Entrevista a Michel Bauwens: ¿el P2P más allá del capitalismo?
Los últimos días he leído algunos artículos de las indias sobre el modo de producción p2p y contagiado he buscado información sobre Michel Bauwens. Me he encontrado con esta entrevista del 2008 que copio y pego para hacerla parte del blog. Iba a enlazar dichas entradas a lo largo de la entrevista pero, como ya se me han adelantado, me limito a un único enlace que las engloba y de paso trae otros artículos extras interesantes. Ahora sí, la entrevista:
Se le conoce en todo el mundo como el impulsor de la Foundation for P2P Alternatives. ¿Cuáles son en estos momentos sus principales líneas de actuación?
La fundación es un cibercolectivo, un grupo de gente que trabaja de manera conjunta en todo el mundo y que estudia el P2P como medio de producción. Los campos de estudio son: la producción entre iguales o la capacidad de crear valor común; el gobierno entre iguales o la capacidad de autogestionarse, y la propiedad entre iguales, que es la capacidad de proteger el valor común de la apropiación privada. Estas líneas de trabajo dan lugar a movimientos libres y abiertos que surgen en todo mundo, como el software libre, la edición libre, los libros de texto abiertos, etc. Se trata de un diseño participativo, de procesos sociales en los que no se excluye a nadie; al contrario, se intenta incluir al mayor número posible de gente. Los resultados están orientados al procomún, de manera que, una vez que alguien hace algo, todo el mundo puede tener acceso a esa producción. La fundación se dedica a estudiar estos campos, a evaluar sus posibilidades y a promocionarlos.
Dice que el P2P es un modo de producción, un modo de propiedad e incluso un nuevo modo de gobierno. ¿Nos estamos acercando a una civilización P2P?
Es un poco pronto para eso, pero estoy convencido de que la producción, la propiedad y el gobierno entre iguales, actualmente en fase de germinación, se fortalecerán mucho con el tiempo. Todo apunta a que, en un futuro próximo, se convertirá en la lógica central de nuestra sociedad.
¿Hasta qué punto las innovaciones u olas tecnológicas son las causantes de todos estos cambios? ¿Corremos el riesgo de quedar atrapados en una especie de determinismo tecnológico?
No pretendo afirmar que la tecnología lo determina todo, pero tampoco se puede negar la importancia del papel que desempeña, especialmente en la medida en que altera nuestra relación con la naturaleza y con los demás seres humanos. En esencia, la tecnología actual disminuye los costes de coordinación, de transacción y de comunicación. Mientras nos encontremos en un campo inmaterial, cultural o de conocimiento en el que todo se puede copiar sin costes, cualquiera en cualquier parte del mundo puede voluntariamente agregar su trabajo. Se pueden coordinar proyectos muy complejos mediante la adición del trabajo voluntario realizado por distintos individuos en distintos lugares y esto es algo muy novedoso.
Mucha gente se pregunta cuáles son los límites del P2P. ¿Se pueden generalizar o exportar los modelos P2P a los espacios no digitales, es decir, del ámbito de los bienes inmateriales al de los bienes materiales?
Estás haciendo una distinción importante. En la esfera de bienes no rivales, yo compongo música, por ejemplo, y la comparto contigo. No pierdo nada, y ambos tenemos lo mismo. Mientras nos encontremos en esta esfera, la producción entre iguales es la opción más lógica. No encuentro ningún problema en la expansión de los modos P2P dentro del ámbito de la cultura. Ahora bien, en la esfera de la producción física se producen bienes rivales que, una vez utilizados, desaparecen, por lo que se necesitan recursos para poder recrearlos. Obviamente es diferente, pero no tanto como la gente piensa. Antes de iniciar cualquier proyecto, hay que diseñarlo, y diseñar, ya sea un coche o un avión, no es, en esencia, un proceso muy distinto a diseñar software complejo. Si a través de Linux se pudiera ir a la Luna, no sería una locura imaginar la elaboración del proyecto de artefactos físicos a través de comunidades de diseño abiertas. Hoy en día están emergiendo proyectos P2P muy diferentes, que aspiran a crear productos materiales. Es importante distinguir, además, entre diseñar esos productos de manera conjunta y el hecho de que, después, se deba recurrir a un proceso diferente para materializarlos.
Asimismo, es muy importante comprender que el P2P es no recíproco, lo que significa que un individuo que produce algo para el colectivo –software libre, por ejemplo–, lo suma al grueso de software libre disponible a fin de que todo el mundo pueda beneficiarse de ello, pero no recibe nada a cambio. Eso está bien siempre y cuando se utilicen recursos que uno mismo pueda controlar y además compartir, como la capacidad cerebral, la habilidad en el uso de ordenadores, el acceso a la red, etc. En la esfera de los bienes rivales, en cambio, surge el problema de cómo movilizar esos recursos.
En cuanto a la política económica entre iguales –que, por cierto, no es una economía del don, distinción crucial para usted–, ¿se trata de un modo de producción alternativo donde la teoría clásica del valor ya no funciona?
Se han producido una serie de cambios. El más importante es que estamos regresando a una situación en la que la producción de valor de uso crece exponencialmente y la capacidad de monetarizarla lo hace linealmente. En YouTube, por ejemplo, se realizan cien millones de descargas al día. En términos de valor de uso, las dimensiones son enormes. YouTube estaba valorado en dos mil millones de dólares cuando lo compraron. ¿Qué proporción de ese dinero ha ido a parar a las personas que han generado ese valor de uso? En este caso, ninguna. Skype es otro ejemplo. Se ha convertido en una de las empresas de telecomunicación más grandes del mundo en muchos aspectos. Es la mayor por número de usuarios, superior al de otras compañías del sector –y me estoy refiriendo a las grandes compañías nacionales de telecomunicaciones–. Pese a todo, en Skype no existe una red, sino la autoagregación de las cuentas de los usuarios que contribuyen así con la potencia de su ordenador. Skype lo controla una empresa privada, pero el capital lo generan los usuarios. Fenómenos como este serán cada vez más comunes. Google también está ganando mucho dinero pero, ¿cuántas páginas web están haciendo dinero a través de Google? Muy pocas. Esto es lo que he llamado «crisis del valor». Estamos volviendo a una situación en la que cada vez más gente está produciendo valor de uso de manera directa sin pasar por el mecanismo del valor de intercambio, que es un mecanismo capitalista. Y esto genera un problema. En este sentido, existen similitudes con el ocaso del Imperio Romano, caracterizado por la explotación de esclavos que entregaban el 100% de su producción de manera involuntaria para su venta en el mercado. De ahí pasamos al sistema feudal, donde siervos y campesinos trabajan para sí mismos, produciendo valor de uso dentro de una economía de subsistencia, valor que luego entregaban parcialmente a los amos feudales.
La dinámica que estamos experimentando ahora es similar: ¿cómo vamos a transformar nuestra sociedad de manera que se reconozca este tipo de valor? Esta es la cuestión.
La producción entre iguales es sostenible desde el punto de vista colectivo, pero no desde el punto de vista individual. Wikipedia es sostenible siempre y cuando mantenga el mismo número de voluntarios. Sin embargo, para un individuo, el trabajo voluntario a tiempo completo es imposible a no ser que reciba unos ingresos. Nuestra sociedad carece de un sistema apropiado para abordar estas cuestiones porque, básicamente, el capitalismo como sistema no reconoce externalidades, ni las negativas, que destruyen la naturaleza, ni las positivas, como el beneficio que genera la innovación social sin obtener nada a cambio.
Hablando de innovación social, ¿qué significa para usted la idea de que las fuentes de la innovación permanecen en lo social y se alejan de las empresas?
Así es como descubrí el P2P. Cuando se desinfló la burbuja de las punto.com, en abril de 2000, trabajaba para una empresa de telecomunicaciones bastante grande. Todo el mundo decía entonces que la innovación se había ido al traste y que nadie invertiría más en Internet, pero lo que ocurrió fue precisamente lo contrario. No sólo se siguió innovando, sino que la innovación empezó a extenderse. Creo que la explicación reside en el hecho de que la innovación es una propiedad emergente de las redes: nos dedicamos a autoagregar y a innovar entre nosotros. Básicamente, el capital debe cambiar. Antes uno tenía que ser capitalista para poder ser emprendedor, mientras que hoy en día se puede ser un emprendedor sin capital, siempre y cuando la innovación se realice en la esfera de lo inmaterial.
Antes ha hecho usted una distinción entre lo colectivo y lo individual. Actualmente, parece que se está redescubriendo la idea de cooperación, ¿cree que se trata de una tendencia efímera o la tecnología ha permitido la aparición de un nuevo tipo de cooperación?
La capacidad de autoagregar producción y de cooperar voluntariamente depende del acceso a los medios de producción. Si el individuo dispone de los medios de producción –ordenadores, redes, chips–, entonces posee el control y puede agregar su trabajo por sí mismo. Si no dispone de esos medios de producción, entonces depende de instituciones intermediarias. Eso es básicamente lo que sucedía en el pasado. Una gran marca de automóviles, por ejemplo, que requiere bienes de capital centralizados, se encuentra todavía dentro del sistema capitalista puro. Pero en la esfera de los bienes de capital baratos, que pueden redistribuirse y repartirse, uno se encuentra más cerca del P2P. Esta es una distinción crucial. Creo que la gente siempre ha querido cooperar y que, de hecho, siempre lo ha hecho, al menos en un plano local. El problema surge cuanto se alcanza cierto nivel de complejidad, ya que los medios de producción se encarecen demasiado y se vuelven inaccesibles.
Ha afirmado en alguna ocasión que en el corazón del P2P se encuentra algo así como una idea de democracia absoluta. ¿En qué sentido el P2P es una forma de democracia no representativa?
En efecto, hay que distinguir entre la democracia como sistema representativo y la gobernanza entre iguales como un sistema democrático no representativo. En su momento utilicé el término de democracia absoluta, procedente de Toni Negri, pero ahora creo que da lugar a confusión. La diferencia radica en lo siguiente: el mercado, la jerarquía o la democracia son tres medios diferentes de asignar recursos escasos. La democracia es una forma de asignar recursos a través de la negociación. Los grupos eligen a sus representantes y éstos negocian en su nombre. Sin embargo, en la esfera de la autoagregación no se necesitan representantes ya que son los propios individuos quienes se representan a sí mismos. La gobernanza entre iguales es una esfera autónoma cada vez más amplia que coexiste con la democracia. El problema es que siempre tendremos bienes escasos y, por tanto, siempre necesitaremos asignar algunos recursos. Es ahí donde la democracia entra en acción. Intentaré aclarar la idea con un ejemplo. Nadie le dice a otro que escriba un artículo en Wikipedia, cada uno decide si quiere autoagregar sus aportaciones o no. Pero a fin de gestionar los servidores, los responsables de Wikipedia crearon una fundación sin ánimo de lucro, la Wikimedia Foundation, que precisa de una organización democrática a fin de poder asignar esos recursos a la comunidad. Por supuesto, hay una diferencia: la fundación no da órdenes a la comunidad, es una institución con fines benéficos que facilita y alienta la existencia de la empresa. Así que tenemos, de un lado, la democracia de la fundación sin ánimo de lucro y, de otro, la gobernanza de la comunidad que existe a través de la autoasignación.
¿Podemos decir, entonces, que la gobernanza entre iguales es más igualitaria que las democracias clásicas?
Aquí interviene de nuevo el tema de la escasez y la no escasez. Al principio filosófico-metafísico que se encuentra detrás de la producción entre iguales lo llamo «equipotencialidad», es el reconocimiento de las distintas destrezas que coexisten en un ser humano. Algunas de mis habilidades pueden ser mejores que las de otros, y las de otros pueden ser mejores que las mías. Pero ninguna de ellas por sí misma me convierte en alguien superior o inferior a otro. La producción entre iguales es un proceso que nos permite asignar por nosotros mismos esa habilidad a un proyecto común. De hecho, está diseñada para descubrir el potencial de cada individuo y añadirlo a un proyecto colectivo. No estoy hablando de altruismo, sino de procedimientos que permiten la convergencia del interés individual y el colectivo. Puedo escribir un pequeño programa de software porque lo necesito y, además, lo puedo añadir al fondo común de software libre para que todo el mundo pueda utilizarlo. Así, sin realmente buscarlo, hemos abolido la contradicción entre lo individual y lo colectivo. Ésa es la genialidad del P2P. Además, el sistema no representa una posibilidad utópica, más bien al contrario, porque funciona. Se trata, sobre todo, de una cuestión de diseño para la diversidad y para la autonomía. Y es un diseño consciente de la creación de valor que implica, y que aspira a crear sistemas sociales con el nivel de inclusión más alto posible.
¿Cuál es la relación entre capitalismo y P2P? En sus textos no parece existir conflicto entre ambos…
Es un tema complejo. Hoy en día existe una interdependencia. El P2P emerge del capitalismo, del excedente de la producción y de la distribución de los medios de producción. Pero el P2P crea constantemente innovación social que después usa el sistema capitalista. El P2P es al mismo tiempo inmanente y trascendente al sistema capitalista.
Por otro lado, el sistema actual está funcionando, digamos, al revés: pensamos que podemos disfrutar de un sistema de crecimiento infinito en un entorno natural finito y, por tanto, destrozamos tranquilamente la biosfera. A la vez, asumimos y aceptamos que en la esfera de lo inmaterial, donde en realidad podemos compartir libremente, exista una escasez artificial. Lo que sugiero es que demos la vuelta a estos supuestos. Deberíamos tener un sistema que reconozca los límites naturales y que refuerce el compartir. Y la pregunta es: ¿sería un sistema capitalista? Podría haber un mercado para asignar los bienes escasos, pero no creo que pueda hablarse de capitalismo si no estamos ante un sistema de crecimiento indefinido.
Sería entonces una especie de economía de mercado dominada por normas sociales…
Todo depende de cuál sea la lógica central. En la actualidad, el P2P es un fenómeno emergente, un brote dentro de la sociedad capitalista. Pero en algún momento podría situarse en un plano de igualdad. Piense en cómo el capitalismo emergió del feudalismo: primero, como un germen; luego, en el siglo XVIII, alcanzó un punto de equilibrio. Lo feudal fue cediendo poco a poco hasta que el capitalismo se convirtió en la lógica dominante. Mi escenario para el futuro sería algo semejante. Y diría que es el mejor escenario que podemos imaginar.
En estos momentos estamos presenciando la decadencia del neoliberalismo, un sistema que ya no funciona porque, entre otras cosas, crea hambre y crisis financieras. Desaparecerá en los próximos años. Los «ilustrados» del establishment –Gore, Soros, Stiglitz– intentarán alcanzar una «solución capitalista verde». Pero, para hacerlo bien, tendrán que crear un espacio que acoja prácticas abiertas, libres y participativas. Creo que el P2P tendrá su lugar en este escenario, que crecerá y se estabilizará. La siguiente cuestión que debemos plantearnos es: ¿funcionará el «capitalismo verde» o no? Yo no creo que vaya a funcionar porque, de nuevo, se trataría de seguir creciendo infinitamente en un sistema finito. A partir de ahí, tendremos la oportunidad de cambiar la lógica de nuestra sociedad. Desconozco cómo sucederá, pero este es el escenario que preveo.
En muchos países, sobre todo en EE UU y en Francia, se está intentando controlar legislativamente algunas prácticas P2P, fundamentalmente el intercambio de archivos. ¿Qué piensa de estas medidas? ¿Tendrán éxito?
En este aspecto soy bastante optimista. Lo que está ocurriendo es una señal de que se está intentando mantener el statu quo, algo que históricamente nunca ha funcionado. De modo que los esfuerzos legales y tecnológicos que se están produciendo para limitar o poner fin al intercambio a través de redes P2P, como el Digital Rights Management, están abocados al fracaso. Pueden entorpecer ciertos avances y meter a algunas personas en la cárcel, pero cuando, como sucede en Suecia, el 95% de la gente está descargando música, intentar poner trabas es un esfuerzo inútil. El comportamiento trasgresor es de tal magnitud que la ley ya no tiene sentido y pierde su legitimidad. Lo intentarán, pero estoy convencido de que fracasarán.
¿Existe alguna conexión entre las propuestas que manejan en la Fundación y las ideas de Lawrence Lessig y Creative Commons o Richard Stallman y la General Public License (GPL)?
Creo que la principal diferencia estriba en considerar el P2P un apéndice del mercado o considerarlo un sustituto. Para esas personas, el P2P es un apéndice del mercado. En mi opinión, sin embargo, el P2P superará al mercado y lo sustituirá. Quizá no completamente, pero lo que es seguro es que se convertirá en la lógica dominante y que el mercado se transformará en un subsistema de la lógica P2P. No creo que nadie haya dicho esto antes. Es posible que mi análisis sea bastante radical, pero eso no significa que mis métodos lo sean: creo que la mejor manera de avanzar no consiste en luchar contra la bestia, porque, al combatirla, le das energía. Se trata más bien de crear alternativas de manera sistemática, de modo que cuando el sistema principal entre en crisis, la gente encuentre formas alternativas de relacionarse y de crear valor a las que acudir.
Para cambiar el mundo puedes hacer tres cosas: 1) desplegar un comportamiento trasgresor que destruya la legitimidad del viejo sistema, opción que es muy arriesgada porque puede terminar aplastándote; 2) crear alternativas y nuevas instituciones que encarnen lo nuevo, o 3) y aquí es donde estamos hoy, resistir y cambiar las viejas instituciones de manera efectiva. En realidad, se necesitan las tres estrategias, pero en la actual fase de germinación no tenemos aún la fuerza suficiente como para abordar los tres puntos. En el futuro tendremos que hacerlo.
¿Qué es la netarquía de la que habla en sus textos?
El capitalismo netárquico es una rama del capital compuesta por financieros que invierten en bienes de capital que facilitan y empoderan la participación, como Google o YouTube. No se apoyan completamente en la propiedad intelectual, que ya no constituye su fuente principal de ingresos. En el capitalismo de toda la vida, la manera de hacer dinero no consiste en producir, sino en proteger la propiedad intelectual para luego poder vender la producción física a un precio cien o mil veces superior al precio de producción. Esto es lo que hay que desmontar, puesto que la capacidad de copiar o de diseñar alternativas hace cada vez más difícil mantener ese margen enorme entre la producción y el valor obtenido a través de la protección de la propiedad intelectual. Las empresas están abandonando la propiedad intelectual como fuente de ingresos e intentan hacer dinero a través de la monetarización de la participación. De modo que hay tres modos de negocio: el primero es la economía del compartir [sharing economy], donde los individuos que comparten su expresión creativa mantienen vínculos débiles entre sí y necesitan la plataforma de un tercero. El segundo modo es la economía del procomún [commons economy], en la que los que trabajan juntos mantienen vínculos fuertes como comunidad y poseen su propia plataforma, gestionada por instituciones pro-beneficio y por una ecología de negocios en su entorno que crea valor añadido para el procomún. Esta es, por ejemplo, la economía Linux. El tercer modo es el formato crowdsourcing, caracterizado por la autoagregación de individuos que crean valor de intercambio. Estos son los tres modelos principales que derivan de la producción entre iguales. En cada caso, la relación entre la comunidad productora y las plataformas o los actores del mercado es diferente.
Quizá pueda aclarar un poco más la distinción entre la economía del compartir y la economía del procomún.
Piensa en Creative Commons y en la licencia GPL. Creative Commons no es un procomún propiamente dicho, sino un grupo de individuos que decide hasta qué punto quieren compartir lo que producen para sí mismos. El nombre de Creative Commons no es, pues, del todo apropiado. Para el verdadero procomún, como la GPL, no importa cuán pequeño sea el cambio que se aporte, ya que formará parte también del procomún y lo fortalecerá aún más. Poseen objetivos diferentes, unos para la economía del compartir y otros para la economía del procomún.
Fuente: http://montejbquisiera.wordpress.com/2012/05/30/entrevista-a-michel-bauwens-el-p2p-mas-alla-del-capitalismo/
Relacionado: Michel Bauwens
http://p2pfoundation.net/
Características del método científico
Publicado el 31 marzo, 2008 por Hernán Montecinos
http://hernanmontecinos.com/2008/03/31/caracteristicas-del-metodo-cientifico/
Por: Bertrand Rusell
Fuente: Tomado de “El panorama de la ciencia”, capítulo II
El método científico ha sido descrito muchas veces, y no es posible, a estas alturas, decir nada muy nuevo sobre él mismo. Sin embargo, necesitamos describirlo una vez más, para luego hallarnos en situación de considerar si existe algún otro método de adquirir un conocimiento general.
Para llegar a establecer una ley científica existen tres etapas principales: la primera consiste en observar los hechos significativos; la segunda, en sentar hipótesis que, si son verdaderas, expliquen aquellos hechos; la tercera, en deducir de estas hipótesis consecuencias que puedan ser probadas por la observación. Si las consecuencias son verificadas, se acepta provisionalmente la hipótesis como verdadera, aunque requerirá ordinariamente modificación posterior como resultado del descubrimiento de hechos ulteriores.
En el estado actual de la ciencia, ni los hechos ni las hipótesis están aislados: existen dentro del cuerpo general del conocimiento científico. El significado de un hecho es relativo a dicho conocimiento. Decir que un hecho es significativo en ciencia, es decir que ayuda a establecer o refutar alguna ley general; pues la ciencia, aunque arranca de la observación de lo particular, no está ligada esencialmente a lo particular, sino a lo general. Un hecho en ciencia no es un mero hecho, sino un caso. En esto difiere el científico del artista, quien, cuando se digna observar los hechos en conjunto, es probable que se fije en ellos en todos sus detalles. La ciencia, en su último ideal, consiste en una serie de proposiciones dispuestas en orden jerárquico; refiéranse las del nivel más bajo en la jerarquía a los hechos particulares, y las del más alto, a alguna ley general que lo gobierna todo en el universo. Los distintos niveles en la jerarquía tienen una doble conexión lógica: una, hacia arriba y la otra, hacia abajo.
La conexión ascendente procede por inducción; la descendente, por deducción, En otras palabras, en una ciencia perfeccionada procederíamos como sigue: los hechos particulares A, B, C, D, etcétera, sugieren como probable una determinada ley general, de la que, si es verdadera, todos son casos. Otra serie de hechos sugiere otra ley general, y así sucesivamente. Todas estas leyes generales sugieren, por inducción, una ley de un mayor grado de generalidad, de la cual, si es cierta, son casos aquellas otras leyes. Habrá muchas otras etapas al pasar de los hechos particulares observados a la ley más general que se ha descubierto. De esta ley general procedemos, en cambio, deductivamente, hasta llegar a los hechos particulares de los que ha arrancado nuestra inducción anterior. En los libros de texto se adopta el orden deductivo, el inductivo se sigue en el laboratorio.
La única ciencia que hasta ahora se ha aproximado, en cierto modo, a esta perfección es la física. El análisis de-ésta nos ayudará a concretar la noción abstracta que acabamos de exponer sobre el método científico.
Galileo, como sabemos, descubrió la ley de los cuerpos que caen en la proximidad de la superficie terrestre, Descubrió que, prescindiendo de la resistencia del aire, caen con una aceleración constante, que es la misma para todos. Ésta fue una generalización deducida de un número de hechos relativamente pequeños, a saber, de los casos de los cuerpos que caían, cronometrados por Galileo; pero su generalización fue confirmada por todos los experimentos subsiguientes de índole análoga. Lo obtenido por Galileo fue una ley del orden más ínfimo de generalidad, una ley lo menos apartada posible de los hechos en sí. Mientras tanto, Kepler había observado el movimiento de los planetas y formulado sus tres leyes relativas a sus órbitas. Éstas también eran leyes del más ínfimo grado de generalidad. Newton reunió las leyes de Kepler, la ley de Galileo, de los cuerpos que caen, las leyes de las mareas y lo que era conocido acerca, de los movimientos de los cometas, y estableció una ley general, a saber: la ley de gravitación, que las abarca a todas. Esta ley, además, como sucede ordinariamente con una generalización afortunada, demostró no sólo por qué las anteriores leyes son verdaderas, sino también lo que tenían de incorrectas. Los cuerpos, en la proximidad de la superficie terrestre, no caen con una aceleración enteramente constante; a medida que se acercan a la Tierra, la aceleración aumenta ligeramente. Los planetas no se mueven exactamente en elipses; cuando se aproximan a otros planetas, son arrancados un poco de sus órbitas. Así, la ley de Newton reemplazó a las antiguas generalizaciones. Pero no se hubiera podido llegar a ella si no hubiera sido por las anteriores.
Durante más de doscientos años no apareció ninguna nueva generalización que absorbiese la ley de gravitación de Newton como ésta había absorbido las leyes de Kepler. Cuando, por fin, Einstein encontró dicha generalización, colocó a la ley de gravitación en la compañía más inesperada. Con sorpresa de todos, resultó ser ésta una ley de geometría más que de física, en el antiguo sentido. La proposición con la que tiene más afinidad es el teorema de Pitágoras, que dice que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Todo estudiante aprende la prueba de esta proposición, pero sólo los que leen a Einstein se enteran de su refutación.
Para los griegos —y para los modernos hasta hace cien años—, la geometría era un estudio a priori, como la lógica formal, y no una ciencia empírica basada en la observación. Lobachevski, en 1829, demostró la falsedad de esta opinión, y probó que la verdad de la geometría de Euclides sólo podía establecerse por observación y no por razonamiento. Aunque esta opinión dio origen a nuevas ramas importantes de las matemáticas puras, no prosperó en física hasta el año 1915, en que Einstein la introdujo en su teoría general de la relatividad. Ahora resulta que el teorema de Pitágoras no es del todo verdadero y que la verdad exacta, que bosqueja, contiene en sí misma la ley de gravitación como un ingrediente o consecuencia. Por otra parte, no es del todo la ley de gravitación de Newton sino una ley cuyas consecuencias observables son ligeramente diferentes. En lo que Einstein difiere de Newton, en lo hasta ahora observado, resulta aquél tener razón. La ley de gravitación de Einstein es más general que la de Newton, toda vez que no sólo se aplica a la materia, sino también a la luz y a toda forma de energía. La teoría general de la gravitación exige como preliminar no sólo la teoría de Newton, sino también la teoría del electromagnetismo, la ciencia de la espectroscopia, la observación de la presión de la luz y la facultad de minuciosas observaciones astronómicas, que debemos a los grandes telescopios y a la perfección de la técnica fotográfica. Sin todos estos preliminares, la teoría de Einstein no hubiera podido ser descubierta ni demostrada.
Pero cuando la teoría estuvo establecida en forma matemática, partimos de la ley generalizada de gravitación y llegamos, al final de nuestro razonamiento, a aquellas consecuencias verificables sobre las que, en el orden inductivo, estaba basada la ley. En el orden deductivo, las dificultades de descubrimiento están oscurecidas, y es difícil percatarse de la inmensa cantidad de conocimiento preliminar requerido por la inducción que condujo a nuestra premisa mayor. La misma clase de desenvolvimiento se ha verificado con una rapidez verdaderamente asombrosa respecto a la teoría de los cuantos. El primer descubrimiento de que existían hechos que necesitaban semejante teoría tuvo lugar en 1900, y, sin embargo, ahora el asunto puede ser tratado de un modo enteramente abstracto, que apenas hace recordar al lector que existe un universo.
A través de la historia de la física, desde el tiempo de Galileo, la importancia del hecho significativo ha sido patente. Los hechos que son significativos en una etapa del desarrollo de una teoría son bastante diferentes de los que son significativos en otra etapa. Cuando Galileo estaba estableciendo la ley de los cuerpos que caen, el hecho de que en el vacío una pluma y un pedazo de plomo caigan igualmente de prisa, era más importante que el hecho de que, en el aire, una pluma caiga más despacio, toda vez que el primer paso para estudiar los cuerpos que caen consistía en comprobar que, teniendo sólo en cuenta la atracción dé la Tierra, todos ellos tienen la misma aceleración. El efecto de la resistencia del aire debía ser tratado como algo sobreañadido a la atracción de la Tierra. Lo esencial es siempre buscar aquellos hechos que puedan ilustrar una ley aislada o, a lo más, sólo en combinación con leyes cuyos efectos sean bien conocidos. Por eso el experimento representa un papel tan importante en el descubrimiento científico. En un experimento, las circunstancias son simplificadas artificialmente, de suerte que un hecho aislado pueda hacerse observable.
En la mayoría de los casos concretos, lo que sucede realmente requiere para su explicación ciertas leyes naturales; pero para descubrir éstas, una por una, es necesario, corrientemente, inventar circunstancias tales que sólo una de ellas se manifieste. Además, los fenómenos más instructivos pueden ser muy difíciles de observar. Consideremos, por ejemplo, lo mucho que ha mejorado nuestro conocimiento de la materia con el descubrimiento de los rayos X y de la radiactividad; sin embargo, ambos fenómenos hubiesen permanecido incógnitos si no hubiera sido por la técnica experimental más detallada. El descubrimiento de la radiactividad fue un hecho casual debido al perfeccionamiento de la fotografía. Becquerel tenía algunas placas fotográficas muy sensibles, que había proyectado utilizar, pero, como el tiempo era malo, las guardó en un armario oscuro, en el que resultó haber un poco de uranio.
Cuando fueron sacadas de nuevo, se encontró con que habían fotografiado al uranio, a pesar de la oscuridad completa. Fue esta casualidad la que condujo al descubrimiento de que el uranio era radiactivo. Esta fotografía accidental proporciona otro ejemplo del hecho significativo.
Fuera de la física, tiene menor importancia el papel desempeñado por la deducción; en cambio el desempeñado por la observación y por leyes basadas inmediatamente en la observación, es mucho más importante. La física, por la sencillez de las materias a que se refiere, ha alcanzado un grado mucho más elevado de desarrollo que ninguna otra ciencia. No pienso que pueda dudarse de que el ideal científico es el mismo para todas las ciencias, pero sí puede dudarse de que la sabiduría humana sea capaz de hacer de la fisiología, por ejemplo, un edificio deductivo tan perfecto como lo es ahora la física teórica. Aun en la física pura, las dificultades de cálculo se hacen rápidamente insuperables. En la teoría newtoniana de la gravitación fue imposible calcular cómo podían moverse tres cuerpos bajo sus mutuas atracciones; sólo aproximadamente se logró: cuando uno de ellos es mucho mayor que los otros dos. En la teoría de Einstein, que es mucho más complicada que la de Newton, es imposible estudiar con exactitud teórica cómo se moverán dos cuerpos bajo su atracción mutua, aunque es posible obtener una aproximación suficiente para todos los fines prácticos. Afortunadamente, para la física hay métodos de cálculo con los que la marcha de los grandes cuerpos puede calcularse con gran aproximación a la verdad, si bien el sentar una teoría del todo exacta exceda los límites de las fuerzas humanas.
Aunque pueda parecer una paradoja, toda la ciencia exacta está dominada por la idea de aproximación. Si un hombre os dice que posee la verdad exacta sobre algo, hay razón para creer que es un hombre equivocado. Toda medida cuidadosa, científica, se da siempre con él error probable. Error probable es un término técnico con una significación precisa. Se llama así al error que tiene tantas probabilidades de ser mayor corno de ser menor que el error verdadero. Es característico de aquellas materias en las que algo es conocido con exactitud excepcional, que en ellas todo observador admite que es probable cometer un error y sabe la cuantía probable de ese error . En materias en las que la verdad no es averiguable, nadie admite que hay la más ligera posibilidad del más pequeño error en sus opiniones. ¿Quién no ha oído nunca hablar de un teólogo prolongando su credo, o de un político concluyendo sus discursos, con una declaración sobre el error probable en sus opiniones? Es un hecho singular qué la certeza subjetiva es inversamente proporcional a la certeza objetiva. Cuanta menos razón tiene un hombre para suponerse en lo cierto, tanta mayor vehemencia emplea para afirmar que no hay duda alguna de que posee la verdad absoluta.
Es costumbre de los teólogos reírse de la ciencia porque cambia. “Miradnos, dicen. Lo que afirmábamos en el Concilio de Nicea, lo seguimos afirmando hoy, mientras lo que los hombres de ciencia aseguraban hace sólo dos o tres años está ya anticuado y olvidado.” Hombres que hablan de esta forma no han comprendido la gran idea de las aproximaciones sucesivas. Ningún hombre de temperamento científico afirma que lo que ahora es creído en ciencia sea exactamente verdad; afirma que es una etapa en el camino hacia la verdad exacta. Cuando ocurre un cambio en la ciencia, como, por ejemplo, se pasa de la ley de gravitación de Newton a la de Einstein, lo que se hace no es arrojar lo anterior, sino reemplazarlo por algo ligeramente más exacto.
Supongamos que os medís con un aparato grosero y averiguáis que tenéis seis pies de altura; no supondréis, si sois prudente, que vuestra altura sea exactamente de seis pies, sino más bien que puede estar comprendida entre cinco pies 11 pulgadas y seis pies una pulgada; y si una medida muy cuidadosa demuestra que vuestra altura es (dentro de una décima de pulgada) cinco pies 119/10 pulgadas, no pensaréis que esto ha echado abajo el primer resultado. Esto es que su estatura era de unos seis pies, y esto sigue siendo verdad. El caso-de los cambios en la ciencia es precisamente análogo.
El papel que desempeñan la medida y la cantidad en la ciencia es muy grande, pero creo que a veces se ha exagerado. La técnica matemática es poderosa, y los hombres de ciencia están naturalmente ansiosos de aplicarla siempre que sea posible; pero una ley puede ser muy científica sin ser cuantitativa. Las leyes de Pavlov referentes a los reflejos condicionados pueden servir de ilustración. Será probablemente imposible dar precisión cuantitativa a estas leyes; el número de repeticiones exigidas para-establecer los reflejos condicionados depende de muchos factores, y varia no sólo con animales diferentes, sino con el mismo animal en distintas ocasiones. Persiguiendo la precisión cuantitativa, estudiaríamos primero la fisiología de la corteza y la naturaleza física de las corrientes nerviosas, y nos encontraríamos incapaces de detenernos ante la física de los electrones y protones. Es verdad que ahí es posible la precisión cuantitativa; pero retroceder por el cálculo de la física pura a los fenómenos de la conducta animal excede al poder humano, por lo menos en la actualidad, y probablemente en mucho tiempo en el porvenir. Debemos, por tanto, al tratar de un asunto como el de la conducta animal, contentarnos, por ahora, con leyes cualitativas, que no son menos científicas no ser cuantitativas.
Una ventaja de la precisión cuantitativa, donde ella es posible, es que da mucha mayor fortaleza a los argumentos inductivos. Suponed, por ejemplo que se inventa una hipótesis según la cual cierta cantidad observable deber tener una magnitud que se calcula con cinco cifras significativas, y suponed que se encuentra, por observación, que la cantidad en cuestión tiene esta magnitud. Se juzgará que semejante coincidencia entre la teoría y la observación no es probable que sea una casualidad, y que la teoría a que nos referimos debe contener, por lo menos, algún elemento importante de verdad. La experiencia demuestra, sin embargo, que es fácil atribuir demasiada importancia a tales coincidencias. La teoría de Bohr, del átomo, fue ensalzada en un principio por su notable poder, que permitía el cálculo teórico de ciertas cantidades que hasta entonces sólo se habían conocido por observación. No obstante, la teoría de Bohr, aunque es una etapa necesaria en el progreso, ha sido ya virtualmente abandonada. La verdad es que los hombres no pueden forjar suficientemente hipótesis abstractas; la imaginación está siempre entrometiéndose con la lógica e impulsando a los hombres a imaginar acontecimientos que por esencia no pueden ser visualizados. En la teoría de Bohr, del átomo, por ejemplo, había un elemento altamente abstracto que era con toda probabilidad verdadero, pero este elemento abstracto fue encajado e» detalles imaginativos que no tenían justificación inductiva. El mundo que podemos imaginar es el mundo que vemos; pero el mundo de la física es u mundo abstracto, que no puede ser visto. Por esta razón, aun una hipótesis que proporciona una exactitud minuciosa para todos los hechos apropiados conocidos no debe ser considerada cómo seguramente verdadera, puesto que es probablemente sólo un aspecto altamente abstracto de la hipótesis, que es lógicamente necesaria en las deducciones que de él hacemos a los fenómenos observables.
Todas las leyes científicas descansan sobre la inducción, la cual, considerada como un proceso lógico, está abierta a la duda y no es capaz de dar certeza. Hablando claramente, un argumento inductivo es del género siguiente: Si cierta hipótesis es verdadera, entonces tales y cuales hechos serán observables: ahora bien, si estos hechos son observados, deducimos, consiguientemente, que la hipótesis es probablemente verdadera. Un argumento de esta clase tendrá grados variables de validez, según las circunstancias. Si pudiésemos probar que ninguna otra hipótesis es compatible con los hechos observados, podríamos llegar a la certeza; pero esto es apenas posible. En general, no habrá método para pensar en todas las hipótesis posibles, o, si lo hay, se encontrará qué más de una de ellas es compatible con los hechos. Cuando sucede esto, el hombre de ciencia adopta la más sencilla como hipótesis actuante, y sólo acude a hipótesis más complicadas cuando nuevos hechos demuestran que la hipótesis más sencilla es inadecuada. Si uno no ha visto nunca un gato sin rabo, la hipótesis más sencilla que explica los hechos sería: “todos los gatos tienen rabo”. Pero la primera vez que uno vea un gato de Manx tendrá que adoptar una hipótesis más complicada. El hombre que arguye que porque los gatos que ha visto tienen todos rabo, todos los gatos han de tenerlo, emplea lo que se llama “inducción por simple enumeración”. Ésta es una manera muy peligrosa de argumentar. En sus formas mejores, la inducción está basada en el hecho de que nuestra hipótesis conduce a consecuencias que resultan verdaderas, pero que si no hubiesen sido observadas, hubieran parecido extremadamente improbables. Si se encuentra un hombre que tenga un par de dados y que siempre den doble seis al ser arrojados, es posible que ello sea cuestión de suerte, pero hay otra hipótesis que haría menos sorprendentes los hechos observados, y será más prudente adoptar esta hipótesis. En todas las buenas inducciones, los hechos explicados por la hipótesis son tales que resultan improbables por sus antecedentes, y cuanto más improbables sean, tanto mayor es la probabilidad de la hipótesis que se les aplica. Ésta, como observábamos hace un momento, es una de las ventajas de la medida. Si algo que debe tener un tamaño determinado resulta que tiene el tamaño justo que hacía suponer la hipótesis sentada, se piensa que ésta debe influir, en cierto modo, algo en el resultado. Por sentido común, ello parece evidente; pero lógicamente tiene ciertas dificultades. Esto no será considerado, sin embargo, hasta el capítulo siguiente.
Existe una característica del método científico, de la que debemos decir algo. Me refiero al análisis. Se presume generalmente por los hombres de ciencia — por lo menos como hipótesis constructiva — que cualquier hecho concreto es el resultado de un número de causas, cada una de las cuales, actuando separadamente, podría producir algún resultado diferente del que ocurre en realidad, y que la resultante puede ser calculada cuando los efectos de las causas separadas son conocidos. Los ejemplos más sencillos de esto ocurren en mecánica. La Luna es atraída simultáneamente por la Tierra y por el Sol. Si la Tierra actuase sola, la Luna describiría una órbita; si el Sol actuase solo, describiría otra; pero su actual órbita es calculable conociendo los efectos que la Tierra y el Sol ejercerían separadamente. Si sabemos cómo caen los cuerpos en el vacío, y también la ley de la resistencia del aire, podernos calcular cómo caerán los cuerpos en el aire. El principio de poder separar de este modo leyes causales y, después, recombinarlas es, en cierto grado, esencial al proceder de la ciencia, pues es imposible tener en cuenta todo de un golpe y llegar a leyes causales, a no ser que podamos aislarlas una después de otra. Debe decirse, no obstante, que no hay razón a priori para suponer que el efecto de dos causas, actuando simultáneamente, pueda calcularse por los efectos que ejercen por separado. Queda un principio práctico y aproximado en circunstancias adecuadas, pero no puede ser establecido como una propiedad general del universo. Indudablemente, cuando falla, la ciencia se hace muy difícil; pero, por lo que podemos colegir al presente, posee verdad suficiente para ser empleado como hipótesis, excepto en los cálculos más delicados y avanzados.
Los Países Bajos adoptan la neutralidad de Red por ley
Desde ayer en los Países Bajos se han convertido en el primer país europeo en incorporar la neutralidad de la Red en una ley.
Según se puede leer en Netherlands first country in Europe with net neutrality los puntos más importantes de esta son:
* Prohibe a los proveedores interferir en el tráfico de sus usuarios, aunque les permite que hacer gestión de tráfico por cuestiones de congestión o de seguridad, pero siempre en beneficio del usuario, y sin discriminar ningún tipo de tráfico frente a otro.
* Prohibe a los proveedores vigilar el tráfico de sus usuarios para cosas como analizar el uso de ciertas aplicaciones y prohibe específicamente la inspección profunda de paquetes, aunque pueden desarrollar este tipo de actividades con el permiso explícito de un usuario para solucionar problemas, permiso que puede ser revocado en cualquier momento.
* La otra opción para vigilar el tráfico de un usuario es que haya una orden judicial por medio.
* Entendiendo que el acceso a Internet es fundamental en una sociedad de la información, esta ley sólo permite cortar el acceso de un usuario en caso de que este de información falsa acerca de su identidad y/o dirección o cuando este no pague sus facturas.
Hay un resumen más extenso en Translations of key Dutch internet freedom provisions
Lo hemos dicho en numerosas ocasiones, pero mantener la neutralidad de Red –el que no se pueda discriminar el tráfico por su origen, destino, o contenido– es fundamental: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.
Ya podía cundir por aquí el ejemplo.
Fuente: http://www.microsiervos.com/archivo/internet/paises-bajos-adoptan-neutralidad-red-por-ley.html
Se me ocurren tres maneras de pensar: hacerlo sólo, juntos o en común. En la primera opción sólo podemos esperar la evolución de la propia idea y que ésta algún día se torne en genial. La segunda es la manera básica de hacerlo por la que un colectivo de personas piensan y evolucionan un conjunto de ideas para transformar otra de manera global, pero complementándose, todas ellas de manera lineal y en el mismo tiempo. La tercera es la más interesante de todas y la más eficiente, la más concreta y conectada con los factores de la economía digital o de los patrones de la Nueva Economía. Hablo de pensar en común, de manera que una idea se conforme transversal e integralmente entre un grupo de personas y de máquinas. Se puede pensar en común de manera asíncrona (en diferentes momentos) y/o de modo aterritorial (desde múltiples lugares). Esto sólo es factible en el día de hoy gracias a las herramientas colaborativas digitales. Aprovechemos ese elemento para emprender en grupo, no lo dejemos pasar, es parte de esta nueva oportunidad.
Recuerden que no hay un modo mejor de empezar el día que con una nueva idea. Por eso, como siempre, hoy me he levantado con el firme propósito de convertir en realidad una más. Hoy no quiero que nadie me frene, tengo una idea nueva. Algo que estoy seguro va a revolucionar el mundo, la vida de la gente y convertirá este valle de lágrimas en algo extremadamente agradable. Es una idea más, una de tantas. Una idea que me mueve, me levanta de la cama y muscula mi espíritu emprendedor. Como siempre, cuando llegue el café, esa utopía se rebajará como un cortado y se asentará en el territorio de las cosas pendientes de análisis. Y así será. Esa gran idea, la que sea, se convertirá en un modelo de negocio o no, pero seguro que será motivo de debate, reuniones y estudios por parte de algunos locos más que me rodean todos los días. Me encanta rodearme de locos soñadores, son más creativos.
Eso es seguro, tengo claro que sólo no estaré. Emprender, como muchas otras cosas, es más divertido si lo haces en grupo. Me maravilla el proceso metálico que rodea su cimentación. Cuando las ideas se amontonan y se comparten, en un restaurante, en un bar o en el gimnasio, donde sea, se complementan y eso es fascinante desde todos sus vértices. Los que hemos puesto en marcha algún proyecto y lo hemos hecho rodeados de amigos, socios o inversores implicados sabemos lo extraordinario del camino a seguir. Cuando pasan unos meses, aquella idea inicial se convierte en algo radicalmente distinta aunque mantenga el tronco conceptual del principio. Es tremendo mirar hacia atrás y ver como mutan las grandes ideas hasta el punto que la inicial parece una idea penosa comparada con la resultante.
Escribió Marc Vidal (24/05/2012)
http://marcvidal.net/2012/05/emprender-en-comun.html
Curioso: la diferencia de objetivos y de sentimiento de felicidad entre los que apostamos por un modo de vida y trabajo basado en la ética hacker y los que siguen asalariados se parece mucho al contraste entre el 1% de los norteamericanos más ricos y el 99% restantes. ¿La clave? La seguridad. Durante muchos años se nos educó en que la seguridad, la base de una vida sin angustias económicas (un valor tras el hambre y las escaseces de la postguerra española y europea) se conseguía con un contrato laboral indefinido para el estado o las macroempresas. Poco importa que para entonces las escalas del estado y las macroempresas fueran ya el origen de la precarización, la cultura tarda en adaptarse a los cambios económicos. Ahora cuando aquellas escalas han propiciado el desastre europeo la cultura tendrá que asumir una nueva definición de seguridad. Propongo una sencilla: seguridad es tener autonomía, que tu destino dependa antes de tus habilidades y de la cohesión de tu comunidad que de las capacidades y estrategias de unos jefes que no elegiste en unas estructuras que se definieron sin contar contigo para generar (o capturar) rentas para otros. Los comunes tenemos no sólo más libertad sino también seguridad agrupándonos en pequeñas comunidades productivas conectadas en red que dejando nuestro bienestar presente y futuro en manos del estado y las corporaciones. ¿Utópico? Mira a la vuelta de la esquina.
Escribió David de Ugarte (24/05/2012) en El Correo de las Indias
Por un cambio en la práctica académica de producción y distribución de conocimientos (parte uno)
URL destacada (radicalphilosophy.com): http://www.radicalphilosophy.com/commentary/pirate-radical-philosophy-2
Hemos visto en el último tiempo a muchos intelectuales y académicos apoyando y mostrando su simpatía por las protestas estudiantiles, occupy wall street, las protestas contra la ley SOPA, PIPA, entre otros. Todos estos movimientos protestan contra la usurpación de lo común: lo común en la educación, lo común en la producción de conocimientos, lo común en la producción biotecnológica, en fin, la privatización de lo que se considera común a la humanidad y que así debería quedar. Sin embargo, los principios que guían estos movimientos ¿han modificado en algo la práctica académica de producción y transmisión de conocimientos? Muy poco diría yo…
En este comentario, que tiene dos partes, me voy a centrar específicamente en la práctica de las humanidades, donde la gran mayoría de sus disciplinas han ejercido históricamente una función crítica. Por otro lado, son las disciplinas que más se han visto afectadas con el modelo universitario actual, uno que cada vez más se ve influenciado por la racionalidad económica y política del neoliberalismo. Sin embargo, es totalmente extensible a todas las áreas del conocimiento.
Humanidades y cultura libre
Me llama la atención que los intelectuales de las humanidades se encuentren tan ajenos a la discusión sobre la cultura libre. Sí, apoyan los movimientos estudiantiles, las luchas de las minorías y, en general, expresan su crítica a las prácticas económicas y privatizadoras del modelo capitalista. Sin embargo, específicamente en relación al tema de la privatización del conocimiento, he visto que en Chile las disciplinas asociadas a estas áreas del conocimiento se han mostrado ausentes de la discusión. En general, ésta se ve más bien dominada por las áreas del derecho, las ingenierías y quienes provienen del área de los estudios económicos. ¿Por qué sucede esto? Lo primero que se me viene a la cabeza es que la producción de conocimiento en estas disciplinas, en la práctica universitaria, está asociada fuertemente a una dinámica donde la identidad intelectual se construye en torno a las publicaciones y la investigación, donde la autoría es una fuente de legitimación y autoridad. Los intelectuales se ven sujetos a una universidad que se convierte cada vez más en un negocio, donde el acceso a los artículos académicos es cada vez más caro y la publicación está asociada a un modelo que fuerza cada vez más a los académicos a publicar en revistas que les prohíben compartir sus artículos en otras revistas de acceso abierto, ejerciendo así un monopolio sobre el conocimiento producido. ¿No deberíamos recuperar la capacidad crítica de nuestras disciplinas y pensar un modelo alternativo que permita modificar las prácticas de publicación y difusión del conocimiento, uno que transforme las relaciones sociales en las que nos encontramos inmersos actualmente en la práctica académica?
Hace poco leí un artículo titulado “Pirate Radical Philosophy”, escrito por Gary Hall y publicado en la web del Journal Radical Philosophy. El comentario de Hall se refiere precisamente a la posibilidad de un cambio en las prácticas y las relaciones sociales presentes en la labor académica. Y si bien él se refiere específicamente a la filosofía, sus argumentos son extrapolables a todas las disciplinas. Su argumento es el siguiente. Los académicos se han enfocado en sólo decir “no” a la idea de universidad que opera como un negocio, a favor del sistema económico, y demandan un retorno al tipo de universidad financiada públicamente y que tiene como misión educar a la gente y no sólo producir profesionales funcionales al sistema. Sin embargo, la labor de los intelectuales, en las luchas estudiantiles por ejemplo, se ha limitado a “actuar por” o “con” los estudiantes, protestando con ellos, aceptando invitaciones para hablar y escribir acerca de sus demandas.Pero, ¿Por qué no actuar en “sus términos”?, es decir, ¿por qué no pensar en la forma de generar acciones que nos muevan fuera de modelo de producción y difusión del conocimiento imperante en la academia?
El problema de la autoría
Hall está en lo cierto cuando señala que el modo de producción de conocimientos y de investigación en las humanidades continúa relacionado con la idea indivisible, individual y liberal del autor humanista. Incluso los escritos de aquellos intelectuales más radicales de la filosofía, como Agamben, Latour, Badiou o Zizek (lista extensible por supuesto a la literatura, sociología, antropología, historia, etc.), se encuentran inmersos en una forma de generación de ideas, teorías, publicación y distribución del conocimiento que busca hacer una contribución autoritaria, contundente y magistral, que les permite reclamar sus producciones como su trabajo original y ejercer una propiedad sobre ellos. Es ese su capital simbólico, la fuente de la legitimación intelectual. Por más que usen blogs, google+, facebook o twitter, la inclusión de las tecnologías dentro de la práctica intelectual y académica no busca cambiar las formas de producción de conocimiento en las humanidades y ciencias sociales. Por el contario, la intelectualidad refuerza ahí su autoridad, se promocionan a sí mismos y legitiman su posición dentro del círculo intelectual.
La estrategia entonces no debería ser la adaptación a las redes y la tecnología, sino que la apropiación de éstas para explorar otras formas de producir y difundir el conocimiento.
Entonces, la pregunta que queda planteada es cómo pensar en un sistema donde la práctica académica no siga reforzando la privatización del conocimiento al seguir centrada en la protección del autor y sus obras bajo derechos de propiedad, pero que, por otro lado, el hacer invisible al autor o matarlo signifique una circulación de obras como mercancías sin dueño, lo cual hace un gran favor al sistema capitalista al tener acceso a “free gifts”, es decir, conocimientos que son fácilmente incorporados en los circuitos de producción dominante.
Escribió Carolina Gainza » (25/05/2012) en manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/05/por_un_cambio_en_la_practica_academica_de_produccion_y_distribucion_de_conocimientos_parte_uno.
Abundancia – El futuro es mejor de lo que piensas
Pronto seremos capaces de satisfacer y superar las necesidades básicas de cada hombre, mujer y niño del planeta. La abundancia para todos está a nuestro alcance. Este punto de vista audaz, respaldado por una investigación exhaustiva, presenta nuestro futuro a corto plazo, donde las tecnologías de crecimiento exponencial y otras tres poderosas fuerzas están conspirando para mejorar la vida de miles de millones. Un antídoto contra el pesimismo por el empresario de tecnología se volvió filántropo, Peter H. Diamandis y un galardonado escritor de ciencia Steven Kotler.
Desde los albores de la humanidad, a unos pocos privilegiados han vivido en marcado contraste con la mayoría mísera. La sabiduría convencional dice que esta brecha no se puede cerrar. Pero es de cierre rápido. Los autores documentan cómo cuatro fuerzas-exponenciales tecnologías, el innovador bricolaje, la Technophilanthropist, y el aumento de mil millones-están conspirando para resolver nuestros problemas más grandes. La abundancia establece objetivos duros para el cambio y establece una hoja de ruta estratégica para los gobiernos, la industria y los empresarios, dándonos un montón de razones para el optimismo.
Examen de la necesidad humana por la categoría de agua, alimentos, energía, salud, educación, libertad. Diamandis Kotler lanza docenas de innovadores haciendo grandes avances en cada área: Larry Page, Steven Hawking, Kamen Decano, Daniel Kahneman, Elon Musk, Bill Joy, Stewart Brand, Jeff Skoll, Ray Kurzweil, Ratan Tata, Craig Venter, entre muchos otros.
Escribió Franco Iacomella
Del libro Abundante
Fuente: http://blog.p2pfoundation.net/book-of-the-day-abundance-the-future-is-better-than-you-think/2012/05/08
Fernando Garrido y Fermin Salvachea
Orígenes históricos del pensamiento P2P en la península ibérica
Al final, las conversaciones abiertas por los Garrido, Pi i Margall, Salvochea, Proudhon, Kropotkin e incluso las del foralismo implicado en la defensa del comunal, siguen hoy vivas. Suenan, para quien sepa escucharlas, como un contrapunto, como un fondo constante, en las conversaciones y en las voces de las nuevas referencias.
Gerald Brenan describe en «The Spanish Labirynth» (1960) como el cooperativismo en la península ibérica es el producto de una evolución de las formas comunales de propiedad y trabajo al incorporar nuevas tecnologías productivas propias de la revolución industrial. El primer cooperativismo moderno ibérico, asegura, «precede al menos en sesenta años al movimiento cooperativista europeo» de los Pioneros de Rochdale.
En el marco de esa transformación aparecerán los primeros «socialistas», discípulos de Fourierque verán en la adopción de la tecnología industrial por los commons el principio de una solución a la «cuestión social». Uno de los más famosos será Fernando Garrido, impulsor de cooperativas por toda la península y autor de una «Historia de las clases trabajadoras» que describe con pasión en su último volumen la expansión del cooperativismo por la península y sus efectos sociales.
Coincidían en esto -no tan paradójicamente como podría parecer- con un sector del clero carlista, que especialmente en Euskadi, Navarra, Aragón y Cataluña, estará comprometido con la defensa del comunal (los commons originales) y con el principio confederal latente bajo los viejos fueros. Este elemento, latente siempre en el carlismo, acabará transformando a finales de los años 60 del siglo XX al carlismo organizado en un partido federalista socialista-autogestionario de inspiración cristiana y fuerte influencia mounierista.
Pero el mutualismo federalista peninsular defenderá radicalmente la separación entre Iglesia y estado y el mismo Garrido tendrá que exiliarse en varias ocasiones por defender el fin de la financiación del estado a las organizaciones religiosas, algo que a día de hoy sigue siendo utópico bajo las constituciones de España y Portugal y que Garrido defenderá con fuerza en su calidad de diputado en el proceso de elaboración de la constitución de la Primera República española, la república federal, en 1873.
Ya en 1868 Garrido había escrito «La Republica Democratica Federal Universal», tomando el testigo de «Du principe Fédératif» de Proudhon, publicado cinco años antes. Una obra que influirá en Pi i Margall, representante del mejor anarquismo federalista de aquella generación. Pi i Margal llegará a Presidente, teniendo dimitir poco después por la eclosión de la revolución cantonal.
El cantonalismo anarquista, especialmente en Cádiz, Sevilla y Granada, representará el salto de la generación formada en Fourier y el viejo comunalismo a una nueva generación, cuyo exponente más conocido seguramente sea Fermín Salvochea. Esta nueva ola mutualista tendrá como primer referente a Proudhon, tomará parte en la fundación de la I Internacional, liderará la revolución cantonal y se relacionará más tarde, con Kropotkin.
Actualidad del pensamiento anarquista
Los ejes ideológicos de este anarquismo, que sabe ser «reformista» a veces, aunque se centra en un hacer cooperativista constante más que en la acción política y que es siempre cantonalista y confederal, son hoy de una extraordinaria actualidad.
1. La defensa del principio federativo reaparece ahora, ligado a la crítica de las escalas y al discurso de la revolución industrial P2P, en los trabajos sobre confederalismo de Juan Urrutia
2. La propia idea cantonalista de autonomía local sobre formas alternativas de industrialización toma hoy la forma de las «Resilient Communities» de John Robb y de la reindustrialización P2P.
3. En ese marco, y sobre todo a esa escala, una redefinición del estado que prefigura, como apunta Dronte, la idea del «partner state» de Michel Bauwens
4. Todo bajo la reivindicación cooperativa del mercado y la asunción del modelo de democracia económica basado en el cooperativismo como referencia de la organización empresarial.
5. Y siempre, entonces y ahora, el «comunal» agrario, el procomún inmaterial o industrial, los «commons», como bien público, como capital productivo básico del modelo social.
No es de extrañar que tanto desde el nuevo mutualismo ibérico que toma como referencia a Kevin Carson como desde la tradición radical y pimargalliana se recuperen hoy como referencias. Al final, las conversaciones abiertas por los Garrido, Pi i Margall, Salvochea con Fourier, Proudhon y Kropotkin de fondo e incluso las del foralismo implicado en la defensa del comunal que tomó después el discurso autogestionario mounierista, siguen hoy vivas. Suenan, para quien sepa escucharlas, como un contrapunto, como un ritmo sutil, en las conversaciones y en las voces de las nuevas referencias.
Escribió David de Ugarte (18/05/2012) en El Correo de las Indias
http://david.lasindias.com/origenes-historicos-del-pensamiento-p2p-en-la-peninsula-iberica/
Estalla la 'primavera académica' contra el dominio de las revistas científicas
* Ante el creciente precio de suscripción a revistas como 'Science', 9.000 científicos han comenzado una campaña por el acceso gratis a artículos científicos.
* La segunda organización donante en el mundo científico, Wellcome Trust, se ha sumado a la campaña.
Wellcome Trust es uno de los mayores donantes del mundo de la ciencia y hoy ha decidido mostrar su apoyo a una campaña que pretende romper el dominio de las revistas académicas de modo que todos los trabajos de investigación puedan ser difundidos y compartidos por internet sin necesidad de pagar una suscripción.
Casi 9.000 investigadores se han suscrito a la campaña de boicot a las revistas científicas que restringen el libre intercambio de información. Al movimiento ya se le ha dado el nombre de 'primavera académica' y quiere ser un instrumento potente para revolucionar la difusión del conocimiento.
La revista 'eLife' competirá contra las famosas Science o Nature
La intervención del mayor donante no gubernamental a la ciencia, el Wellcome Trust, podría acelerar el éxito del movimiento, permitiendo la publicación de artículos científicos en páginas digitales en abierto.
El director de Wellcome Trust, Mark Walport, aseguró a The Guardian que su organización está a punto de lanzar una revista científica de aquellas características. Ésta competiría directamente con publicaciones tan establecidas como Nature or Science, referentes mundiales para los científicos internacionales y las revistas en las que todos ellos luchan por ver publicadas sus investigaciones.
A diferencia de las revistas tradicionales, cuyo acceso cada año a las universidades de todo el mundo les cuesta millones de euros, 'eLife' será de contenido libre, gratis.
Walport aseguró que la organización está invirtiendo más de 726 millones de euros para lograr que las investigaciones de los científicos al menos estén al alcance del público seis meses después de su publicación. Los investigadores que no permitan el acceso libre a sus trabajos en la revista del Wellcome Trust serán castigados en el futuro cuando pidan subvenciones a la organización.
Muchas investigaciones se pagan con dinero público y donaciones pero su acceso es restringido
El director de Wellcome Trust ha tomado la decisión de participar en esta campaña porque está convencido de que las investigaciones que se han pagado con subvenciones públicas o donaciones deben ser accesibles para todo el mundo.
Su decisión responde a la creciente preocupación de numerosos científicos por el alto coste que supone publicar en revistas académicas, y especialmente el acceso a ellas en tiempos de crisis en los que las universidades están sufriendo severos recortes en sus presupuestos.
La mayoría de las investigaciones científicas mundiales acaban en las manos de las editoras que cada año verifican 1.5 millones de artículos para su publicación. Si deciden imprimirlos, sólo se tiene acceso a ellos a través de una suscripción de costes notablemente elevados.
Para tener acceso a la revista médica de Science en papel y digital y con artículos de todo el mundo, el precio son 35 euros al mes. Cada año, las universidades británicas pagan unos 200.000 euros para acceder a los artículos de interés académico evidente.
Los editores dicen que verificar las investigaciones es la parte más cara del proceso
Los editores de las revistas justifican el coste argumentando que es necesario para sostener el proceso de análisis y selección de las investigaciones. El portavoz de una editora, Elsevier, aseguró que estaban abierto a "cualquier modelo de negocio, mientras sea sostenible y mantenga o mejore los niveles existentes de control de calidad" de las investigaciones que se presentan para publicación.
Además, dijo que su empresa había estado trabajando en un sistema que permitiera el acceso libre a las investigaciones con algunas organizaciones no gubernamentales. "Ha habido una colaboración constructiva ya que hemos trabajado con el Wellcome Trust". Aún con todo, aseguró que mantendrán el "modelo de suscripción" porque quieren "ofrecer a" sus clientes la posibilidad de elegir.
No obstante, muchos científicos han criticado que este argumento es falso. Las editoras cuentan con el servicio gratis de muchos científicos que verifican las investigaciones previamente a su publicación.
El gobierno británico apoya la idea de liberalizar el acceso a la información científica
No obstante, incluso el propio gobierno se ha mostrado favorable al acceso abierto a las investigaciones científicas. El ministro de universidades y ciencias, David Willetts, dijo que él aspiraba a que todas las investigaciones financiadas con dinero público sean de dominio general.
"Queremos avanzar hacia el acceso libre, pero de manera que se asegure un análisis de calidad" y que sigan publicándose en papel. El ministro reconoció que hay que encontrar una manera de hacer que ambas sean financiables. Por su parte, Walport cree que es precisamente al revés, que hay que sacar el máximo beneficio de las investigaciones que se publiquen y que eso sólo se hace si se distribuyen.
Los editores se llevan un 35% de beneficios por investigaciones pagadas con dinero público
El creciente precio de las suscripciones ha llevado a muchos científicos a cuestionarse el modelo de negocio de los editores. Éstos obtienen un margen de beneficio del 35% con la venta del acceso a investigaciones financiadas públicamente.
Las universidades británicas, por ejemplo, gastan alrededor del 10% de las subvenciones gubernamentales en pagar el acceso a artículos de revistas científicas.
Los defensores del libre acceso a la ciencia argumentan que los costes de la publicación podrían ser cubiertos por los propios autores de los artículos, invirtiendo parte de las subvenciones que reciben para llevar a cabo su trabajo.
"Si observamos el modo en el que funciona la web (...) queda claro que los contenidos abiertos llegan más lejos", mucho más de lo que sus autores pueden imaginarse, aseguró el biofísico Cameron Neylon.
"Desde el punto de vista de los donantes científicos, especialmente donantes públicos, la actitud debe ser 'nosotros financiamos esta investigación, genera estas salidas, algunas de ellas son las revistas académicas, ¿cómo aseguramos que estamos maximizando el impacto de esas salidas que tiene?' ", opinó Neylon.
Wellcome Trust castigará a sus becados que se nieguen a publicar sus investigaciones en abierto
Parte de la subvención del Wellcome Trust está destinada a que los becados lo utilicen para pagar a los editores para que éstos publiquen sus artículos en abierto. El problema es que los propios científicos rechazan esta opción, el 55% en concreto. Muchos acaban publicando sus artículos en revistas que se resisten a publicar en abierto.
Esa es la razón por la que Wellcome Trust pretende presionar a los investigadores a publicar sus trabajos en abierto, amenazando con negarles subvenciones futuras para sus trabajos.
Una opción que están barajando es condicionar la renovación de la beca a la cantidad de investigaciones que haya del científico en acceso libre. De este modo, la organización sólo soltaría el dinero el momento en el que todos los trabajos del científico en cuestión que fueran financiados por el Wellcome Trust estén accesibles en la web.
Otra opción es pedirle a las universidades que confirmen o desmientan que las investigaciones financiadas por el Wellcome efectivamente estén accesibles en abierto antes de pagar la última cantidad de la subvención.
Incluso la opción de publicar el artículo en abierto seis meses después de su publicación en una revista de suscripción a Walport le parece inaceptable. "Sinceramente, es un poco como decir que"puedes tener El País gratis "tres semanas después - las noticias han perdido su valor a esas alturas. Yo diría que incluso seis meses es demasiado tiempo para la ciencia", dijo.
Fuente: http://www.teinteresa.es/
Relacionado: http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2012/02/14/134336
Contra la crisis: ¡Revolución industrial P2P!
Únete a esta campaña. Los mercados y estados de la península ibérica, más que los de Irlanda o Grecia, van a mostrar, con toda probabilidad, los límites y horrores de esta crisis. En nuestra mano está que lo que por esta parte de Europa pase, alumbre también alternativas.
La aparición de vectores de cambio real a partir de la situación actual, la construcción de bases económicas para la cohesión social, no es algo que podamos esperar de las políticas macroeconómicas de los gobiernos. Los estados peninsulares -y buena parte de los europeos- no están ahora para eso, sino debatiéndose entre las capturas que representan las deudas públicas y las presiones de unas macroempresas a las que la crisis hace más poderosas -y por lo mismo, irresponsables- en un marco general de destrucción de empleo.
No cabe pues hacerse ninguna ilusión sobre que el proceso vaya a revertirse desde lo macro. A día de hoy, las palancas de la Macroeconomía, los dispositivos económicos usados tradicionalmente como palancas de mando de las economías nacionales, están rotos o bloqueados.
Es el momento de arrancar estrategias de nuevo tipo con contenidos y medios de nuevo tipo desde ámbitos de otra escala, la escala humana.
La siguiente es una propuesta viable, pensada para que puedas ponerla en marcha en tu entorno, coordinarte con otros y cuyo objetivo es generar un swarming (enjambre) que impulse, bajo la lógica del modo de producción P2P, el desarrollo de una nueva industrialización local, sostenible y potente desde el procomún.
(…)
Escribió Natalia Fernández (08/05/2012) en El Correo de las Indias
Texto completo: http://bitacora.lasindias.com/contra-la-crisis-revolucion-industrial-p2p/
Documento anexo: http://bitacora.lasindias.com/files/2012/05/resumen_ejecutivo.pdf
Es incuestionable que estamos inmersos en un periodo de crisis, económica, social y política. Sin embargo, mientras todo el mundo lo define como un agudo periodo de crisis yo prefiero, como también dice Marc Vidal, llamarlo periodo de transición. Los periodos de transición son largos procesos en donde se va acrecentando el derrumbe de la vieja sociedad y van germinando las simientes de la nueva. Son periodos de incertidumbre.
Mientras los sectores del viejo poder se aferran e intentan que su sistema no se resquebraje por medio de la fuerza, la renovación o hasta de un cierto reformismo, las fuerzas impulsoras del cambio intentan desarrollarse bajo las premisas de una mejor eficacia en la resolución de los problemas de supervivencia planteados. Los momentos de desorden, confusión y penuria son tales que, durante mucho tiempo, también los sectores mas desprotegidos i depredados de la sociedad optan, ante la incertidumbre, por el mantenimiento del viejo orden. En toda la fase depredadora de nuestra historia (tal como la define Thorstein Veble) se oyó el clamor de los más débiles cuando se disolvieron las formas tribales, cuando se derrumbó el reino de los esclavos, cuando los siervos vieron fenecer sus feudos, o cuando los asalariados observaron incrédulos como los compradores de su fuerza de trabajo cerraban sus emporiums industriales.
Nunca los cambios sociales se produjeron por razones éticas o morales. Quienes sitúan estas razones como punto fundamental en su crítica a la vieja sociedad, se equivocan. Los sistemas sociales devienen caducos cuando alcanzan su máxima incapacidad de dar solución, bajo sus leyes, a las necesidades más perentorias de la población. Cuando alcanzan sus límites de impotencia.
Toda la fase depredadora de nuestra historia fue de explotación humana pero no fue precisamente éstas las motoras de los cambios sociales. Esta explotación se dio tanto en los momentos de desarrollo y de auge de los sistemas como en los momentos de decrepitud. Mientras en los primeros el orden impuesto era capaz, en cierta manera, de cohesionar a amplios sectores de la población en los últimos la cohesión solo pudo ser coercitiva y represiva.
El historiador Oswald Spengler escribió en “La Decadencia de Occidente” (1923): “La Historia Universal es el tribunal del mundo (…) Siempre ha sacrificado la verdad y la justicia al poder, a la raza, y siempre ha condenado a muerte a aquellos hombres y pueblos para quienes la verdad era más importante que la acción, y la justicia más esencial que la fuerza”.
El conocimiento humano fue siempre el motor de nuestra historia. Cuando la sociedad es capaz de crear nuevos medios para producir más y más eficazmente, cuando en sus manos tiene a su alcance nuevas herramientas, nuevos materiales, nuevos métodos de trabajo o de cultivo… que hace necesaria otra relación y organización social para desarrollarlas, distinta a la anterior, termina por imponerla.
Para numerosos historiadores, como Olionor Ostrom, en todos los periodos se libró una gran batalla para poner en común (pro-común) los medios de producción alcanzados en cada momento. Para otros, como Garden Hardin, su continuo fracaso (“la tragedia de los comunes”) demuestra su inviabilidad. Para el pensamiento materialista (Marx) son los medios los determinan en cada momento las mejores relaciones para usarlos lo más eficazmente posible: Detrás de las galeras solo puede haber una relación esclavista, detrás de un molino de viento, relaciones serviles, detrás de un torno mecánico, relaciones asalariadas. Este pensamiento es criticado comúnmente como determinista. Sin embargo, a mi entender, no lo es, puesto que es en definitiva la fuerza y la voluntad de los hombres los que irán modificando constantemente, por su capacidad creadora y transformadora, los medios de producción e imponiendo con ello nuevas relaciones sociales para usarlos. Es pues, el desarrollo del conocimiento humano (entendido como conquista social) siempre el motor de estos cambios.
Hoy, como en ningún otro momento de nuestra andadura, es preciso volver a librar la batalla por el procomún. Mientras siempre “la fuerza” fue la herramienta fundamental de “apropiación y acumulación por desposesión” (David Harvey), de los recursos naturales y medios de producción (hombres, tierras, máquinas, conocimientos…) hoy ésta, ya es incapaz de continuar el proceso de apropiación privada dado que la sociedad ya ha alcanzando enormes medios de creación, copia, modificación, transmisión y generalización de conocimientos y herramientas de cuyo uso está al alcance cualquier comunidad o colectivo.
Por esta razón, me produce un gran pesar constatar que una gran parte de los actuales llamados “movimientos alternativos” intenten desarrollarse de espaldas a la profunda revolución técnica y científica actual, que reivindiquen las obsoletas herramientas artesanales del pasado, que rechacen los avances en la investigaciones biotecnológica, que recurran a la medicina propia de los viejos curanderos, que promuevan la escasez frente a la abundancia, que no se atrevan a plantear una auténtica batalla de modernización y eficacia frente a un sistema que devino incapaz de asegurar ningún proyecto en favor de la vida, de la dignidad de los seres humanos, que su ideal de progreso esté más cercano al “idílico paraíso de Alicia”, que al de una sociedad próspera, autónoma y libre…
Ningún cambio social se produjo de espaldas a la Ciencia.
Los 10 mandamientos según Bertrand Russell
Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.
El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la New York Times Magazine para divulgar una vez más la razón, mediante un artículo titulado The best answer to fanaticism: Liberalism. Al final de este artículo, Russell exponía un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.
Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió como mandamientos- no sea una enseñanza completa en sí, pero enseña los pasos necesarios que toda persona ha de intentar dar para encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno.
1. No estés absolutamente seguro de nada.
2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.
3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.
4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas las ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.
10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.
Estos diez mandamientos, difícilmente resumibles, nos enseñan a ser escépticos, pero sin cerrarnos a posibles evidencias que desconozcamos; A respetar al resto y permitir que todos expongan su opinión, sin que nadie la intente imponer a la fuerza mediante el miedo o la opresión; A seguir adelante con nuestras opiniones, por muy excéntricas que sean; A ser franco y no ocultar la realidad, aunque esta vaya en contra de nuestro propio beneficio.
Ni la fuerza, ni la autoridad, ni la mentira tienen valor alguno en un mundo donde únicamente ha de triunfar la razón, por encima de todo.
Nota: Si os interesa Bertrand Russel, no os perdáis La naturaleza de la felicidad.
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