Indagando el futuro

General

Internet libre

Escrito por josepgmaynou 11-07-2012 en General. Comentarios (0)

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Firma la petición por una Internet Libre


URL destacada (action.eff.org): https://action.eff.org/o/9042/p/dia/action/public/?action_KEY=8750


 La Electronic Frontier Foundation está llevando una campaña de recolección de firmas en apoyo a la declaración de una Internet Libre. Esta declaración se basa en 5 puntos principales:

 

1. Libertad de Expresión: Evitar la censura en Internet.
2. Acceso: Promover el acceso universal a Internet rápido y que pueda ser pagado por la mayoría de las personas.
3. Abierto: Mantener Internet como un sistema abierto, donde cualquiera se pueda conectar, comunicar, escribir, leer, ver, hablar, escuchar, aprender, crear e innovar.
4. Innovación: Proteger la capacidad de innovación y creación sin pedir permiso.
5. Privacidad: Proteger la privacidad, y defender la capacidad de todos de controlar cómo son usados nuestros datos y dispositivos.

 

Relacionado: http://www.internetdeclaration.org/freedom

 

Escribió Alvaro Graves (09/07/2012) en Manzana Mecánica

 

¿Por qué trabajamos tanto?

Escrito por josepgmaynou 11-07-2012 en General. Comentarios (0)

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¿Por qué trabajamos tanto si es el siglo XXI?

 
 Si hay algo en lo que prácticamente coincidían antaño todos los futurólogos, es que en el siglo XXI habría muchísimo menos trabajo. ¿Qué habrían pensado, de haber sabido que en 2012 la jornada laboral de 9 a 5 se ha convertido en algo más parecido a de 7 de la mañana a 7 de la tarde? Seguramente habrían echado un vistazo en torno suyo y habrían visto cómo la tecnología tomaba el control en muchas profesiones en las que anteriormente se necesitaba una ingente mano de obra, habrían contemplado el aumento de la automatización y la producción en masa, y se habrían preguntado, ¿por qué pasan doce horas al día en tareas de poca filfa?
 
 Se trata de una cuestión a la que no responden adecuadamente la derecha o la izquierda oficial. A los conservadores siempre les ha gustado pontificar acerca de la virtud moral del trabajo duro y buena parte de la izquierda, concentrada en los terribles efectos del desempleo masivo, ofrece comprensiblemente "más empleos" como solución principal a la crisis. Anteriores generaciones habrían encontrado esto perdidamente decepcionante.
 
 En casi todos los casos, los utopistas, socialistas y demás futurólogos creían que el trabajo acabaría por quedar casi abolido sobre todo por una razón: podríamos dejar que lo hicieran las máquinas. El pensador socialista Paul Lafargue escribió en su breve tratado mordazmente titulado El derecho a la pereza (1883):
 
 "Nuestras máquinas, con aliento de fuego, con brazos de incombustible acero, con maravillosa fecundidad inagotable, ejecutan con docilidad por sí mismas su sagrada labor. Y no obstante, el genio de los grandes filósofos del capitalismo sigue estando dominado por los prejuicios del sistema salarial, la peor de las esclavitudes. No comprenden todavía que la máquina es la salvadora de la humanidad, el dios que redimirá al hombre de alquilarse para trabajar, la divinidad que le otorgará ocio y libertad".
 
 Oscar Wilde estuvo evidentemente de acuerdo: en su ensayo de 1891, El alma del hombre bajo el socialismo, desdeña "el disparate de lo que hoy se escribe y dice acerca de la dignidad del trabajo manual", e insiste en que "el hombre está hecho para algo mejor que repartir mugre. Todo el trabajo de esa laya debería realizarlo una máquina". Deja bien claro lo que quiere decir:
 
 "La maquinaria debe trabajar para nosotros en las minas de carbón, y ocuparse de todos los servicios sanitarios, y ser fogonero de los vapores, y limpiar las calles y llevar mensajes los días de lluvia y realizar todo lo que sea tedioso o penoso".
 
 Tanto Lafargue como Wilde se hubieran sentido horrorizados de haberse dado cuenta que, sólo veinte años después, el trabajo manual mismo se convertiría en ideología de los partidos laboristas y comunistas, que se dedicaron a glorificarlo en lugar de a abolirlo.
 
 En esto también, sin embargo, la idea consistía en que finalmente quedaría substituido. Tras la Revolución Rusa, uno de los grandes defensores del culto al trabajo fue Aleksei Gastev, un antiguo metalúrgico y dirigente sindical que se convirtió en poeta, publicando antologías de títulos como Poesía de la planta de producción. Se convirtió en el entusiasta principal del taylorismo, la técnica norteamericana de gestión habitualmente criticada por la izquierda por reducir al trabajador a una simple pieza de la máquina, dirigiendo el Instituto Central del Trabajo, con patrocinio del Estado. Cuando le preguntó por ello el izquierdista alemán Ernst Toller, Gastev contestó: "Tenemos la esperanza de que gracias a nuestros descubrimientos lleguemos a un estadio en el que un trabajador que antes trabajaba ocho horas en determinado empleo sólo tenga que trabajar dos o tres". En algún momento de la cadena esto quedó olvidado en beneficio de los supermusculosos estajanovistas que ejecutaban proezas sobrehumanas de extracción de carbón.
 
 Los teóricos industriales norteamericanos, por raro que parezca, parecían compartir la visión socialista. Buckminster Fuller, el diseñador, ingeniero y polifacético sabio norteamericano, declaró que la "ecuación industrial", es decir, el hecho de que la tecnología faculta a la humanidad para hacer "más con menos", pronto eliminaría la noción misma de trabajo por completo. En 1963 escribió: "[D]entro de un siglo, la palabra 'trabajador' no tendrá ningún significado actual. Será algo que haya que mirar en un diccionario de principios del siglo XX". Si eso ha resultado cierto de los últimos diez años, lo ha sido sólo en el sentido de "hoy en día somos todos de clase media" del Nuevo Laborismo, no en el sentido de eliminar de veras el trabajo de poca monta, o la división entre trabajadores y propietarios.
 
 Los sondeos llevan mostrando desde hace mucho que la mayoría de los trabajadores piensan que sus empleos son irrelevantes, y echando un vistazo a las disputadas vacantes de la oficina de empleo media – personal de oficinas de atención telefónica al cliente, archivista y, sobre todo, las diversas tareas de la industria de servicios– es difícil no estar de acuerdo.
 
 Sin embargo, la visión utópica de la eliminación del trabajo industrial ha pasado de muy diversos modos a mejor vida. En la última década, las acerías de Sheffield producían más acero que nunca con una mínima fracción de su antigua mano de obra; y los puertos de contenedores de Avonmouth, Tilbury, Teesport y Southampton se deshicieron de la mayoría de los estibadores, pero no del tonelaje.
 
 El resultado no fue que los estibadores o trabajadores siderúrgicos se vieran libres, tal como dijera una vez Marx, para "cazar por la mañana, pescar por la tarde y dedicarse a la crítica después de cenar". Por el contrario, se vieron sometidos al oprobio, la pobreza, y la incesante preocupación de buscar otro empleo que, caso de conseguirse, podía ser inseguro, mal pagado, no sindicalizado, en el sector servicios. En la presente era del trabajo eventual, esta es prácticamente la norma, de modo que la idea del empleo seguro, cualificado y el orgullo en el trabajo no parecen tan horribles. No obstante, el movimiento obrero se consagró en otro tiempo a la abolición última de todo trabajo de poca entidad, tedioso, agotador. Disponemos de las máquinas para convertirlo hoy en realidad, pero carecemos de la voluntad.


Escribió Owen Hatherley (08/07/2012) en Sin Permiso
 
Owen Hatherley, afilado crítico de arquitectura y urbanismo, es autor de Militant Modernism (Zero Books, 2009); A Guide to the New Ruins of Great Britain (Verso, Londres, 2010) y Uncommon (Zero Books, 2011) sobre el grupo "pop" británico Pulp.
 
            Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

 

"Governing the Commons"

Escrito por josepgmaynou 18-06-2012 en General. Comentarios (0)

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 "Governing the Commons" de Elinor Ostrom, lectura obligada para defensores del procomún


 El martes pasado falleció a los 78 años la profesora de la Universidad de Indiana y ganadora del Nobel de Economía Elinor Ostrom. Una de sus obras fundamentales es "Governing the Commons" (resumen), un libro de 1990 que es ampliamente citado en prácticamente toda la literatura sobre software libre y cultura libre.


 Su trabajo comienza planteando una serie de obstáculos para la creación de instituciones de administración de bienes comunes. Por ejemplo, que para decidir las reglas de un colectivo, se necesitan mecanismos de decisión, que requieren ciertas reglas, que es precisamente lo que no existe.


 La contribución de Elinor Ostrom es primero mostrar que en la práctica muchas comunidades logran administrar autónomamente sus bienes comunes, y segundo que existen ciertos elementos clave en los colectivos que logran alcanzar un buen funcionamiento.


 En la práctica, muchas comunidades logran administrar autónomamente sus bienes comunes.


 Sus ejemplos son muy variados: emplazamientos costeros que deciden por sí mismos esquemas de rotación para la pesca, amplias zonas geográficas que crean sus propias instituciones para manejo del agua para riego o las zonas de pastoreo, etc. Los elementos comunes que de acuerdo a Ostrom tienen las instituciones de gestión de bienes comunes exitosas incluyen los siguientes:


1. Límites bien definidos para el bien común que se quiere administrar y para la comunidad que lo administrará.
2. Congruencia de las reglas con la realidad local, algo que sólo puede conseguirse si las reglas son generadas por la propia comunidad.
3. Asegurarse de que quien se ve afectado por las reglas puede participar en la modificación de las mismas.
4. Asegurarse de que las autoridades externas a la comunidad respeten las reglas que la comunidad dicte para sus recursos.
5. Desarrollo de un sistema, ejecutado por los mismos miembros de la comunidad, para monitorear que las reglas se cumplan.
6. Uso de sanciones graduadas para los que violan las reglas, es decir que existan sanciones pero que éstas no sean tan altas que no se puedan aplicar en la práctica.
7. Provisión de mecanismos accesibles y de bajo costo para resolver conflictos.
8. Uso de instituciones anidadas (nested) en el caso de grandes colectivos o grandes volúmenes de recursos.


 Se trata de un trabajo denso en ideas pero que se lee con facilidad. Si quieren tener una buena defensa cuando les digan que el software libre o la cultura libre nunca funcionarán en la práctica porque "la historia prueba lo contrario"; o si quieren entender bien el espacio para "lo común" que existe entre lo público y lo privado, este libro es un excelente comienzo.


Escribió Carlos Castillo (18/06/2012) en Manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/06/governing_the_commons_de_elinor_ostrom_lectura_obligada_para_defensores_del_procomun.html

Relacionado: http://www.cooperationcommons.com/node/361

Producción, no consumo

Escrito por josepgmaynou 17-06-2012 en General. Comentarios (0)

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 Al cercenar el cooperativismo de sus orígenes en el comunal y focalizarlo en el consumo, el cooperativismo británico y la ACI causaron un daño duradero en la capacidad transformadora del cooperativismo que no debemos repetir hoy en el debate entre economía del comunal y consumo colaborativo.

 

 Un comentario de Albert en el post de David abrió la discusión. Y no es menor. ¿«School of Sharing Economics» o «School of Economics of Commons»? ¿«Escuela de teoría económica del consumo colaborativo» o «Escuela de teoría económica del comunal»? Se puede argüir que en realidad son dos facetas de la misma cosa: las formas emergentes del capital (el procomúno comunal) y consumo del modo de producción p2p. Pero abren dos mundos distintos. Y ayer, con nuestro Dogo, optamos por poner el comunal en el centro. ¿Por qué?

 

 Uno de los relatos que más daño ha hecho a la tradición mutualista ha sido poner el punto de partida de la Historia del cooperativismo en el nacimiento del cooperativismo de consumo moderno, los famosos «Pioneros de Rochdale» de 1844. Al hacerlo se negaba una realidad pre-existente y muy extendida de organizaciones sociales basadas en el comunal que en aquel entonces ya llevaban en algunos casos hasta cincuenta años, convertidas en cooperativas agrarias y de trabajo. Este relato, que sigue siendo el discurso oficial de la Alianza Cooperativa Internacional y encontramos hoy todavía en la Wikipedia, divorciaba el cooperativismo del procomún.

 

 No fue un relato inocente o simplemente errado. En el emergente mundo cooperativo continental, el mutualismo, el cooperativismo y poco después la doctrina social católica, situaban la clave del «problema social» en la producción y podían ofrecer una continuidad entre la resistencia a la desamortización del comunal llevada a cabo por los liberales y las alternativas al floreciente capitalismo industrial. Sin embargo en Gran Bretaña, eran liberales y socialcristianos anglicanos los que, siguiendo la tradición owenita, lideraban el nacimiento del I Congreso Cooperativo Británico. Para ellos focalizar en el consumo era una forma de enfrentar la creciente radicalización del movimiento obrero y la «contaminación» por «ideas continentales». Por eso pondrán los orígenes del cooperativismo en David Owens, un filántropo liberal, y datarán el nacimiento del cooperativismo con los pioneros de Rochdale (cooperativismo de consumo).

 

 En 1895, tras muchas dificultades en la convocatoria por su interés en incluir empresas capitalistas clásicas, Neal, Wolff y Holyoyake conseguirán realizar la primera asamblea de la Alianza Cooperativa Internacional. Huelga decir que la asistencia fue fundamentalmente británica: junto con GB la mayoría de los delegados venían de Australia, India e Irlanda, y ya se consideró un gran éxito incluir al cooperativismo cristiano alemán y su área de influencia. Osea la hegemonía socialcristiana era clara. Por eso marcaron el «apoliticismo» como una de las bases del movimiento, algo que dejaba fuera a la mayor parte del cooperativismo europeo, ligado bien a los partidos católicos bien a los partidos socialistas o el sindicalismo libertario.


 Como jugada política fue sin duda maestra… para los socialcristianos ingleses. Sin embargo el daño emerge hoy: el gran cooperativismo no se reconoce en el procomún… cuando ese es el principal valor de sus orígenes y el principal camino de su futuro.

 

¿Repetir los errores?


 Hoy estamos ante una disyuntiva similar. La tradición de la crítica social anglosajona entiende la democracia económica como una suerte de «democracia de los consumidores» y desde ese punto de vista, el «consumo colaborativo», la «sharing economy» sería el centro definitorio de la evolución del modo de producción más allá del capitalismo industrial.


 Pero, al final una mutua de seguros no transforma las relaciones económicas si no hace parte y está supeditada a un tejido democrático más amplio donde el peso necesariamente recae en las cooperativas de trabajo. Buena parte de las aseguradoras en Europa y EEUU son mutuas, o sea cooperativas de consumo… pero la mayor parte de los socios ni siquiera sabe que hace parte de un esquema cooperativo.


 Algo parecido ocurre con las prácticas de la «sharing economy». El consumo colaborativo no hace parte de la transición hacia un modo de producción p2p si no está en el marco del desarrollo del comunal y la producción p2p, del mismo modo que el cooperativismo de consumo no genera sentido democrático para una economía si no es en el marco de un tejido industrial cooperativo.

 

 Al cercenar el cooperativismo de sus orígenes en el comunal y focalizarlo en el consumo, el cooperativismo británico y la ACI causaron un daño duradero en la capacidad transformadora del cooperativismo que no debemos repetir hoy en el debate entre economía del comunal y consumo colaborativo. Por eso cuando hablamos de desarrollar la Teoría económica y social que explique e impulse la transición de formas de producción en la que vivimos, no debemos repetir el error. Construiremos una «Somewhere School for the Economics of Commons», una «Escuela de Economía del Comunal» que sirva a quien quiera aprender para hacer y de fonda a quién quiera investigar.

 

 Escribió Natalia Fernández (16/06/2012) en El Correo de las Indias
http://bitacora.lasindias.com/produccion-no-consumo-economics-of-commons-no-sharing-economics/

 

1000 genomes

Escrito por josepgmaynou 17-06-2012 en General. Comentarios (0)

http://josepgmaynou.blogspot.es/img/1000genomes.jpg 
 
 El proyecto 1000 Genomes es uno de los más grandes en el área de la biología y está permitiendo acceder gratuitamente a más de mil genomas humanos de diversas poblaciones bajo estudio identificadas por su origen y lugar de residencia. Debido a la gran cantidad de información contenida en cada genoma humano, fue necesario establecer un sistema capaz de distribuir la información que actualmente es de aproximadamente 260 terabytes en más de 250.000 archivos.


 El ADN de una persona es al menos un 99% el mismo que el de otra persona, mientras que el porcentaje restante es llamado variación genética. A través de estas se pueden explicar algunas diferencias físicas y el desarrollo de algunas enfermedades como el cáncer, asma, diabetes, etc. en ciertas personas. Las variaciones genéticas son distintas en todo el mundo, teniendo patrones similares en dentro de territorios en específico. El objetivo del proyecto 1000 Genomes es encontrar la mayoría de las variaciones genéticas que existen en las personas. Esto lo determinan estudiando el ADN de muestras de cada una de las personas que voluntariamente acceden a participar del proyecto.


 Existen sitios de descarga de los datos que ya están disponibles y se actualizan constantemente a medida que el proyecto publica la información.

 

 Como los volúmenes de información involucrados en este proyecto son muy grandes y uno de los objetivos es dejarlos disponibles para el público, se debió establecer un Centro de Coordinación de la Información entre el Instituto Europeo de Bioinformática (EBI) y el Centro Nacional de Biotecnología (NCBI, EE.UU.) para manejar el flujo de datos, almacenar los archivos de secuencia y manejar el acceso del público a través de un sitio FTP y un “navegador de genomas”.

 

 La solución usada por el proyecto 1000 Genomes para la transferencia de archivos vía internet fue desarrollada por la empresa Aspera y utiliza un método basado en UDP que permite tener una velocidad de transferencia de 20 a 30 veces más rápida que un FTP en uso normal. De este modo, evitan el problema de enviar los discos duros físicos a empresas como Amazon para que sean ellos los que pongan los datos disponibles a través de internet en sus propios servidores. Tanto el NCBI como el EBI ya tienen sitios de descarga de los datos que ya están disponibles y se actualizan constantemente a medida que el proyecto decida publicar la información.

 

 Actualmente, el proyecto ya ha conseguido secuenciar poco más de 1.000 genomas, pero el objetivo de todo el proyecto es secuenciar 2.500 muestras a 4X de cobertura del genoma. La mayoría de las muestras se encuentran dentro de poblaciones estudiadas de 100 personas cada una, incluyendo tres poblaciones latinas compuestas por peruanos, colombianos y puertorriqueños. Para completar el proyecto, se estima que las muestras faltantes estén disponibles en agosto de 2012.

 

Escribió Felipe Raimann 14/06/2012) en Manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/06/proyecto_1000_genomes_publica_genomas_humanos_gratuitamente.html

Relacionado:
http://www.1000genomes.org/