Indagando el futuro

Por un cambio...(2)

Escrito por josepgmaynou 01-06-2012 en General. Comentarios (0)

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 Por un cambio en la práctica académica de producción y distribución de conocimientos (parte dos)


URL destacada (radicalphilosophy.com): http://www.radicalphilosophy.com/commentary/pirate-radical-philosophy-2

 

 Terminamos la primera parte de este artículo con una pregunta. Y es difícil tener una respuesta. El problema se debate entre cómo crear un sistema que no refuerce el individualismo presente en la concepción tradicional del autor, donde la difusión del conocimiento esté por sobre las mezquindades individuales, y un sistema que no mate al autor, donde su muerte significaría que las obras se conviertan en mercancías que se intercambian sin importar quién las creó, dejándolas como "free gifts" para un sistema (capitalista) que aún sigue siendo el dominante. Sólo se me ocurre la estrategia de simplemente negarse, negarse a publicar en revistas que no permitan compartir los artículos, que cobren por acceder a éstos, negarse finalmente a entrar en el circuito de privatización de conocimiento. O más bien, salirse de él.

 

  El copyright posee una dimensión económica y otra moral. En su dimensión económica, constituye la forma en que el conocimiento es privatizado y convertido en mercancía. En su dimensión moral, protege a los autores en su originalidad. En la actualidad, muy pocos autores reciben una ganancia económica sustancial directamente proveniente de la publicación de sus escritos. Sin embargo, los académicos publican con editoriales y revistas académicas que imponen derechos de propiedad a su obra, porque éstas están asociadas al proceso de legitimación académica. Así, los autores ceden parte de sus derechos para que su obra sea puesta en circulación por medios que les permitan adquirir una cierta reputación y nivel de influencia, para avanzar en sus carreras, ser promovidos y, ojalá, recibir un aumento de salario. Quienes tienen una ganancia económica directa con las ventas son las editoriales, y por esto, son ellas quienes están preocupadas por la reproducción de las obras (no quiero aquí satanizar a las editoriales, sólo decir que aquellas que funcionan bajo intereses comerciales funcionan así. Y aquí se incluyen la gran mayoría de las revistas académicas de prestigio).


 El modelo de acceso abierto parece ser una buena alternativa, ya que permite publicar pero sin ceder los derechos intelectuales a las editoriales. Por otro lado, permite que más personas puedan acceder al conocimiento, al publicarse de forma gratuita en Internet. Sin embargo, si bien esta forma de distribución del conocimiento representa una diferencia con el modelo tradicional, no tiene necesariamente nada inherentemente emancipatorio o radical. Es una nueva forma de distribución, pero no representa un cuestionamiento de las formas de producción del conocimiento asociadas a la autoría. Sin embargo,debemos reconocer las semillas de transgresión que el modelo representa y enfocarnos en esas prácticas de apertura hacia otros modelos de distribución basados en el compartir y no en la limitación del acceso al conocimiento.


 ¿Qué pasaría si un día deja de importarnos que nos copien o plagien?
 Así, hay que reconocer que el modelo de acceso abierto sale de las formas tradicionales. ¿Somos nosotros capaces de salirnos de este modelo también? ¿Somos capaces de negarnos a publicar en editoriales que no permitan compartir nuestras producciones y hacer con ellas lo que nos parezca? ¿Qué pasaría si nos convirtiéramos en intelectuales-académicos piratas, parafraseando a Hall? ¿Qué pasaría si un día deja de importarnos que nos copien o plagien? La cultura digital ofrece una oportunidad para la creación de nuevas condiciones de producción, no sólo en la práctica universitaria, sino que en la sociedad completa.  La práctica de compartir y de proteger las producciones comunes que promueve la cultura libre puede llevarnos a generar nuevas formas de organización, donde la propiedad y la ganancia pasen a segundo plano, donde el copyright ya no sea un tema, donde las formas de autoría se vean reconfiguradas. Nadie sabe lo que puede pasar, puede que la cultura libre termine absorbida por el sistema de producción dominante y que lo refuerce, o que produzca nuevas formas de organización social. Y como dice Hall, justamente ese es el punto, no sabemos. Lo importante es trabajar en las semillas de transgresión que contiene.


 Hay algunos que ya están haciendo esto. El artículo de Hall da cuenta de ésto. El artículo sobre el ex-editor de la revista Genomics escrito por Felipe Raimann también lo demuestra. Entonces, debemos reflexionar sobre si seguimos ejerciendo la labor de "actuar para", es decir, apoyar los movimientos desde fuera, o "actuar en términos de" y asumir la responsabilidad de modificar la práctica privatizadora que impera en la universidad. Y para quienes sientan atacada su "identidad" intelectual o profesional al incurrir en estas prácticas, tengan presente que éstas ya están siendo atacadas con los recortes de presupuestos y la inestabilidad laboral de quienes pertenecemos al área de las humanidades. Así las cosas, no tenemos nada que perder.

 

 Escribió Carolina Gainza  (01/06/2012) en Manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/06/por_un_cambio_en_la_practica_academica_de_produccion_y_distribucion_de_conocimientos_parte_dos.html

 


 

Michel Bauwens (entrevista)

Escrito por josepgmaynou 30-05-2012 en General. Comentarios (0)

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 Entrevista a Michel Bauwens: ¿el P2P más allá del capitalismo?


 Los últimos días he leído algunos artículos de las indias sobre el modo de producción p2p y contagiado he buscado información sobre Michel Bauwens. Me he encontrado con esta entrevista  del 2008 que copio y pego para hacerla parte del blog. Iba a enlazar dichas entradas a lo largo de la entrevista pero, como ya se me han adelantado, me limito a un único enlace que las engloba y de paso trae otros artículos extras interesantes. Ahora sí, la entrevista:

 

 Se le conoce en todo el mundo como el impulsor de la Foundation for P2P Alternatives. ¿Cuáles son en estos momentos sus principales líneas de actuación?


 La fundación es un cibercolectivo, un grupo de gente que trabaja de manera conjunta en todo el mundo y que estudia el P2P como medio de producción. Los campos de estudio son: la producción entre iguales o la capacidad de crear valor común; el gobierno entre iguales o la capacidad de autogestionarse, y la propiedad entre iguales, que es la capacidad de proteger el valor común de la apropiación privada. Estas líneas de trabajo dan lugar a movimientos libres y abiertos que surgen en todo mundo, como el software libre, la edición libre, los libros de texto abiertos, etc. Se trata de un diseño participativo, de procesos sociales en los que no se excluye a nadie; al contrario, se intenta incluir al mayor número posible de gente. Los resultados están orientados al procomún, de manera que, una vez que alguien hace algo, todo el mundo puede tener acceso a esa producción. La fundación se dedica a estudiar estos campos, a evaluar sus posibilidades y a promocionarlos.


 Dice que el P2P es un modo de producción, un modo de propiedad e incluso un nuevo modo de gobierno. ¿Nos estamos acercando a una civilización P2P?


 Es un poco pronto para eso, pero estoy convencido de que la producción, la propiedad y el gobierno entre iguales, actualmente en fase de germinación, se fortalecerán mucho con el tiempo. Todo apunta a que, en un futuro próximo, se convertirá en la lógica central de nuestra sociedad.


 ¿Hasta qué punto las innovaciones u olas tecnológicas son las causantes de todos estos cambios? ¿Corremos el riesgo de quedar atrapados en una especie de determinismo tecnológico?


 No pretendo afirmar que la tecnología lo determina todo, pero tampoco se puede negar la importancia del papel que desempeña, especialmente en la medida en que altera nuestra relación con la naturaleza y con los demás seres humanos. En esencia, la tecnología actual disminuye los costes de coordinación, de transacción y de comunicación. Mientras nos encontremos en un campo inmaterial, cultural o de conocimiento en el que todo se puede copiar sin costes, cualquiera en cualquier parte del mundo puede voluntariamente agregar su trabajo. Se pueden coordinar proyectos muy complejos mediante la adición del trabajo voluntario realizado por distintos individuos en distintos lugares y esto es algo muy novedoso.


 Mucha gente se pregunta cuáles son los límites del P2P. ¿Se pueden generalizar o exportar los modelos P2P a los espacios no digitales, es decir, del ámbito de los bienes inmateriales al de los bienes materiales?


 Estás haciendo una distinción importante. En la esfera de bienes no rivales, yo compongo música, por ejemplo, y la comparto contigo. No pierdo nada, y ambos tenemos lo mismo. Mientras nos encontremos en esta esfera, la producción entre iguales es la opción más lógica. No encuentro ningún problema en la expansión de los modos P2P dentro del ámbito de la cultura. Ahora bien, en la esfera de la producción física se producen bienes rivales que, una vez utilizados, desaparecen, por lo que se necesitan recursos para poder recrearlos. Obviamente es diferente, pero no tanto como la gente piensa. Antes de iniciar cualquier proyecto, hay que diseñarlo, y diseñar, ya sea un coche o un avión, no es, en esencia, un proceso muy distinto a diseñar software complejo. Si a través de Linux se pudiera ir a la Luna, no sería una locura imaginar la elaboración del proyecto de artefactos físicos a través de comunidades de diseño abiertas. Hoy en día están emergiendo proyectos P2P muy diferentes, que aspiran a crear productos materiales. Es importante distinguir, además, entre diseñar esos productos de manera conjunta y el hecho de que, después, se deba recurrir a un proceso diferente para materializarlos.
 Asimismo, es muy importante comprender que el P2P es no recíproco, lo que significa que un individuo que produce algo para el colectivo –software libre, por ejemplo–, lo suma al grueso de software libre disponible a fin de que todo el mundo pueda beneficiarse de ello, pero no recibe nada a cambio. Eso está bien siempre y cuando se utilicen recursos que uno mismo pueda controlar y además compartir, como la capacidad cerebral, la habilidad en el uso de ordenadores, el acceso a la red, etc. En la esfera de los bienes rivales, en cambio, surge el problema de cómo movilizar esos recursos.


 En cuanto a la política económica entre iguales –que, por cierto, no es una economía del don, distinción crucial para usted–, ¿se trata de un modo de producción alternativo donde la teoría clásica del valor ya no funciona?


 Se han producido una serie de cambios. El más importante es que estamos regresando a una situación en la que la producción de valor de uso crece exponencialmente y la capacidad de monetarizarla lo hace linealmente. En YouTube, por ejemplo, se realizan cien millones de descargas al día. En términos de valor de uso, las dimensiones son enormes. YouTube estaba valorado en dos mil millones de dólares cuando lo compraron. ¿Qué proporción de ese dinero ha ido a parar a las personas que han generado ese valor de uso? En este caso, ninguna. Skype es otro ejemplo. Se ha convertido en una de las empresas de telecomunicación más grandes del mundo en muchos aspectos. Es la mayor por número de usuarios, superior al de otras compañías del sector –y me estoy refiriendo a las grandes compañías nacionales de telecomunicaciones–. Pese a todo, en Skype no existe una red, sino la autoagregación de las cuentas de los usuarios que contribuyen así con la potencia de su ordenador. Skype lo controla una empresa privada, pero el capital lo generan los usuarios. Fenómenos como este serán cada vez más comunes. Google también está ganando mucho dinero pero, ¿cuántas páginas web están haciendo dinero a través de Google? Muy pocas. Esto es lo que he llamado «crisis del valor». Estamos volviendo a una situación en la que cada vez más gente está produciendo valor de uso de manera directa sin pasar por el mecanismo del valor de intercambio, que es un mecanismo capitalista. Y esto genera un problema. En este sentido, existen similitudes con el ocaso del Imperio Romano, caracterizado por la explotación de esclavos que entregaban el 100% de su producción de manera involuntaria para su venta en el mercado. De ahí pasamos al sistema feudal, donde siervos y campesinos trabajan para sí mismos, produciendo valor de uso dentro de una economía de subsistencia, valor que luego entregaban parcialmente a los amos feudales.


 La dinámica que estamos experimentando ahora es similar: ¿cómo vamos a transformar nuestra sociedad de manera que se reconozca este tipo de valor? Esta es la cuestión.

 

 La producción entre iguales es sostenible desde el punto de vista colectivo, pero no desde el punto de vista individual. Wikipedia es sostenible siempre y cuando mantenga el mismo número de voluntarios. Sin embargo, para un individuo, el trabajo voluntario a tiempo completo es imposible a no ser que reciba unos ingresos. Nuestra sociedad carece de un sistema apropiado para abordar estas cuestiones porque, básicamente, el capitalismo como sistema no reconoce externalidades, ni las negativas, que destruyen la naturaleza, ni las positivas, como el beneficio que genera la innovación social sin obtener nada a cambio.


 Hablando de innovación social, ¿qué significa para usted la idea de que las fuentes de la innovación permanecen en lo social y se alejan de las empresas?


 Así es como descubrí el P2P. Cuando se desinfló la burbuja de las punto.com, en abril de 2000, trabajaba para una empresa de telecomunicaciones bastante grande. Todo el mundo decía entonces que la innovación se había ido al traste y que nadie invertiría más en Internet, pero lo que ocurrió fue precisamente lo contrario. No sólo se siguió innovando, sino que la innovación empezó a extenderse. Creo que la explicación reside en el hecho de que la innovación es una propiedad emergente de las redes: nos dedicamos a autoagregar y a innovar entre nosotros. Básicamente, el capital debe cambiar. Antes uno tenía que ser capitalista para poder ser emprendedor, mientras que hoy en día se puede ser un emprendedor sin capital, siempre y cuando la innovación se realice en la esfera de lo inmaterial.


 Antes ha hecho usted una distinción entre lo colectivo y lo individual. Actualmente, parece que se está redescubriendo la idea de cooperación, ¿cree que se trata de una tendencia efímera o la tecnología ha permitido la aparición de un nuevo tipo de cooperación?


 La capacidad de autoagregar producción y de cooperar voluntariamente depende del acceso a los medios de producción. Si el individuo dispone de los medios de producción –ordenadores, redes, chips–, entonces posee el control y puede agregar su trabajo por sí mismo. Si no dispone de esos medios de producción, entonces depende de instituciones intermediarias. Eso es básicamente lo que sucedía en el pasado. Una gran marca de automóviles, por ejemplo, que requiere bienes de capital centralizados, se encuentra todavía dentro del sistema capitalista puro. Pero en la esfera de los bienes de capital baratos, que pueden redistribuirse y repartirse, uno se encuentra más cerca del P2P. Esta es una distinción crucial. Creo que la gente siempre ha querido cooperar y que, de hecho, siempre lo ha hecho, al menos en un plano local. El problema surge cuanto se alcanza cierto nivel de complejidad, ya que los medios de producción se encarecen demasiado y se vuelven inaccesibles.


 Ha afirmado en alguna ocasión que en el corazón del P2P se encuentra algo así como una idea de democracia absoluta. ¿En qué sentido el P2P es una forma de democracia no representativa?


 En efecto, hay que distinguir entre la democracia como sistema representativo y la gobernanza entre iguales como un sistema democrático no representativo. En su momento utilicé el término de democracia absoluta, procedente de Toni Negri, pero ahora creo que da lugar a confusión. La diferencia radica en lo siguiente: el mercado, la jerarquía o la democracia son tres medios diferentes de asignar recursos escasos. La democracia es una forma de asignar recursos a través de la negociación. Los grupos eligen a sus representantes y éstos negocian en su nombre. Sin embargo, en la esfera de la autoagregación no se necesitan representantes ya que son los propios individuos quienes se representan a sí mismos. La gobernanza entre iguales es una esfera autónoma cada vez más amplia que coexiste con la democracia. El problema es que siempre tendremos bienes escasos y, por tanto, siempre necesitaremos asignar algunos recursos. Es ahí donde la democracia entra en acción. Intentaré aclarar la idea con un ejemplo. Nadie le dice a otro que escriba un artículo en Wikipedia, cada uno decide si quiere autoagregar sus aportaciones o no. Pero a fin de gestionar los servidores, los responsables de Wikipedia crearon una fundación sin ánimo de lucro, la Wikimedia Foundation, que precisa de una organización democrática a fin de poder asignar esos recursos a la comunidad. Por supuesto, hay una diferencia: la fundación no da órdenes a la comunidad, es una institución con fines benéficos que facilita y alienta la existencia de la empresa. Así que tenemos, de un lado, la democracia de la fundación sin ánimo de lucro y, de otro, la gobernanza de la comunidad que existe a través de la autoasignación.


 ¿Podemos decir, entonces, que la gobernanza entre iguales es más igualitaria que las democracias clásicas?


 Aquí interviene de nuevo el tema de la escasez y la no escasez. Al principio filosófico-metafísico que se encuentra detrás de la producción entre iguales lo llamo «equipotencialidad», es el reconocimiento de las distintas destrezas que coexisten en un ser humano. Algunas de mis habilidades pueden ser mejores que las de otros, y las de otros pueden ser mejores que las mías. Pero ninguna de ellas por sí misma me convierte en alguien superior o inferior a otro. La producción entre iguales es un proceso que nos permite asignar por nosotros mismos esa habilidad a un proyecto común. De hecho, está diseñada para descubrir el potencial de cada individuo y añadirlo a un proyecto colectivo. No estoy hablando de altruismo, sino de procedimientos que permiten la convergencia del interés individual y el colectivo. Puedo escribir un pequeño programa de software porque lo necesito y, además, lo puedo añadir al fondo común de software libre para que todo el mundo pueda utilizarlo. Así, sin realmente buscarlo, hemos abolido la contradicción entre lo individual y lo colectivo. Ésa es la genialidad del P2P. Además, el sistema no representa una posibilidad utópica, más bien al contrario, porque funciona. Se trata, sobre todo, de una cuestión de diseño para la diversidad y para la autonomía. Y es un diseño consciente de la creación de valor que implica, y que aspira a crear sistemas sociales con el nivel de inclusión más alto posible.


 ¿Cuál es la relación entre capitalismo y P2P? En sus textos no parece existir conflicto entre ambos…


 Es un tema complejo. Hoy en día existe una interdependencia. El P2P emerge del capitalismo, del excedente de la producción y de la distribución de los medios de producción. Pero el P2P crea constantemente innovación social que después usa el sistema capitalista. El P2P es al mismo tiempo inmanente y trascendente al sistema capitalista.
 Por otro lado, el sistema actual está funcionando, digamos, al revés: pensamos que podemos disfrutar de un sistema de crecimiento infinito en un entorno natural finito y, por tanto, destrozamos tranquilamente la biosfera. A la vez, asumimos y aceptamos que en la esfera de lo inmaterial, donde en realidad podemos compartir libremente, exista una escasez artificial. Lo que sugiero es que demos la vuelta a estos supuestos. Deberíamos tener un sistema que reconozca los límites naturales y que refuerce el compartir. Y la pregunta es: ¿sería un sistema capitalista? Podría haber un mercado para asignar los bienes escasos, pero no creo que pueda hablarse de capitalismo si no estamos ante un sistema de crecimiento indefinido.
 Sería entonces una especie de economía de mercado dominada por normas sociales…
Todo depende de cuál sea la lógica central. En la actualidad, el P2P es un fenómeno emergente, un brote dentro de la sociedad capitalista. Pero en algún momento podría situarse en un plano de igualdad. Piense en cómo el capitalismo emergió del feudalismo: primero, como un germen; luego, en el siglo XVIII, alcanzó un punto de equilibrio. Lo feudal fue cediendo poco a poco hasta que el capitalismo se convirtió en la lógica dominante. Mi escenario para el futuro sería algo semejante. Y diría que es el mejor escenario que podemos imaginar.
 En estos momentos estamos presenciando la decadencia del neoliberalismo, un sistema que ya no funciona porque, entre otras cosas, crea hambre y crisis financieras. Desaparecerá en los próximos años. Los «ilustrados» del establishment –Gore, Soros, Stiglitz– intentarán alcanzar una «solución capitalista verde». Pero, para hacerlo bien, tendrán que crear un espacio que acoja prácticas abiertas, libres y participativas. Creo que el P2P tendrá su lugar en este escenario, que crecerá y se estabilizará. La siguiente cuestión que debemos plantearnos es: ¿funcionará el «capitalismo verde» o no? Yo no creo que vaya a funcionar porque, de nuevo, se trataría de seguir creciendo infinitamente en un sistema finito. A partir de ahí, tendremos la oportunidad de cambiar la lógica de nuestra sociedad. Desconozco cómo sucederá, pero este es el escenario que preveo.


 En muchos países, sobre todo en EE UU y en Francia, se está intentando controlar legislativamente algunas prácticas P2P, fundamentalmente el intercambio de archivos. ¿Qué piensa de estas medidas? ¿Tendrán éxito?


 En este aspecto soy bastante optimista. Lo que está ocurriendo es una señal de que se está intentando mantener el statu quo, algo que históricamente nunca ha funcionado. De modo que los esfuerzos legales y tecnológicos que se están produciendo para limitar o poner fin al intercambio a través de redes P2P, como el Digital Rights Management, están abocados al fracaso. Pueden entorpecer ciertos avances y meter a algunas personas en la cárcel, pero cuando, como sucede en Suecia, el 95% de la gente está descargando música, intentar poner trabas es un esfuerzo inútil. El comportamiento trasgresor es de tal magnitud que la ley ya no tiene sentido y pierde su legitimidad. Lo intentarán, pero estoy convencido de que fracasarán.


 ¿Existe alguna conexión entre las propuestas que manejan en la Fundación y las ideas de Lawrence Lessig y Creative Commons o Richard Stallman y la General Public License (GPL)?


 Creo que la principal diferencia estriba en considerar el P2P un apéndice del mercado o considerarlo un sustituto. Para esas personas, el P2P es un apéndice del mercado. En mi opinión, sin embargo, el P2P superará al mercado y lo sustituirá. Quizá no completamente, pero lo que es seguro es que se convertirá en la lógica dominante y que el mercado se transformará en un subsistema de la lógica P2P. No creo que nadie haya dicho esto antes. Es posible que mi análisis sea bastante radical, pero eso no significa que mis métodos lo sean: creo que la mejor manera de avanzar no consiste en luchar contra la bestia, porque, al combatirla, le das energía. Se trata más bien de crear alternativas de manera sistemática, de modo que cuando el sistema principal entre en crisis, la gente encuentre formas alternativas de relacionarse y de crear valor a las que acudir.
 Para cambiar el mundo puedes hacer tres cosas: 1) desplegar un comportamiento trasgresor que destruya la legitimidad del viejo sistema, opción que es muy arriesgada porque puede terminar aplastándote; 2) crear alternativas y nuevas instituciones que encarnen lo nuevo, o 3) y aquí es donde estamos hoy, resistir y cambiar las viejas instituciones de manera efectiva. En realidad, se necesitan las tres estrategias, pero en la actual fase de germinación no tenemos aún la fuerza suficiente como para abordar los tres puntos. En el futuro tendremos que hacerlo.


 ¿Qué es la netarquía de la que habla en sus textos?


 El capitalismo netárquico es una rama del capital compuesta por financieros que invierten en bienes de capital que facilitan y empoderan la participación, como Google o YouTube. No se apoyan completamente en la propiedad intelectual, que ya no constituye su fuente principal de ingresos. En el capitalismo de toda la vida, la manera de hacer dinero no consiste en producir, sino en proteger la propiedad intelectual para luego poder vender la producción física a un precio cien o mil veces superior al precio de producción. Esto es lo que hay que desmontar, puesto que la capacidad de copiar o de diseñar alternativas hace cada vez más difícil mantener ese margen enorme entre la producción y el valor obtenido a través de la protección de la propiedad intelectual. Las empresas están abandonando la propiedad intelectual como fuente de ingresos e intentan hacer dinero a través de la monetarización de la participación. De modo que hay tres modos de negocio: el primero es la economía del compartir [sharing economy], donde los individuos que comparten su expresión creativa mantienen vínculos débiles entre sí y necesitan la plataforma de un tercero. El segundo modo es la economía del procomún [commons economy], en la que los que trabajan juntos mantienen vínculos fuertes como comunidad y poseen su propia plataforma, gestionada por instituciones pro-beneficio y por una ecología de negocios en su entorno que crea valor añadido para el procomún. Esta es, por ejemplo, la economía Linux. El tercer modo es el formato crowdsourcing, caracterizado por la autoagregación de individuos que crean valor de intercambio. Estos son los tres modelos principales que derivan de la producción entre iguales. En cada caso, la relación entre la comunidad productora y las plataformas o los actores del mercado es diferente.


 Quizá pueda aclarar un poco más la distinción entre la economía del compartir y la economía del procomún.


 Piensa en Creative Commons y en la licencia GPL. Creative Commons no es un procomún propiamente dicho, sino un grupo de individuos que decide hasta qué punto quieren compartir lo que producen para sí mismos. El nombre de Creative Commons no es, pues, del todo apropiado. Para el verdadero procomún, como la GPL, no importa cuán pequeño sea el cambio que se aporte, ya que formará parte también del procomún y lo fortalecerá aún más. Poseen objetivos diferentes, unos para la economía del compartir y otros para la economía del procomún.


Fuente: http://montejbquisiera.wordpress.com/2012/05/30/entrevista-a-michel-bauwens-el-p2p-mas-alla-del-capitalismo/
Relacionado: Michel Bauwens
http://p2pfoundation.net/

 

Abundancia

Escrito por josepgmaynou 28-05-2012 en General. Comentarios (0)

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 Abundancia – El futuro es mejor de lo que piensas

 

 Pronto seremos capaces de satisfacer y superar las necesidades básicas de cada hombre, mujer y niño del planeta. La abundancia para todos está a nuestro alcance. Este punto de vista audaz,  respaldado por una investigación exhaustiva, presenta nuestro futuro a corto plazo, donde las tecnologías de crecimiento exponencial y otras tres poderosas fuerzas están conspirando para mejorar la vida de miles de millones. Un antídoto contra el pesimismo por el empresario de tecnología se volvió filántropo, Peter H. Diamandis y un galardonado escritor de ciencia Steven Kotler.


 Desde los albores de la humanidad, a unos pocos privilegiados han vivido en marcado contraste con la mayoría mísera. La sabiduría convencional dice que esta brecha no se puede cerrar. Pero es de cierre rápido. Los autores documentan cómo cuatro fuerzas-exponenciales tecnologías, el innovador bricolaje, la Technophilanthropist, y el aumento de mil millones-están conspirando para resolver nuestros problemas más grandes. La abundancia establece objetivos duros para el cambio y establece una hoja de ruta estratégica para los gobiernos, la industria y los empresarios, dándonos un montón de razones para el optimismo.


 Examen de la necesidad humana por la categoría de agua,  alimentos, energía, salud, educación, libertad.  Diamandis Kotler lanza docenas de innovadores haciendo grandes avances en cada área: Larry Page, Steven Hawking, Kamen Decano, Daniel Kahneman, Elon Musk, Bill Joy, Stewart Brand, Jeff Skoll, Ray Kurzweil, Ratan Tata, Craig Venter, entre muchos otros.


 Escribió  Franco Iacomella
 Del libro Abundante
 Fuente: http://blog.p2pfoundation.net/book-of-the-day-abundance-the-future-is-better-than-you-think/2012/05/08

 

Por un cambio...(I)

Escrito por josepgmaynou 26-05-2012 en General. Comentarios (0)

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Por un cambio en la práctica académica de producción y distribución de conocimientos (parte uno)


URL destacada (radicalphilosophy.com): http://www.radicalphilosophy.com/commentary/pirate-radical-philosophy-2


 Hemos visto en el último tiempo a muchos intelectuales y académicos apoyando y mostrando su simpatía por las protestas estudiantiles, occupy wall street, las protestas contra la ley SOPA, PIPA, entre otros. Todos estos movimientos protestan contra la usurpación de lo común: lo común en la educación, lo común en la producción de conocimientos, lo común en la producción biotecnológica, en fin, la privatización de lo que se considera común a la humanidad y que así debería quedar. Sin embargo, los principios que guían estos movimientos ¿han modificado en algo la práctica académica de producción y transmisión de conocimientos? Muy poco diría yo…


 En este comentario, que tiene dos partes, me voy a centrar específicamente en la práctica de las humanidades, donde la gran mayoría de sus disciplinas han ejercido históricamente una función crítica. Por otro lado, son las disciplinas que más se han visto afectadas con el modelo universitario actual, uno que cada vez más se ve influenciado por la racionalidad económica y política del neoliberalismo. Sin embargo, es totalmente extensible a todas las áreas del conocimiento.
Humanidades y cultura libre


 Me llama la atención que los intelectuales de las humanidades se encuentren tan ajenos a la discusión sobre la cultura libre. Sí, apoyan los movimientos estudiantiles, las luchas de las minorías y, en general, expresan su crítica a las prácticas económicas y privatizadoras del modelo capitalista. Sin embargo, específicamente en relación al tema de la privatización del conocimiento, he visto que en Chile las disciplinas asociadas a estas áreas del conocimiento se han mostrado ausentes de la discusión. En general, ésta se ve más bien dominada por las áreas del derecho, las ingenierías y quienes provienen del área de los estudios económicos. ¿Por qué sucede esto? Lo primero que se me viene a la cabeza es que la producción de conocimiento en estas disciplinas, en la práctica universitaria, está asociada fuertemente a una dinámica donde la identidad intelectual se construye en torno a las publicaciones y la investigación, donde la autoría es una fuente de legitimación y autoridad. Los intelectuales se ven sujetos a una universidad que se convierte cada vez más en un negocio, donde el acceso a los artículos académicos es cada vez más caro y la publicación está asociada a un modelo que fuerza cada vez más a los académicos a publicar en revistas que les prohíben compartir sus artículos en otras revistas de acceso abierto, ejerciendo así un monopolio sobre el conocimiento producido. ¿No deberíamos recuperar la capacidad crítica de nuestras disciplinas y pensar un modelo alternativo que permita modificar las prácticas de publicación y difusión del conocimiento, uno que transforme las relaciones sociales en las que nos encontramos inmersos actualmente en la práctica académica?
 Hace poco leí un artículo titulado “Pirate Radical Philosophy”, escrito por Gary Hall y publicado en la web del Journal Radical Philosophy. El comentario de Hall se refiere precisamente a la posibilidad de un cambio en las prácticas y las relaciones sociales presentes en la labor académica. Y si bien él se refiere específicamente a la filosofía, sus argumentos son extrapolables a todas las disciplinas. Su argumento es el siguiente. Los académicos se han enfocado en sólo decir “no” a la idea de universidad que opera como un negocio, a favor del sistema económico, y demandan un retorno al tipo de universidad financiada públicamente y que tiene como misión educar a la gente y no sólo producir profesionales funcionales al sistema. Sin embargo, la labor de los intelectuales, en las luchas estudiantiles por ejemplo, se ha limitado a “actuar por” o “con” los estudiantes, protestando con ellos, aceptando invitaciones para hablar y escribir acerca de sus demandas.Pero, ¿Por qué no actuar en “sus términos”?, es decir, ¿por qué no pensar en la forma de generar acciones que nos muevan fuera de modelo de producción y difusión del conocimiento imperante en la academia?
El problema de la autoría


 Hall está en lo cierto cuando señala que el modo de producción de conocimientos y de investigación en las humanidades continúa relacionado con la idea indivisible, individual y liberal del autor humanista. Incluso los escritos de aquellos intelectuales más radicales de la filosofía, como Agamben, Latour, Badiou o Zizek (lista extensible por supuesto a la literatura, sociología, antropología, historia, etc.), se encuentran inmersos en una forma de generación de ideas, teorías, publicación y distribución del conocimiento que busca hacer una contribución autoritaria, contundente y magistral, que les permite reclamar sus producciones como su trabajo original y ejercer una propiedad sobre ellos. Es ese su capital simbólico, la fuente de la legitimación intelectual. Por más que usen blogs, google+, facebook o twitter, la inclusión de las tecnologías dentro de la práctica intelectual y académica no busca cambiar las formas de producción de conocimiento en las humanidades y ciencias sociales. Por el contario, la intelectualidad refuerza ahí su autoridad, se promocionan a sí mismos y legitiman su posición dentro del círculo intelectual.


 La estrategia entonces no debería ser la adaptación a las redes y la tecnología, sino que la apropiación de éstas para explorar otras formas de producir y difundir el conocimiento.


 Entonces, la pregunta que queda planteada es cómo pensar en un sistema donde la práctica académica no siga reforzando la privatización del conocimiento al seguir centrada en la protección del autor y sus obras bajo derechos de propiedad, pero que, por otro lado, el hacer invisible al autor o matarlo signifique una circulación de obras como mercancías sin dueño, lo cual hace un gran favor al sistema capitalista al tener acceso a “free gifts”, es decir, conocimientos que son fácilmente incorporados en los circuitos de producción dominante.


 Escribió Carolina Gainza » (25/05/2012) en manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/05/por_un_cambio_en_la_practica_academica_de_produccion_y_distribucion_de_conocimientos_parte_uno.

 

La seguridad

Escrito por josepgmaynou 25-05-2012 en General. Comentarios (0)

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 Curioso: la diferencia de objetivos y de sentimiento de felicidad entre los que apostamos por un modo de vida y trabajo basado en la ética hacker y los que siguen asalariados se parece mucho al contraste entre el 1% de los norteamericanos más ricos y el 99% restantes. ¿La clave? La seguridad. Durante muchos años se nos educó en que la seguridad, la base de una vida sin angustias económicas (un valor tras el hambre y las escaseces de la postguerra española y europea) se conseguía con un contrato laboral indefinido para el estado o las macroempresas. Poco importa que para entonces las escalas del estado y las macroempresas fueran ya el origen de la precarización, la cultura tarda en adaptarse a los cambios económicos. Ahora cuando aquellas escalas han propiciado el desastre europeo la cultura tendrá que asumir una nueva definición de seguridad. Propongo una sencilla: seguridad es tener autonomía, que tu destino dependa antes de tus habilidades y de la cohesión de tu comunidad que de las capacidades y estrategias de unos jefes que no elegiste en unas estructuras que se definieron sin contar contigo para generar (o capturar) rentas para otros. Los comunes tenemos no sólo más libertad sino también seguridad agrupándonos en pequeñas comunidades productivas conectadas en red que dejando nuestro bienestar presente y futuro en manos del estado y las corporaciones. ¿Utópico? Mira a la vuelta de la esquina.

 

 Escribió David de Ugarte (24/05/2012) en El Correo de las Indias