Indagando el futuro

El modo de producción P2P

Escrito por josepgmaynou 08-08-2012 en General. Comentarios (0)

Un manifiesto indiano


Este libro fue escrito originalmente en esperanto y ahora está en fase de traducción. Puedes seguir la evolución de ese proceso en tiempo real en esta página. Cuando la traducción finalice estará también disponible para su descarga en formato epub.

Indice
1. Información general sobre este libro
* Reconocimientos
* Qué puedes hacer con este libro
* Qué no puedes hacer con este libro
2. Introducción
3. La emergencia de las redes distribuidas de comunicación
4. El drama de las escalas y la crisis mundial
5. El nuevo modelo del software libre y la ética hacker del trabajo
6. La nueva revolución industrial
7. El sistema de aprendizaje P2P y la producción de conocimiento teórico

8. El reflejo político: comunal, confederalismo asimétrico y subsidiaridad
9. Conclusiones
10. Notas


Información
Reconocimientos


Este libro fue escrito originalmente en esperanto y traducido luego al español por Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte, miembros del Grupo Cooperativo de las Indias, quienes hacen devolución de él al dominio público.
Sin el debate y la discusión entre los indianos, nuestros lectores e importantes teóricos de todo el mundo como Juan Urrutia, Michel Bauwens o Kevin Carson, este libro no habría sido posible. A ellos dedicamos este trabajo.


Qué puedes hacer con este libro
Puedes, sin permiso previo de los autores y editores, copiarlo en cualquier formato o medio, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, vender las copias, utilizar los contenidos para realizar una obra derivada y, en general, hacer todo aquello que podrías hacer con una obra de un autor que ha pasado al dominio público.


Qué no puedes hacer con este libro
El paso de una obra al dominio público supone el fin de los derechos económicos del autor sobre ella, pero no de los derechos morales, que son inextinguibles. No puedes atribuirte su autoría total o parcial. Si citas el libro o utilizas partes de él para realizar una nueva obra, debes citar expresamente tanto a los autores como el título y la edición. No puedes utilizar este libro o partes de él para insultar, injuriar o cometer delitos contra el honor de las personas y en general no puedes utilizarlo de manera que vulnere los derechos morales de los autores.


1. Introducción
La crisis actual, la más profunda y larga en la historia del capitalismo, ha abierto la discusión en todo el mundo sobre aquello que, día tras días, aparece más claramente como la destrucción simultánea de las dos principales instituciones de la vida social y económica: el estado y el mercado. Nunca antes en la memoria de las generaciones presentes, el sistema económico había sido tan universalmente cuestionado.


Por otro lado, nunca antes, las capacidades técnicas habían sido tan potentes y, lo que es más importante, habían sido tan accesibles para las personas y las pequeñas organizaciones. De hecho, nunca antes, un número tan grande de pequeñas empresas había tomado parte en el mercado mundial. Tecnologías de comunicación p2p casi gratuitas les permitieron crear las mayores redes comerciales de la Historia. La emergencia del software libre -que por si mismo representa la mayor transferencia de valor recibida nunca por la periferia económica- les empoderó con inesperada independencia. Millones de pequeñas empresas en todo el mundo, especialmente en Asia, pudieron así coordinarse entre si y sofisticar sus productos en el preciso momento en que se les abrían nuevos mercados. Es la «globalización de los pequeños». No es un fenómeno marginal, nunca antes tantas personas en todo el mundo habían salido de la pobreza.


Si miramos de cerca estas tendencias contrarias, encontraremos interesantes contradicciones: la crisis tiene su origen en las industrias de gran escala y de hecho es la mayor de ellas, la industria financiera, quien le sirve de detonante y empuja el proceso. Sin embargo, las nuevas tecnologías emergentes son de alcance, no de escala: la industria del software libre no se sustenta sobre grandes empresas globales monopolistas con redes mundiales de subsidiarias comerciales, sino sobre un nuevo «comunal de conocimiento libre» que puede ser descargado, modificado y e incluso vendido por cualquiera. Las relaciones en la construcción de este nuevo comunal no tienen una jefatura central ni jerarquía sino que se basan en la libre concurrencia de proyectos y en relaciones entre iguales. Las empresas en esta industria no ganan fama e ingresos creando escasez. Su nombre se construye sobre aportes innovadores al comunal y sus beneficios nacen sencillamente de la venta de horas de trabajo.


El software libre fue la primera industria basada sobre un sistema completamente distinto de propiedad y producción: el modo de producción p2p. Más adelante, en medio de la crisis, aparecerían nuevas herramientas, desde las impresoras tridimensionales hasta metodologías de diseño industrial, y nuevos sectores explorarán nuevas ramas del comunal.


El objetivo de este libro es mostrar como la crisis económica es, en realidad, la crisis de las grandes escalas, pero sobre todo, mostrar cómo tenemos todavía la oportunidad de impulsar el paso hacia un nuevo modo de producir que se fundamente sobre una nueva forma cooperativa de competir, una nueva ética del trabajo y, sobre todo, sobre la construcción de un nuevo comunal, un procomún de conocimiento abierto a todos.


2. La emergencia de las redes distribuidas de comunicación


Bajo toda arquitectura de comunicación se esconde una estructura de poder. Por eso la tecnología de comunicación está íntimamente ligada a los movimientos sociales, las formas estatales y, por otro lado limita la amplitud de las relaciones sociales de cada época1.


El mundo de la comunicación centralizada, el mundo de los correos de postas, define la monarquía absoluta e incluso a la república jacobina nacida de la revolución francesa: estado centralista, diarios capitalinos, sometimiento al centro y a su identidad en todas las relaciones sociales. De hecho, no fue la revolución francesa sino la extensión del telégrafo creado por Morse, el que hará posible las estructuras descentralizadas que caracterizan la democracia representativa y las relaciones internacionales: desde el sistema mediático basado en la relación entre agencias internacionales y periódicos nacionales hasta la organización piramidal basada en grupos locales con una estructura de coordinación regional, nacional e internacional por encima. No exageramos si afirmamos que el sufragio universal, el pluralismo -y también la empresa multinacional y el imperialismo- no habrían sido posibles sin la universalización de la comunicación descentralizada.

 

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Pero descentralizado no es distribuido. Las estructuras descentralizadas definen jerarquías: cuanto más arriba estemos en la pirámide informacional, tanto más independientes seremos para acceder a la información y más fácilmente podremos difundirla después. La comunicación entre los nodos básicos -a los que pertenecen la mayoría de las personas en estados, partidos o empresas- depende de sus representantes y coordinadores territoriales, que tienen poder para filtrar y decidir qué difundir hacia abajo y qué enviar arriba. El mundo descentralizado es, en cada subred local, centralizado. Solamente cuando aparezca la comunicación distribuida, una nueva lógica de las relaciones sociales se hará posible.


Si extraemos el nodo central de una red centralizada, la red misma desaparece. Si extraemos uno de los nodos localmente centralizadores en una red descentralizada, la red se romperá en diversas subredes no comunicadas entre si. Lo que define a una red distribuida es poder extraer cualquier nodo sin incomunicar a ningún otro y por tanto ningún nodo puede filtrar en solitario. Si cualquier grupo de nodos centralizador produce necesariamente escasez -democrática o autoritariamente- las redes distribuidas convierten el pluralismo descentralizado en diversidad distribuida. La comunicación entre iguales tienen su propia lógica.


La primera muestra de las consecuencias sociales de Internet sería el nacimiento y ascenso de la blogsfera, el primer medio de comunicación distribuido. No es ningún secreto que los movimientos espontáneos de Manila (2000), Madrid (2004), Francia (2005), Atenas (2007) o la «primavera árabe» tuvieron su origen en la capacidad de la blogsfera para promover nuevos consensos sociales. Además, los activistas de grandes movimientos democráticos como «las revoluciones de colores» en los estados excomunistas, supieron aprovechar la comunicación distribuida para construir nuevas mayorías sociales incluso sin libertad de prensa ni de reunión.


Pero aunque las consecuencias políticas de la comunicación distribuida eran las más visibles, no eran las únicas.


Tras la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la URSS, las empresas de gran escala de Occidente presionaron a los gobiernos para conseguir la apertura de mercados exteriores. Pronto encontraron oportunidades dividiendo internacionalmente sus cadenas productivas entre muchas empresas autónomas y más pequeñas. El fenómeno se llamó «globalización» y generó globalmente preocupación. Pero tuvo lugar una evolución no calculada de los emprendedores de la periferia que cambiaría el horizonte del «nuevo orden mundial». En 1.999, el mismo año en que los medios cuentan al mundo las masivas manifestaciones del «movimiento antiglobalización» en Seattle, aparece el primer gran bazar chino online: Alibaba.com. Es sólo la primera manifestación de un gran movimiento subterráneo. Pronto en todos los sectores, redes globales de comerciantes e industriales se dan cuenta de la posibilidad de coordinarse por si mismos y competir con las grandes empresas que acumulaban la mayor parte del valor de la división internacional del trabajo. Arranca la «globalización de los pequeños».


Al mismo tiempo, durante la segunda mitad de los noventa, el «movimiento hacker» explota con el crecimiento del uso de Internet. Cambia profundamente y pronto nace su primer gran aporte, Linux, y con él el mundo del software libre se convierte en la base de la primera industria p2p.


3. El drama de las escalas y la crisis mundial
La Teoría Económica nos dice que la empresa alcanza su dimensión óptima cuando los costes de producción a largo plazo llegan a su mínimo. Pasado este punto, si aumentamos todos los factores en el mismo porcentaje, los costes medios de producción crecerán. Tendremos entonces «deseconomías de escala».


La escala óptima de producción se fundamenta en la productividad de los factores, que depende a su vez de cuál sea la mejor tecnología disponible en ese sector y en ese momento. Nuevas tecnologías necesitarán menos cantidad de factores para producir la misma cantidad de producto final y lo que es más importante, alcanzarán antes el coste mínimo de producción y por tanto «rendimientos negativos de escala». De este modo, tecnologías más productivas reducen el tamaño medio de las organizaciones.


Sin embargo, el crecimiento constante de la productividad desde el fin de la segunda guerra mundial, aunque redujo la dimensión media de las empresas no pareció influir en el tamaño de las grandes empresas. Por el contrario, crecieron constantemente hasta hoy. En los años noventa, cuando tuvo lugar la mayor ola de fusiones y adquisiciones de la Historia, los nuevos gigantes invocaron por lo general «rendimientos positivos de escala» técnicamente difíciles de creer pues, paralelamente las mismas empresas dividían sus procesos de producción y presionaban a los reguladores para firmar acuerdos de libre comercio que les permitieran «romper las cadenas de valor» entre subcontratistas de todo el mundo. Si la concentración empresarial era necesaria para alcanzar nuevos y mayores escalas óptimas, ¿por qué vaciar las estructuras propias y convertirse de hecho en el coordinador jefe de muchas empresitas autónomas de pequeña escala de todo el mundo?


Dos fuerzas están en el origen de esta contradicción: las «rentas» -beneficios extramercado- producidas por la posibilidad de condicionar estados y mercados, y la necesidad de los grandes capitales financieros.


Las tres principales políticas «neoliberales» impulsadas a partir de los años ochenta -financiarización y securización, apertura de mercados periféricos y endurecimiento de la legislación sobre la «propiedad intelectual»- son herramientas para dar sentido a escalas de capital mayores, la escala que el sistema financiero necesitaba para «dar lugar» a las crecientes bolsas de capitales inactivos. Irónicamente, los capitales no se ponían en activo para escalas de negocio menores porque el propio sector financiero era la principal industria sobredimensionada… y también la principal beneficiaria de las rentas originadas por el poder político ganado con la dimensión.


Simbólicamente, la presión de la industria financiera consiguió en 1996 la abolición de la «Glass-Stegall Act», aprobada en EEUU tras el crack del año 29 para evitar la infección del sistema financiero con los cracks especulativos. Esta ley prohibía a los bancos de inversión comprar bancos comerciales. Pero las escalas demasiado grandes llaman a escalas aún mayores. Los nuevos monstruos fueron pronto «demasiado grandes para dejarles caer», permitiendo a los capitales financieros poseer la más valiosa de las rentas: asegurarse gratis su supervivencia futura a través del estado mismo.
Pero la mayor ironía llegó al final de la década, cuando uno de los más claros resultados de la caída de las escalas óptimas, el naciente sector de Internet, se convirtió en una burbuja financiera. Era inevitable. El número de proyectos rentables y las necesidades de capital del primer sector p2p no eran suficientes para la dimensión de las bolsas de capitales buscando lugar en el que entrar. Los planes de negocio se inflaron, el capital fluyó… y la primera gran crisis sectorial del siglo XXI llegó.


Ciertamente no muchos años después el sector de Internet volvió a ser atractivo de nuevo para los grandes inversores. Nuevas empresas se hicieron gigantescas: Google, Facebook, Twitter… parecían diseñadas para dar la razón a la utilidad de poseer grandes infraestructuras… construidas sobre tecnologías cuyo mayor aporte era, precisamente, hacer innecesarias grandes inversiones gracias a la comunicación entre pares. Desgraciadamente, para hacer eso debían recentralizar la red, o al menos intentarlo. Pero grandes infraestructras precisan grandes capitales y además, los grandes grupos de comunicación -ellos mismos negocios de gran escala- conocen bien como capturar rentas en estructuras centralizadas. Las nuevas empresas globales, aunque verdaderas aberraciones tecnológicas e históricas, serán saludadas esperanzadamente tanto por los grandes diarios como por los mercados financieros.


Pero, ¿nadie necesitaba cabalmente grandes capitales? De hecho, si. En África, América, Asia y en general en grandes partes del mundo subdesarrollado, estaban por construir grandes infraestructuras y eran necesarias inversiones masivas. Pero, como escribía el economista Juan Urrutia en 2005, nunca recibieron capitales pues la burbuja inmobiliaria junto a complejas herramientas financieras restaban atractivo a invertir en grandes cantidades fuera de los mercados financieros de gran escala.


La gran máquina de hacer burbujas finalmente, aunque también parcialmente, quebró en 2007. Grandes olas de capitales especulativos fluyeron de golpe, otras destruyeron mercados de materias primas, otras se colgaron de los estados convirtiendo la crisis especulativa en crisis soberana… La inadaptación del capital financiero a la nueva y menor escala óptima, no sólo es el origen de la crisis, está presente en todos y cada uno de los aspectos de su desarrollo.


Cuando la tecnología redujo drásticamente la escala de producción óptima, el capital, en vez de adaptarse, huyó hacia la opacidad de la financiarización y los movimientos a corto plazo. Mientras las preferencias de riesgo no sean modificadas permitiendo reintegrar el capital en la producción real (cada vez de menor escala), la causa de fondo de la crisis seguirá operando. Por desgracia estas gigantescas bolsas de capital tienen una mejor salida a corto: apoyarse sobre la captura del estado por las macrocorporaciones y la deuda… azuzando la descomposición y la destrucción de capacidades productivas.


3. El nuevo modelo del software libre y la ética hacker
La ética hacker no es una verdadera novedad en la Historia, podemos reconocerla en los momentos originales de la ciencia, en los primeros ingenieros de la revolución industrial, en los grandes personajes de la Física, la Economía, la Medicina… pero los nuevos hackers aparecieron no mucho antes del preciso momento en el que la información, la tecnología y la creatividad se convertían en la parte mayoritaria del valor producido. El momento en el que la gran escala comienza a revelar «rendimientos negativos de escala» en la gestión del capital intelectual.


Nacido originalmente en medios cercanos a la universidad y ligados al activismo por la privacidad electrónica, el movimiento hacker evolucionó rápidamente hacia un sistema alternativo de organización para investigadores autoorganizados en diversos campos.
Hackear es utilizar el conocimiento que tenemos sobre un sistema de cualquier tipo para desarrollar funcionalidades para las que no había sido diseñado originalmente o hacerle funcionar de acuerdo con nuevos objetivos. En la prensa aparecerán nombrados como «genios informáticos» o incluso como «piratas», pero los nuevos hackers son, de hecho, mucho más. El sociólogo Pekka Himanen mostró en un famoso libro2 como los hackers, para crear valor, necesitan libre acceso al conocimiento y a sus pares.


Para los hackers el conocimiento es un motivo en si mismo para la producción y en general para la vida y el trabajo en comunidad. No aprenden para producir más o mejor, producen para saber más. Como aprender es su móvil, su vida no puede ser dividida entre tiempo de trabajo y tiempo «libre». Todo el tiempo es libre y por tanto productivo, ya que el hacker defiende el pluriespecialismo como modo de vida. La libertad es el valor principal, materialización de la autonomía personal y comunitaria. El hacer no reclama a otros -gobiernos o instituciones- que hagan lo que considera debe hacerse, lo hace por si mismo directamente. Si reclama algo es que sean retiradas las trabas de cualquier tipo (monopolios, propiedad intelectual, etc.) que le impiden a él o su comunidad hacerlo.


En este marco de valores nació la primera gran victoria del software libre: construir un sistema operativo libre completo, Linux. Nunca más el movimiento hacker sería ya parte del undergruound. Un nuevo comunal electrónico aparecía ante los ojos de millones de personas. Pronto, profunda pero rápidamente, esto cambiaría para siempre a la industria estrella de la década anterior. Pasaría de unas pocas empresas de gran escala a un sistema de gran alcance con muchos pequeños grupos, proyectos y empresas que reposaban sobre un único, pero multiforme, diverso y dinámico procomún.


No mucho después el ciclo y la estructura de producción del software libre, aparecería en otro campo. No por casualidad, la producción de objetos culturales inmateriales -música, literatura y creación audiovisual- había aprovechado la tecnología p2p antes que otros. Pero por lo mismo había sufrido también el ataque de las nuevas legislaciones sobre propiedad intelectual azuzadas por la industria cultural de gran escala.


Y tras no muchos años, cuando la crisis del sistema de gran escala ya se hacía demasiado pesada, el mismo ciclo, la misma estructura para la producción p2p, dió sus primeros pasos en la fabricación de objetos físicos. Hoy podemos construir coches más eficientes, baratos y bellos, libres de propiedad intelectual, en cualquier pequeño taller gracias a proyectos como Wikispeed.


En los últimos tres años se multiplicaron los proyectos de fabricación industrial basados en la posibilidad de alta productividad a pequeña escala basados en el comunal de conocimientos técnicos. Sólo el proyecto «Open Source Ecology» trabaja ya en el diseño de cuarenta máquinas industriales básicas: desde un generador eólico a un tractor pasando por una máquina de hacer ladrillos.
Pero, ¿qué es el modo de producción p2p? ¿qué es el ciclo de producción p2p?

 

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El centro del ciclo es el comunal de conocimiento: inmaterial, gratuito y de libre uso por todos. Es la forma característica del capital en la producción entre pares. De este punto de partida nacen nuevos proyectos. Como no hay autoridad central, pueden ser evoluciones de anteriores proyectos del comunal -incluso personalizaciones para necesidades concretas- o pretender distintos, verdaderamente nuevos, objetivos. De esta manera se produce nuevo conocimiento en el proceso de su materialización y desarrollo.


Cada nuevo saber se incorpora directamente al comunal, centro de la acumulación p2p, pero también salen al mercado donde posiblemente aparezca incorporado a servicios de personalización, producción y mantenimiento vendidos por empresas de pequeña escala.


Es importante señalar de qué modo mercado y capital se definen en el modo de producción p2p de modo fundamentalmente distinto al sistema actual. La clave para comprenderlo es el concepto de «renta». Renta es todo beneficio extraordinario, generado fuera del mercado, a causa del lugar ocupado por la empresa. Monopolios «naturales» -normalmente generados por la «sobre-escala»-, monopolios legales (como la propiedad intelectual) y favores estatales son los orígenes más comunes de rentas empresariales. Y también, como vimos antes, el principal motivo para el sobre-escalado de las organizaciones y el argumento más común sobre la «necesidad» de gigantescos capitales para las nuevas industrias.


Todas estas rentas desaparecen en el sistema de producción p2p. Sólo una renta permanece: la producida temporalmente por la innovación. Quien crea nuevas tecnologías o productos tiene un breve tiempo para aprovecharse de su soledad en el mercado antes de que el paso de los nuevos conocimientos al procomún permitan a otros ofrecerlo, «disipando» las rentas de innovación para sus creadores… comenzando de nuevo el ciclo.


Como en el límite el mercado solo paga el valor del trabajo contenido en los servicios, las empresas necesitan innovar constantemente para ganar las cortas rentas temporales de las sucesivas innovaciones. Por eso el modo de producción p2p es una verdadera máquina de producir abundancia, que acumula bajo la forma de un siempre creciente y universalmente utilizable comunal de conocimiento. Todo ello sin necesitar un control central, una jerarquía ni organizaciones de gran escala.


5. La nueva revolución industrial
Si representamos las distintas escalas posibles sobre un eje, en el origen pondríamos el todavía utópico- horizonte de la producción individual. Un mundo en el que cualquier persona puede, por si misma, producir cualquier cosa. En el punto contrario encontraremos a la difunta URSS: donde una única empresa -el estado- planifica y produce para todo el mercado. La escala óptima actual está en un punto intermedio, dependiendo de la productividad y de la tecnología.

 

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Así, la creciente incompetencia de la economía soviética desde los años cincuenta a los noventa, sería, al menos en parte, consecuencia de la ampliación de la distancia entre la escala estatal y la óptima, que estaba cada año más a la izquierda en nuestro eje.


La crisis de hoy, que fuera primero occidental y luego global, muestra claramente la no adaptación del capital financiero a las menores escalas óptimas de producción creadas por la evolución tecnológica. La economía occidental está sobre un punto a la izquierda de la escala media de las grandes empresas de Europa y Norteamérica.


No es la primera vez. En los años setenta Europa sufrió una inadaptación similar y las grandes industrias europeas se rediseñaron. Pero ahora, se está en un punto crítico. Un momento en el que cambios cuantitativos en la productividad producen cambios cualitativos en la organización industrial, que por otro lado requieren transformar a las estructuras financieras, comerciales e institucionales.


En este punto, gran parte de las viejas posibilidades no funcionaran y las nuevas llevarán a la economía y a la estructura de poder a un lugar muy diferente.
La tradicional economía de grandes escalas no puede ni superar, ni siquiera resistir, la crisis actual. La gran escala no permite innovar, gestionar el conocimiento creado en su interior ni contribuir con valor social. Su propia naturaleza se lo impide. La parálisis de los grandes monstruos empresariales les impide innovar cuando sería más necesario. Y ya quedó atrás el momento en el que la estandarización de servicios les tornó incapaces de satisfacer a sus clientes. Las macroempresas occidentales no están lejos de la erosión de la calidad que vimos en las empresas soviéticas durante los años setenta.


Por el contrario, nunca como hoy el conocimiento fue tan importante, de hecho más importante que el capital monetario, y nunca la producción personal estuvo tan cerca. Las impresoras 3D progresaron increiblemente sin recibir ni una millonésima parte de las ayudas estatales que recibieron las grandes empresas, las «incubadoras de emprendedores» y las asociaciones de organizaciones de gran escala para crecer, internacionalizarse y sobrevivir.


La ampliación del comunal al mundo de la maquinaria industrial de bajo coste y el diseño de casas o automóviles para su producción local esboza nuevos límites de posibilidad pero también muestra ya un sistema alternativo funcionando sin rentistas, sin la vieja y nociva lógica de las escalas. Como asegura la nada sospechosa revista «The Economist», vivimos, en paralelo a la crisis, una verdadera «nueva revolución industrial». Estas tecnologías, incluso un poco inmaduras, pueden ser una base válida para enfrentar las consecuencias de la crisis financiera en el tejido productivo local, en los de la microempresa industrial y en el de la PYME, del taller de barrio a la fábrica de componentes.


Y es que según todo lo que hemos estudiado en las páginas anteriores, la fórmula de la nueva revolución industrial estaría clara:
Procomún de conocimiento + redes distribuidas + alta productividad a pequeña escala = macroespacios virtuales de abundancia + micromercados de producción y servicios = reindustrialización local


6. El sistema de aprendizaje P2P y la producción de conocimientos teóricos
Mientras tanto, en paralelo al crecimiento del comunal, otra evolución importante en el modo de producción P2P es la aparición de un verdadero «sistema de aprendizaje P2P» y un «sistema P2P de investigación teórica».


Cuando, alrededor de 2008, las más reconocidas universidades americanas comenzaron a publicar gratuitamente sus cursos en vídeo en Internet, los otros centros americanos y el modelo universitario europeo se vieron cuestionados. Si el aprendizaje con los medios más modernos en los más famosos centros se volvía gratuito, ¿qué estaban comprando sus estudiantes? ¿Solo la certificación que pronto podrían comprar en el MIT o en otras grandes universidades?


Los hackers, tradicionalmente autodidactas, mantenían otra reflexión: estaba naciendo un nuevo conjunto libre de herramientas de aprendizaje y ya se podía aspirar a un sistema de aprendizaje P2P. Pronto los proyectos se multiplican.


Desde la perspectiva de la ética hacker, la universidad, fundamentalmente la europea continental, es parte de un sistema de enseñanza. Para todo sistema de enseñanza el resultado más importante es la certificación de los estudiantes para el estado y la señalización de sus conocimientos para las empresas de gran escala. El sistema de enseñanza es parte del sistema de rentas. Los hackers no quieren que se les enseñe, quieren aprender. Señalización y certificación es inútil para ellos. Como la ética hacker es una ética de la acción, ?a única señalización útil del conocimiento en el modo de producción P2P son los aportes que se hacen al comunal.


Sin embargo, la universidad mantiene otra función tradicionalmente ligada a los propios hackers: es el lugar para la producción de teoría y conocimiento científico básico. Pero la atmósfera de la investigación en la universidad ya no es hacker. De hecho es casi feudal y cada vez más cerrada y dependiente de la orientación dada por las instituciones y las grandes empresas que controlan las rentas. Por consiguiente, el modo de producción P2P necesita su propia estructura para ello.


Instituciones como la «Fundación P2P»3 que apareció alrededor de la primera década del siglo, crecieron y ganaron peso en el nuevo contexto, volviéndose verdaderas «escuelas de estudio del comunal». La discusión sobre la necesidad de una institución que sirva de lugar de encuentro en el debate entre las distintas escuelas y proyectos, finalmente clarifica el mapa de todo el sistema de aprendizaje e investigación P2P.

 

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El modo de producción P2P supera la división entre la acción y el conocimiento. Las comunidades de desarrollo de los diversos proyectos (OSE, WikiSpeed, Mozilla, etc.) generan productos pero también la investigación e innovación ligadas a ellos. El desarrollo del conocimiento aplicado ya tiene su lugar ahí. Pero el lugar de la investigación teórica está en las «escuelas del comunal», que animan la investigación libre sobre teoría social y ciencia básica. No ofrecen enseñanza ni títulos, pero producen materiales pedagógicos mediante grupos de trabajo especializados. Grupos de aprendizaje local usan esos materiales junto con los materiales generados por las comunidades de desarrollo para convertirse en los activadores de la cultura P2P local.

En este momento, mientras escribimos este capítulo, se están creando decenas de grupos de aprendizaje local bajo distintos nombres y estructuras legales: asociaciones, cooperativas, talleres locales…


7. El reflejo político: comunales, confederalismo asimétrico y principio de subsidiaridad
La progresiva reducción de la escala óptima de producción es el origen de la crisis, pero también de la posibilidad de que el modo de producción P2P sea una realidad. Pero si la escala se reduce en la producción, ¿no sería lógico pensar que la administración pública también se ha de reducir? Los grandes estados descentralizados tienen muchos de los problemas de las grandes empresas y además son el gran objetivo de los captores de rentas. Como el pensamiento libertario y anarquista defiende de Proudhon a Hayek, administraciones de pequeña escala con lazos confederales entre si serían una defensa contra la captura de rentas del poder público.


Por otro lado se generan inevitables tensiones entre la naturaleza universal del comunal y la naturaleza local de una parte creciente de la producción y su distribución física. La tentación autárquica, incluso insularista, aparece rápidamente, dejando de lado uno de los elementos más esperanzadores de la emergencia de las redes distribuidas: la erosión de las viejas identidades del estado nacional y la aparición de nuevas identidades transnacionales y anacionales. Pero realmente, la evolución de la transición hacia el modo de producción P2P, ha ido mano a mano con la emergencia de nuevas comunidades transnacionales, muchas de ellas, de China a Senegal, han experimentado diversas formas de autonomía económica4. Su papel en el futuro no es pequeño. La sociedad P2P conocerá el comercio y la movilidad de larga distancia. No podría no conocerlos sin poner en peligro su capacidad para crear bienestar y cohesión social.


Ciertamente escalas más pequeñas significan más producción local, pero los transportes mercantes intercontinentales de bajo coste -posiblemente basados en energías renovables- continuarán. La revalorización de la producción local, liberada del sometimiento a las escalas gigantescas, no significa en absoluto un nuevo autarquismo localista.


No es lógico pensar el fenómeno transnacional limitado a los procesos deliberativos que generan el comunal de conocimiento. Si el nacimiento de identidades transnacionales continúa y confluye con el desarrollo general del modo de producción P2P, lo transnacional empoderará lo local a través de comunidades identitarias que bien podrían dar lugar a un «continuo de libertades y bienestar» por encima de las herencias de los diferentes niveles de desarrollo y los estados nacionales en descomposición. Las filés seguramente sean vectores de comunicación, comercio y transnacionalización de la ciudadanía. El modo de producción P2P no rechaza la globalización, la redefine desde lo local y lo comunitario.


Distintas propuestas traducen este horizonte, pero posiblemente la más clara sea la redefinición de confederalismo de Juan Urrutia, quien trabaja el concepto de «confederalismo asimétrico»5. Confederalismo en el sentido cantonalista clásico: gobiernos democráticos autónomos locales que voluntariamente comparten partes de su presupuesto con otras administraciones del mismo nivel a través de organizaciones supraterritoriales. Asimetría pues no solo contrata con gobiernos territoriales sino también con organizaciones transterritoriales.


Por otro lado, la definición del cuerpo electoral -quién tiene derecho a voto- aparece cada vez en más lugares en el centro del debate político. Por ejemplo, las elecciones locales en muchas ciudades de Europa se deciden por el «voto emigrante», que es, muchas veces, el de los nietos de los que emigraron… y apenas conservan relaciones «culturales» con el origen de sus abuelos.


El fenómeno es interesante. Por un lado los estados en descomposición tienden a priorizar el principio de nacionalidad sobre el de ciudadanía, liberándose de la idea contractual que sostiene al segundo en favor de la afirmación identitaria que define a la primera. Pero por otro lado, la definición misma de la comunidad nacional imaginada, basada en los orígenes, pone en cuestión la posibilidad misma del carácter nacional del estado por la creciente transnacionalización de los grupos lingüísticos y culturales: por muy nacional que se quiera el aparato administrativo, ni son todos los que están ni están todos los que son. De hecho podemos también recordar el debate israelí entre los defensores de un estado étnico como el actual -que da ciudadanía a cualquier judío étnico del mundo- y los defensores de una reforma hacia el estado nacional.


La salida nacionalista autoritaria pasa por la homogeneización y la xenofobia hacia dentro y el expansionismo del censo hacia fuera. Es decir, a una parte de los vecinos no se les quiere dejar votar y sin embargo se le otorga el derecho al voto a personas que nunca vivieron en el lugar. El resultado inevitable es que son muchos los que en Galicia, Asturias o Israel no entienden por qué el alcalde de su pueblo acaba siendo decidido por un grupo de personas a las que sólo vieron un par de veces durante unas vacaciones, por cierto generalmente pagadas con dineros en teoría dedicados a la cooperación al desarrollo.


La idea del confederalismo asimétrico se presenta aquí como algo sensato y aplicable a corto plazo sin mayores dramas. La idea es que si existe un procomún cultural a ser mantenido debería desarrollar sus propias estructuras transnacionales. Estas serían algo diferentes del W3C o la Mozilla Foundation: sus miembros tendrían una cierta autonomía cultural reconocida globalmente para definir sus propias políticas culturales y lingüísticas entre sus miembros, entre los que podrían desarrollar también políticas de cohesión y solidaridad económicas propias. Pero la administración de lo que es local se decidiría por un censo basado exclusivamente en la vecindad, atendiendo tan sólo al principio de ciudadanía.


Actualmente algunos estados como el austriaco o el español, incluyen en sus formularios de impuestos campos que permiten al contribuyente decidir si entrega un porcentaje de lo que paga a la confesión religiosa a la que se adscribe o a «otros fines de interés social» definidos por el estado mismo. Podemos imaginar una manera semejante de incluir la dimensión transnacional y comunal en un sistema confederal con soberanía fiscal como el suizo: votan en cada lugar los vecinos pero cuando van a pagar sus impuestos, pueden elegir que una parte se destine a una organización transnacional que le represente en la identidad a la que se adscriban, sea cultural basada en un procomún identificado con un «orígen» (gibraltareña, brasileña, vasca o judía por ejemplo) o una comunidad transnacional sintética (indiana, muridí, focolara, esperantista, etc.) u otras comunidades productivas del comunal (Linux, cuidado de los océanos, etc.), todas ellas organizadas sobre distintas fundaciones u organizaciones internacionales.


Es de destacar que todo esto sólo es realmente aplicable si existe una soberanía fiscal cantonal que, por cierto y no por casualidad, es la base de la democracia directa. Y todavía, es necesaria una aclaración más: la coherencia de todo el sistema lleva a redefinir el principio de subsidiaridad para incluir también la relación entre la propiedad pública y la comunal. De hecho, todo confederalismo asimétrico necesariamente defiende la supremacía de la administración en comunal: los gobiernos no deberían administrar nada que pudiera ser gestionado como procomún.


8. Conclusiones
Desde la segunda guerra mundial la productividad se multiplicó, lo que redujo drásticamente la escala óptima de producción, dejando fuera de juego en primer lugar al capitalismo de estado de los países orientales, pero también poniendo bajo amenaza a las grandes empresas de EEUU y Europa.


Durante ese tiempo también se transformó la estructura de comunicación: estamos en la transición de un mundo descentralizado, el mundo del telégrafo y las naciones, al modelo de comunicación distribuida, el mundo de la comunicación P2P.


La unión de ambos cambios con la apertura de las barreras comerciales de los noventa dio como resultado un crecimiento constante del comercio basado principalmente sobre la emergencia de nuevos agentes de la periferia con menor escala y menos intensivos en capital. La consecuencia directa fue la mayor reducción de la pobreza de la Historia humana, pero también un remarcable aumento de la desigualdad y de la inestabilidad económica.


El causante principal de esta contratendencia fue el capital financiero, que no se adaptó a la reducción de escala sino que por el contrario aún las aumentó, ayudándose de la «financiarización» y la «securización», apartándose del sistema productivo e instigando regularmente burbujas especulativas. Su estrategia de escala incluyó el endurecimiento de la legislación sobre propiedad intelectual, redefinir innecesariamente Internet mediante estructuras recentralizadoras (Google, Facebook, etc.) y fundamentalmente redoblar las presiones para capturar a los estados.


Esta estrategia sólo puede conducir a la destrucción simultánea del mercado y el estado, el fenómeno que llamamos «descomposición» y que se desarrolla en paralelo a la destrucción de capacidades productivas que traen consigo la crisis y la guerra, a las que la anteceden y acompañan.


Pero en paralelo, con el nacimiento y desarrollo del software libre, aparecía una nueva manera de producir y distribuir cuyo centro no era la acumulación de capital sino la acumulación de un nuevo comunal, el «procomún», es decir, de abundancia, en el que el mercado elimina las rentas -de propiedad intelectual, de posición, etc.- para basarse en el pago del trabajo y premiar la innovación y la adaptación que enriquecen a su vez el comunal.


Es esto lo que llamamos el modo de producción p2p y funciona tanto para producir software como objetos físicos y todo tipo de servicios. Acumula abundancia bajo la forma de comunal de conocimiento y disipa las rentas sin precisar control central, jerarquía u organizaciones de gran escala.


Estas tecnologías, incluso si todavía son un poco inmaduras, pueden ser una base válida para enfrentar las consecuencias de la crisis financiera en el tejido productivo local, tanto en el de las microempresas industriales como entre las PYMEs, del taller de barrio a la fábrica de componentes.


Mientras tanto, en paralelo al crecimiento del comunal, otra importante evolución en el modo de producción p2p es la aparición de un verdadero «sistema de aprendizaje p2p» y un «sistema de investigación teórica» propio. Si el conocimiento aplicado ya tiene su lugar en las comunidades de desarrollo de los diversos proyectos (OSE, WikiSpeed, Mozilla, etc.), la teoría social del modo de producción p2p encuentra sus propias instituciones en fundaciones y escuelas del comunal. Y están creándose decenas de grupos de aprendizaje local bajo distintas denominaciones y estructuras legales.
Finalmente, están apareciendo las primeras propuestas políticas que muestran el reflejo en la estructura de la administración. El centro de estas propuestas es el concepto de «confederalismo asimétrico», que a su vez, necesariamente postula la supremacía del comunal. Para los nuevos confederalistas, los gobiernos no deben gestionar nada que pueda ser administrado como procomún.


Concluyendo, todos estos fenómenos diversos que emergen ante nuestros ojos, desde la crisis financiera hasta los automóviles de producción local, pasando por las impresoras 3D, el movimiento hacker o el software libre, son parte real de una crisis mayor, la crisis del capitalismo como lo hemos conocido: basado en grandes escalas, descentralizado, jerárquico y rentista.


Por contra, investigamos las características fundamentales del nuevo modo de producción, basado sobre pequeñas escalas productivas, relaciones entre iguales, nueva ética hacker del trabajo y, sobre todo, procomunes de conocimiento. Parece una buena base para la necesaria transición hacia un nuevo sistema social y económico. Y, lo que es más importante, está ya aquí, funciona, no es un relato moral, una receta mágica o un activismo bienintencionado.


El modo de producción P2P no es el plan de futuro de ningún ideólogo. No es cosa de partidarios ni el sueño de un grupo de correligionarios. Es una alternativa real, aunque joven, para la organización y la reconstrucción del tejido productivo sobre nuevas bases. No necesita de jefaturas ni gobiernos para desarrollarse, sino del trabajo de todos aquellos que quieran ganar resiliencia para sus comunidades desde la competencia sin rentas y el trabajo colaborativo.


Notas:
1. Véase «El poder de las redes», David de Ugarte, 2005, diversas ediciones en español, gallego, portugués e inglés. Descargable en http://lasindias.org/el-poder-de-las-redes/. Volver
2.«The hacker ethics and the spririt of the information age» («La ética hacker y el espíritu de la era de la información»), Pekka Himanen, 2001, distintas ediciones en inglés, finés, español, etc.. Volver
3. Más conocida por su nombre en inglés, «P2P Foundation». Reveni
4. Véase «Files: de las naciones a las redes», David de Ugarte, 2008, distintas ediciones en español y gallego. Descargable en http://lasindias.org/files-de-las-naciones-a-las-redes/. Volver
5. Véase «Nuevos territorios», Juan Urrutia, 2012, Basques 2.0 Fundazioa. Descargable en http://juan.urrutiaelejalde.org/trabajos/nuevos_territorios.pdf 

 

Fuente:

http://lasindias.org/el-modo-de-produccion-p2p/

 

Robert Kurz

Escrito por josepgmaynou 06-08-2012 en General. Comentarios (0)

http://josepgmaynou.blogspot.es/img/muerteRKurz.jpg  

 

 

 Morreu Robert Kurz
Caros amigos, caros companheiros de luta e caros leitores da EXIT!
A redacção da EXIT! e a direcção da Verein für kritische Gesellschaftswissenschaften e.V. tomaram conhecimento com profundo desgosto e consternação de que faleceu a 18 de Julho de 2012 em Nuremberga, na sequência de várias operações, o nosso amigo e autor, o filósofo e publicista Robert Kurz.
Com a sua morte, a teoria crítica perde um pensador lutador e um crítico radical, num tempo em que mais que nunca se exige “derrubar todas as condições em que o homem surge como um ser humilhado, escravizado, abandonado, desprezível”. Bobby viveu e lutou por isso.
A crítica da dissociação e do valor e a revista teórica EXIT! perdem um teórico marcante e não será fácil preencher a sua falta.
Vamos tentar.


 http://obeco.planetaclix.pt/robertkurz.htm

 

 Comentario:

 

  Robert Kurz ha sido, a mi entender, uno de los intelectuales críticos más lúcidos de nuestro tiempo. Desde hace muchos años he leído sus ensayos con el interés y la curiosidad de un aprendiz. He traducido y reproducido en este blog varios de sus escritos y no lo he hecho con más asiduidad por mi desconocimiento de la lengua alemana y mis dificultades en la comprensión del portugués.
 Le estoy muy agradecido y tambien lo encontraré a faltar en estos momentos de confusión e incertidumbres. Nada mejor que en  reconocimiento de su trabajo intelectual adjuntar una crítica a uno de sus ensayos que hizo nuestro compañero Oriol desde las páginas de ellaberinto.net.
Josep


Kurz y el dinero: (con permiso de Marx)

 

        A veces es necesario empezar por el final para abarcar de un solo golpe el meollo del problema que se pone sobre el tapete. Se levanta un imponente edificio con bellos adornos, enormes columnas que nos dan sensación de solidez y robustez, arcos de vuelta diseñados por grandes arquitectos, puntales y contrafuertes que aguantan enormes muros… Pero por debajo de todo ello, oculto a la vista, se encuentra la piedra angular sobre la que descansa toda la estructura. Si esta es defectuosa o está mal colocada, el edificio no resistirá las primeras sacudidas de los vientos ni de los temblores con que la naturaleza, tarde o temprano, pondrá a prueba su solidez.
       

 Robert Kurz es un arquitecto brillante situado ante la tarea de diseñar los planos del nuevo edificio que albergará la sociedad humana. Las estructuras del viejo edificio se han ido deteriorando y hasta las más leves brisas lo balancean peligrosamente. Adornos, cornisas y balcones, se desprenden de su fachada cual lluvia de cascotes sobre las cabezas de los que circulan por los alrededores. Kurz es arquitecto y sabe por experiencia que los remiendos no son la solución, hay que ir a las causas, a la estructura y a los cimientos. Y como no podía ser de otra manera, acude a Marx, el mejor conocedor de las estructuras y de los cimientos sobre los que se levanta todo el edificio de la sociedad del Capital. Y con Marx llega rápidamente a un diagnostico:
       

 El Dinero, piedra angular de todo el edificio, representante absoluto de la riqueza universal, se ha separado, se ha disociado de la argamasa y queda desnudo, al descubierto. El dinero, como piedra angular pierde su valor, se desvaloriza y el edificio queda indefenso ante las sacudidas que tarde o temprano, le pondrán a prueba:


       " …El shock de la desvalorización del dinero, sin embargo, no es sólo un shock de desvalorización del pensamiento científico (bajo la forma-mercancía) existente hasta hoy, sino también un shock de desvalorización de la conciencia social en general. En el final definitivo de una fase paranoica de desarrollo en la forma irracional del valor, que duró más de 200 años, se ha llegado a una prueba decisiva para la sociedad humana: ¿será ésta capaz de ir más allá de las estructuras fetichistas de las relaciones dinero-mercancía que la impregnan, sin enloquecer completamente, o será que va a regresar a la "barbarie"? Con todo, una cosa es cierta: ella no puede continuar en su forma actual". (R.Kurz)


1.- Hablemos primero de Marx y de los marxistas.

 

        Es obvio que ante la amenaza de ruina total del sistema capitalista, se desencadene una alocada carrera para desempolvar los escritos de quien hace casi 150 años tuvo la osadía de anunciarlo. El mismo Kurz en un magnifico libro (Marx Lesen, Frankfurt am Main, Eichborn, 2001), hace referencia a este hecho "Quien fue considerado muerto está más vivo que nunca. En su calidad de teórico activo y crítico, Karl Marx fue dado ya por muerto más de una vez, pero siempre consiguió escapar de la muerte histórica y teórica. Tal hecho se debe a un motivo: la teoría marxista sólo puede morir en paz junto con su objeto, o sea, con el modo de producción capitalista."
        También en un reciente articulo aparecido en las publicaciones electrónicas, (El Varapalo), Fernando López Laso ("La sumisión en la Tecnocracia"), hace referencia a este punto, aunque ya no, desde el punto especifico del dinero, sino desde la perspectiva del trabajo, la automatización y sus repercusiones sociales:

 

" Entre las últimas páginas del cuaderno VI y las primeras del VII de los Grundrisse de Karl Marx - escritas a comienzos de marzo de 1858- se encuentran los textos más sorprendentes e impactantes para nuestro tiempo de este inagotable venero teórico. Un escrito del que se pueden decir incontables cosas salvo una de las que más se ha repetido, esto es, que son un mero borrador preparatorio para la redacción de El Capital. Y ello queda vivamente reflejado en estas páginas porque, como sucede en tantos otros lugares de los Grundrisse, su temática no es propiamente abordada en la más famosa obra de Marx. Una temática que, en nuestra época, es precisamente la crucial: la completa automatización del sistema productivo, determinada por la constante revolución tecnológica que se ejerce sobre el capital fijo, y sus posibles repercusiones sociales."(L.Laso)


        También es obvio que nadie niega que Marx fuese un gran teórico, pero aquí surge ya una primera cuestión: ¿Teórico de que? Y la respuesta es obvia y a la vez concreta. Fue el creador más completo y acabado de la Teoría del Modo de Producción Capitalista. Y en este sentido las palabras de Kurz son inapelables. Para sellar la tumba de Marx habrá que echar mano de la Ciencia, porque Marx no fue un Platónico, ni un Aristotélico, ni un idealista. Marx fue un hombre que acercó y utilizó el método científico a áreas como la Historia, La Economía y la Sociología. Marx fue en una palabra, un científico que aportó nuevos conocimientos a toda la Humanidad y como no podía ser de otra manera en un hombre de Ciencia, Marx fue un experimentador de sus hipótesis. La praxis social fue su laboratorio y la cuestión sigue aun latente: ¿Por qué ese empeño tozudo en negar al Marx de la lucha de clases donde el termino Conciencia adquiere su sentido y recluirlo al ámbito de la Teoría pura? No deja de ser chocante que quienes militan en ese empeño provengan de sectores afines a las diversas escuelas de la psicología, del psicoanálisis y de la sociología donde el término conciencia, en sus variadas acepciones, es utilizado con asiduidad. Parece, para los intelectuales marxistas modernos, como si Marx (y este es el fondo del reproche), no debiera haber salido jamás de las estanterías de las bibliotecas.


        Hay otra cuestión en torno a las teorías de Marx.
        Mientras para Marx se trata de explicar los hechos a partir de las contradicciones que se desarrollan en el seno de la sociedad capitalista, Kurz se pasea por el reino del fetichismo, de los fenómenos ilusorios. Nada responde a la realidad de las cosas, todo es psicologizado. Hasta tal punto que el dinero, sujeto principal de su disertación, aparece despojado de todo resto de materia para aparecer en su forma espiritual pura, como fetiche. Bajo esa forma es admisible que pueda verlo ascendiendo a los cielos, aunque tendrá que admitir que todo lo que sube puede bajar. Lo mismo puede decirse sobre la disparatada idea tramposamente (pues se trata de coger una frase y sacarla del contexto en que es utilizada) puesta en boca de Marx, acerca de que la producción de mercancías es considerada un fin en si misma. Porque una cosa es decir que la producción de mercancías es el medio universal de obtener riquezas (y dejaríamos la puerta abierta para los múltiples caminos en que esto se realiza) y otra muy distinta el afirmar que es un fin en si mismo. Puestos a hacer afirmaciones de este tipo nada nos impide afirmar que el comer, el beber, el viajar…, son fines en si mismo. Ni Marx, ni los más miopes de los ideólogos burgueses, ni los economistas más acérrimos defensores del modo de producción capitalista llegan a semejante desfachatez. No deja de ser chocante leer de la sólida pluma de Kurz semejante tontería.


        Quien es capaz de obviar la función del dinero como mercancía universal, la función del dinero en el proceso de circulación, el dinero como expresión de la riqueza y al dinero mismo como medida del valor y como representación del capital mismo, difícilmente, por no decir imposible, podrá abordar las contradicciones que este, a partir de sus propios roles, engendra constantemente en el metabolismo de los procesos de producción, distribución y circulación de toda clase de mercancías y de capitales. La visión del dinero como fetiche solo puede conducir a Kurz al reino de la locura y de hecho no es casualidad que termine su articulo con una pregunta premonitoria: ¿será ésta capaz de ir más allá de las estructuras fetichistas de las relaciones dinero-mercancía que la impregnan, sin enloquecer completamente, o será que va a regresar a la "barbarie"?…


        La otra cuestión de las teorías de Marx es la Dialéctica, sin ella las abstracciones que constantemente se manejan en su obra no pasarían de meras afirmaciones inventadas con más o menos fortuna. Así, nada tiene que ver el concepto de enajenación utilizado por Marx, con el de fetichismo usado por Kurz. En la cuestión del dinero Kurz llega a la conclusión de que sin la mercancía es un absurdo, pero afirma también que el dinero por si solo como mercancía es otro absurdo social. En el primer caso tiene que referirse obligatoriamente a la naturaleza del dinero en cuanto a mediador (sin la mercancía la función de mediación no puede existir), en este sentido nada puede objetarse. Pero en el segundo caso confunde la existencia del dinero como mercancía particular al lado de las demás mercancías con un absurdo. Marx ve en este hecho una contradicción que entre otras cosas origina las crisis comerciales, Marx utiliza la dialéctica, Kurz ve un absurdo, por tanto solo puede existir como ilusión.


        “…El dinero, la forma común en la que todas las mercancías como valores de cambio se transforman, la mercancía universal, debe ella misma existir como mercancía particular junto a las otras, ya que estas no deben ser medidas con él solo mentalmente, sino que deben ser cambiadas y trocadas por dinero en el cambio real. El dinero no nace de una convención, así como tampoco nace de una convención el estado. Nace naturalmente del cambio, y en el cambio es su producto.” (K.Marx: sobre la génesis del dinero)


        “…La cambiabilidad de todos los productos, actividades y relaciones por un tercer elemento, por algo que sea una cosa que pueda a su vez ser cambiada indistintamente por todo, es decir, el desarrollo de los valores de cambio (y de las relaciones monetarias) se identifica con la venalidad y corrupciones generales.” (K. Marx, Cuaderno I)


        Pero aun remarcando las diferencias en las lecturas de Marx, no podemos obviar que estamos totalmente de acuerdo con la última frase del análisis de Kurz, con su conclusión: La sociedad no puede continuar existiendo en su forma actual. Pero a diferencia de el, que llega a esa conclusión a través de intentar demostrar que las categorías económicas de valor, capital, cambio, trabajo productivo…, apenas existen en la realidad y solo existen en cuanto ficción, a diferencia de el que afirma que la irracionalidad está en la base del sistema general de producción dominante en los últimos 200 años, (por cierto habría que preguntarle a Kurz su opinión sobre la irracionalidad de los cientos de años de feudalismo y esclavismo anteriores, aunque solo fuera para despejar las lógicas dudas sobre si cualquier pasado fue mejor), llegamos a esa conclusión a partir de constatar que el modo de producción capitalista ha llegado ya, a su forma plenamente acabada. Allí donde Kurz encuentra la irracionalidad, allí donde Kurz ve aparecer enormes masas de dinero sin sustancia, es precisamente donde se encuentra toda la racionalidad del sistema. El desarrollo de la Banca, de las instituciones de crédito, del comercio, de la exportación de capitales, la creación de los mercados de futuros, de las sociedades accionariales, etc., etc. son el resultado lógico, racional, de un modo de producción basado en las premisas económicas del Valor de Cambio. Cualquiera en nuestra madurez puede añorar su infancia, aunque sepamos con certeza que jamás podremos regresar a ella, pero nadie en su sano juicio llega a la conclusión de que la madurez es irracional como resultado del proceso de la vida.


        Irracional es confundir efectos con sus causas, viejas contradicciones que se reproducen a nuevos niveles, con fenómenos de distinta naturaleza. Donde Kurz ve aparecer enormes montañas de dinero (a partir de un aumento explosivo del crédito, deuda y nuevo crédito para refinanciar la deuda, como si de repente el sistema capitalista se hubiera separado de sus "eternos" cauces acumulativos y hubiera entrado en el vértice de un remolino engullidor), donde Kurz afirma ver el capital reproduciéndose separado y ajeno al trabajo abstracto en una esquizofrenia paranoica, en realidad asiste al fenómeno contrario. Asiste a la ultima crisis cuya génesis es idéntica a las anteriores, es decir; crisis de sobreproducción con la consiguiente destrucción de capitales, pero cuyo desenlace ya no puede producirse en el marco que la origina. Kurz ve los fuegos artificiales, pero desconoce la pólvora que los eleva hacia los cielos, ve el ascenso pero desconoce la energía del movimiento. De todos modos y aunque sea de manera intuitiva, Kurz adivina que estos fuegos no son como los anteriores y lo precisa. No es el eterno juego del ave Fénix que resurge de sus cenizas, o su equivalente en el lenguaje económico del cumplimiento de los ciclos. Esta vez, el sistema ha hallado sus límites absolutos, aquellos que no pueden ser sobrepasados sin cambiar de sustancia.


        Todo lo que Kurz ve como nuevos fenómenos, son procesos repetidos una y decenas de veces en el sinuoso caminar del sistema capitalista. Eso si, fenómenos a una escala mucho mas ampliada que en periodos anteriores, aumentados en su energía interna tal como Marx definió en sus referencias a la naturaleza de las crisis. Kurz cita la gran burbuja financiera (y augura un inmediato Crack), como una huida constante hacia el futuro sin base que la sustente. Ve desaparecer el capital real que rinde beneficios y en su lugar ve aparecer el Capital que rinde intereses. No ve, y por tanto no puede comprender que el capital que rinde interés es a su vez una forma particular de existencia del que produce beneficio. Kurz ve como cada día el sol aparece en el horizonte y viaja hacia el oeste y de ello deduce que el sol se mueve, pero no percibe el movimiento de la tierra ni el conjunto del sistema solar. A partir de ahí cualquier especulación es posible, los fenómenos que constituyen momentos particulares en el desarrollo de un sistema adquieren significado por si mismos, se desvinculan del proceso general en el que nacen, se independizan y adquieren su propia autonomía (hipótesis de Kurz). Y así, no tan solo se llega a desvincular del capital real el capital que produce intereses, sino que se confunde la forma del movimiento con el movimiento mismo. Prestar dinero presupone aumentar el dinero, (aunque en la practica no sucede siempre así, ni sucede de igual manera para todo el mundo), eso Kurz lo ve bajo el prisma incuestionable de la lógica, si no fuera así, deberíamos trasladar nuestra discusión al mundo de los tontos. Eso es lo importante. El como, las condiciones, el medio, la forma como este proceso se realiza nada tiene ver. Quien presta el dinero solo tiene que ver que al final se le devuelve aumentado, (aunque obviemos el hecho de que no siempre sucede así). La Producción, La Distribución, La Circulación, son elementos ajenos al prestatario, como individuo vive independiente de la sociedad, su único vinculo real existe en la medida que se le reconoce la propiedad del dinero, (contrato jurídico) y así es como en Kurz, la desvinculación se extiende a lo largo y a lo ancho de todo el proceso y de todo hecho social. Para Kurz el dinero ya se desvinculó del trabajo, (observación empírica) trabajo que, como veremos mas adelante, a su vez se encuentra sometido a un progresivo proceso de separación de la creación de riqueza bajo la forma de trabajo improductivo, de gasto.


        Kurz consigue así levantar su edificio a base de quitar toda la argamasa que une los ladrillos y le da consistencia. Proclamemos la muerte de la diosa mercancía y anunciemos que hemos descubierto la formula magistral, la gran pócima, Dinero = + Dinero (D - D). ¿Para que la "M" (D- M -M-D), si solo es una letra más que únicamente sirve para complicar las cosas? Hasta los burgueses mas incrédulos y recalcitrantes andan restregándose los ojos y dándose palmadas para convencerse de que están despiertos. ¿Cómo no se les ocurrió a ellos primero? Podrían haberse ahorrado el enorme esfuerzo que supuso la producción de enormes cantidades de toda clase de mercancías. Con lo fácil que era: el dinero surge del dinero y con el, por fin, el Cielo. El Sr. Kurz debería de vez en cuando utilizar la máquina del tiempo para visitar Fenicia o Cartago, seguro que podría aprender algo de todo esto.


        Pero no todo en Kurz es fantasía o ensoñación, de vez en cuando la cordura se hace presente y entonces: "… Es verdad que la sociedad moderna es considerada en general como una "sociedad del trabajo" o una "sociedad del lucro", y es indiscutible que el trabajo y el rendimiento monetario son, al final de cuentas, idénticos"….." A través de las formas de mediación entre trabajo y dinero, nada fáciles de reconocer y cada vez más complejas en el transcurso de la modernización, nace la ilusión de que el dinero puede desarrollarse independientemente de su sustancia abstracta, constituida por el trabajo."


        Con todo este ir y venir de la ilusión a la realidad y viceversa, con el traqueteo del viaje, nuestros huesos acabarán blasfemando y con razón. Si Kurz, que maneja el Capital como si fuera un recetario de cocina hubiera prestado un poco de atención al capitulo de la Circulación, seguramente habría aprendido a ligar las salsas.

 

2.- El dilema de Kurz: Ilusión o Realidad.

 

        Toda la argumentación de Kurz gira constantemente en torno al concepto de "capital que rinde intereses". Es obligado, pues, detenerse en ello.


        Es necesario en primer lugar deshacer el error en que Kurz cae constantemente. El error consiste en entender por costos de producción la suma de los valores que entran en la producción. El propio interés lleva implícito que el capital surge de la producción como plusvalía, siendo el mismo, (el interés), una forma de esa plusvalía. Para el prestatario del capital, es evidente que el interés entra directamente en sus costos de producción reales, lo cual ya es una muestra de que el capital forma parte de los costos de producción. La cuestión es que el capital prestado (capital que rinde interés), se presenta bajo la forma de mercancía, aunque es cierto que no como una mercancía cualquiera, sino como una mercancía singular: capital que en la circulación deviene mercancía. El carácter especifico del capital como mercancía en la circulación es lo que determina que en el intercambio lo que recibe no es un equivalente, con el cual desaparecería ipso-facto de la circulación, sino que lo que recibe es "su ser-para-si" (Marx), recibe por tanto su relación original con su propietario, incluso cuando cae en manos de un nuevo poseedor. El Capital solo es pues, prestado, y como mercancía es Capital en la forma de dinero.


        Llegados a este punto podemos ya poner de manifiesto el error en que incurre Kurz.
        El capital prestado (capital que rinde interés), es visto solo en su forma de dinero, pero no en la forma de mediación de la circulación, sino como fin de la circulación. Kurz descubre la posibilidad del movimiento continuo: D-D. No se trata evidentemente del caso particular del comercio donde las mercancías se interponen como mediadoras para la valorización del dinero. Aquí se trata del mas puro proceso donde el dinero es principio, mediador y fin, aunque de vez en cuando tenga que recurrir forzosamente a la Producción (aunque sea como costo), para evitar que el edificio se venga a bajo a las primeras de cambio. Planteado como circulo perfecto, como movimiento eterno, es realmente fácil llegar a la conclusión de que el sistema no aguantará. Como el dinero puede reproducirse “in eternum” y el dinero es puesto como capital, Kurz debe introducir el elemento que justifica este milagroso proceso: La hipoteca del trabajo futuro, solo así puede el dinero valorizarse continuamente sin necesidad en ningún momento de salirse del círculo eterno de la Circulación. Si Kurz por un momento se hubiera detenido a considerar que el dinero como representante universal de la riqueza surge de la circulación y como tal es igualmente producto de la circulación, que de igual modo surge de la circulación como vuelve a entrar en ella, que en el dinero como capital está implícito: 1) que es tanto supuesto como resultado de la producción, 2) que su autonomía es solo relación negativa, pero siempre relación con la circulación, y 3) que él mismo es puesto como instrumento de la Producción (Marx), entonces nos habría ahorrado este absurdo Dinero llovido del Cielo. Otra cosa muy distinta es la constatación, por lo demás evidente, de la existencia de múltiples fenómenos de especulación financiera, monetaria, bursátiles y de corrupción a gran escala. Aquí estamos totalmente de acuerdo en la inevitable quiebra de grandes instituciones financieras y corporaciones de todo tipo. No seria la primera vez ni posiblemente la ultima.


        Comentario aparte, aunque breve por su contundencia, merece la afirmación curiosa de Kurz sobre las subidas de la tasa de interés. Partiendo de la "condición de posibilidad" cada vez más fuerte de que el dinero se desligue de su real sustancia de trabajo (Kurz), tal posibilidad se deriva de la dependencia cada vez mayor del capital real en relación al crédito. La lógica de Kurz a partir de esta premisa se lanza cuesta abajo sin ningún freno: "… A fin de atraer esos dineros para la financiación anticipada del proceso de acumulación, es preciso ofrecer un incentivo a sus propietarios, o sea, la tasa de interés tiene que subir, no sólo aguda y cíclicamente en el caso de escasez pasajera de capital monetario (como consecuencia de la disimulación, a través de créditos, de una crisis en la producción real de mercancías), sino también estructuralmente y a nivel secular, lo que al menos después de la Segunda Guerra Mundial es posible observar efectivamente como tendencia a largo plazo, más allá de las fuertes oscilaciones cíclicas”.(Kurz)…


        Kurz continúa castigando nuestros huesos; esta vez nos ha llevado al desierto y allí ha descubierto que el agua es una mercancía escasa y muy demandada, por tanto su precio se ve presionado al alza constante. EL shock del viaje de la civilización al desierto ha sido tan fuerte, que a la vuelta es incapaz de percibir que el agua ya no es una mercancía tan costosa. Si se tomara la molestia de consultar la evolución de los tipos de interés en USA, Japón, Alemania, etc., como mínimo durante el periodo de los últimos 10 ó 15 años, periodo en el cual su formula "D-D" tiene su supuesto esplendor, nuestros huesos le estarían muy agradecidos. En Estados Unidos su afirmación es falsa, en Japón es más que falsa, y en Alemania y por extensión en toda la Unión Europea el lo sabrá mejor que yo, no en vano tiene más a mano el Bundesbank para cualquier consulta. En cuestiones de política crediticia y política monetaria debería ponerse al día y prestar atención al periodo que va de la crisis del sudeste asiático hasta hoy.
       
3.- La Revolución Terciaria o la Teoría Kurziana del hundimiento del Modo de Producción Capitalista.
       
        En primer lugar debemos decir que debatimos esta cuestión en el terreno donde Kurz se sitúa. Aceptamos pues, que es dentro de los parámetros de la Teoría de la Circulación donde nos moveremos y dentro de estos y en concreto, a las concepciones marxistas, o si Kurz así lo prefiere, a las marxistas y a las pos-marxistas.

 
        En este contexto empecemos por establecer unas premisas generales que nos eviten mas tarde, tener que recurrir a aclaraciones y digresiones sobre conceptos que se dan a priori entre los conocedores de las teorías de Marx, como sobre entendidas.


        - Cuando se habla de Producción, nos referimos siempre a un estadio determinado del desarrollo social, nos referimos a la Producción de individuos en Sociedad.
        - Producción, Distribución, Cambio y Consumo, forman un silogismo con todas las letras. La Producción es el término universal, la Distribución y el Cambio son los términos particulares y el Consumo es el término singular con el que el círculo se completa.
        - La Producción es inmediatamente Consumo. El Consumo es inmediatamente Producción. Pero cada termino no es independiente en si mismo, el uno engendra al otro y es a la vez lo uno y lo otro. Existen pues como unidad, pero no como identidad. Por esto nunca pueden ser analizados exclusivamente desde un solo punto de partida, ya sea desde el punto de partida de la producción, del consumo, del cambio o de la distribución.
        - El Cambio es solo un momento mediador entre la producción y la distribución que ella determina por un lado, y el consumo por otro. Pero el consumo también aparece, el mismo, como un momento de la producción. De ello nace la evidencia de que el cambio está incluido en la producción como uno de sus momentos.
        - Y por ultimo, tal como lo plantea Kurz y sin salirnos del terreno donde el mismo nos sitúa, aun podríamos ceñirnos con más precisión a esta cuestión de fondo de la Teoría de la Circulación: En la medida en que la circulación trae aparejada unos costos, en la medida en que requiere plus-trabajo, no puede ser separada ella misma del proceso de producción. Los costos de circulación son y por tanto deben ser considerados como un costo de la producción fundada en el capital y tal como afirma Marx en el cuaderno VI del Capital, en todos los casos deben ser considerados como una detracción de los valores, nunca como creación de los mismos, ("faux frais de production”).


        Y hasta aquí las premisas en las que no dudo que Kurz estará de acuerdo e incluso podrá ampliar con más extensión de la que hemos utilizado. Pero inmediatamente se hace necesario enunciar la condición necesaria y general, la condición que Kurz "olvida" señalar y que Marx nunca omite en el planteamiento, en el análisis concreto: Que estos costos son, con todo, condición necesaria para la producción de Capital.


        Kurz, en su argumentación se sumerge de lleno en un terreno pantanoso. Ansioso de demostrar que los gastos improductivos acabarán por arruinar al Capital, inicia su chapoteo:
        Una definición del trabajo productivo, referida al proceso de mediación de la reproducción capitalista en su conjunto, sólo puede ser adelantada en última instancia en términos de teoría de la circulación. Es decir: en términos de la teoría de la circulación, sólo es productivo de capital aquel trabajo cuyos productos (y también cuyos costos de reproducción) refluyen en el proceso de acumulación del capital; o sea, aquel cuyo consumo es recuperado de nuevo en la reproducción ampliada. Únicamente este consumo es un "consumo productivo", no sólo inmediatamente, sino también en referencia a la reproducción. Esto ocurre cuando los bienes de consumo son consumidos por trabajadores que son a su vez productores de capital, cuyo consumo no se agota en sí, sino que retorna en la forma de energía productiva de capital, en un nuevo ciclo de producción de plusvalía. Inversamente, ninguno de los bienes de consumo que son consumidos por trabajadores improductivos o por no trabajadores (niños, presos, enfermos) retornan, como energía renovada, en la creación de plusvalía: en el plano del conjunto de la sociedad, se trata sólo de un consumo que desaparece sin dejar rastros o sin impulsar la reproducción capitalista.


        Ante esta maravillosa clarificación de las relaciones entre creación de plusvalías y trabajo productivo e improductivo tenemos todo el derecho de bromear y de utilizar un tono algo sarcástico. Se nos ocurre que a partir de este momento y para aliviar un poco el gran peso que se ven obligados a soportar los desvalidos capitalistas, con el exagerado aumento del sector terciario y el consiguiente aumento del trabajo improductivo, los productos destinados al consumo a través de la circulación, deberían llevar en su etiquetado el siguiente anuncio: "Atención, este producto solo puede ser consumido por quién y de acuerdo con el catalogo del Sr. Kurz, tenga el Carnet de Trabajador Productivo. En caso de no respetar esta recomendación debe Ud. saber que pone en peligro la salud del Sr. Capital". O quizás este otro: " Queda rigurosamente prohibido el consumo de este producto a los niños, presos y enfermos bajo pena de fuerte multa".


        Ya que hablamos de Teoría de la circulación, y debemos recordárselo al Sr. Kurz por si en el pantano la niebla le dificulta la visión, deberíamos referirnos en propiedad al valor de cambio y señalar que este, de la misma forma que entró en la circulación, en algún momento debe salir de ella. Si lo hace de manera formal se convertiría simplemente en dinero, si lo hace como mercancía se tornaría en objeto de una necesidad y perdería su determinación formal en el consumo, tal como sucede en la circulación simple. Pero no estamos ante la circulación simple donde el valor de cambio no se realiza en cuanto tal; este se realiza en el momento de su desaparición. Para alcanzar el concepto de capital es necesario partir del concepto valor de cambio, y no del trabajo. Se trata de la reproducción del valor de cambio puesto en si mismo como tal valor, en un proceso constante de auto-valorización. Solo entonces podremos establecer y afirmar que la reproducción del mismo, para que pueda recomenzar debe cumplir la condición de ser consumido como tal, por el trabajo. Es precisamente en el terreno de la circulación y en el plano del conjunto de la sociedad, (y aquí nos permitimos añadir la precisión de, sociedad basada en el valor de cambio), donde su descubrimiento del "consumo que desaparece sin dejar rastro", se demuestra falsa. ¿No será que la fetidez de las materias en descomposición del pantano en que se ha metido Kurz, le han estropeado el olfato para seguir el rastro? Porque el rastro es el objeto del discurso de Kurz. El rastro es el dinero. "…La propiedad del dinero de ser mercancía universal frente a todas las otras, corporización de su valor de cambio, lo convierte al mismo tiempo en la forma realizada y siempre realizable del capital; en la forma realizable y siempre válida del capital."(Marx: Mercancía y Dinero).


        En la teoría kurziana del hundimiento de la plusvalía, condensado en este párrafo de su articulo: " Los costos de las transacciones comerciales, monetarias o jurídicas, los costos secundarios del consumo improductivo de lujo, los costos administrativos, los costos de las infraestructuras y de los daños socio-ecológicos, los costos de las condiciones generales y de la logística de la producción real de plusvalía crecen de tal manera que esta última comienza a asfixiarse", aparte del "furor improductivo" que llega hasta el ultimo rincón de la actividad humana, (niños, ancianos, enfermos, presos, escuelas, hospitales, carreteras y vías de comunicaciones, funcionarios y policías, etc. - la lista seria interminable y con el tiempo todavía mas-), aparte de este furor perteneciente a la mentalidad burguesa que todo lo percibe como costo que disminuye sus beneficios y que ya formó parte de su visión económica desde su más temprana existencia tal como lo expuso Malthus (Ensayo sobre el principio de la población, en 1798)    :" Quién nazca en un mundo que ya ha sido objeto de apropiación privada y no tenga medios de subsistencia ni de sus padres ni de su trabajo no tiene ningún derecho a que le mantengan los demás: en realidad, es un ser inútil en este mundo. Ningún plato le está reservado en la gran mesa de la Naturaleza. La Naturaleza decreta que debe irse, y él no tarda en acatar esta orden.". Aparte de este furor, decíamos, Kurz en su interpretación ultima de los hechos nos conduce y nos obliga a volver al punto de partida de este articulo, y nada mejor que sus propias palabras, continuación de la cita que reproducimos en el Apartado 1, para poner punto y seguido a esta polémica.


        "…Este sistema social, objetivamente cínico, desborda de comportamientos tan insolentes impuestos a los seres humanos, produce junto a una riqueza obscena e insípida una pobreza en masa de tal dimensión, está marcado en su dinámica de furia ciega por la potenciación de catástrofes tan increíbles, que su simple supervivencia hace que inevitablemente, resurjan siempre temas de pensamiento y critica radical. A su vez, el punto esencial de esa crítica consiste en la teoría crítica de aquel Karl Marx que, hace casi 15 años, analizara ya, sin ser superado, la lógica destructiva del proceso de acumulación capitalista en sus fundamentos. Sin embargo, al igual que para cualquier pensamiento teórico que sobrepasa la fecha de validez de un determinado espíritu del tiempo, también para la obra marxista vale lo siguiente: siempre se hace necesaria una reaproximación periódica que descubra nuevas facetas y rechace viejas interpretaciones. Y no solo interpretaciones, sino también elementos de esa teoría ligados al tiempo. Todo teórico pensó siempre más de lo que el mismo sabía y no sería serio llamar teoría a una teoría exenta de contradicciones. Así, no solo los libros individualmente tienen su destino, sino también las grandes teorías. Entre una teoría y sus receptores, tanto adeptos como oponentes, se desarrolla siempre una relación de tensión en la que se manifiesta la contradicción interna de la teoría, a partir de la cual, y solo entonces, se generará conocimiento." (Robert Kurz: Las lecturas de Marx en el siglo XXI).
       
4.- Fundamentos de la Crisis del Modo de Producción Capitalista.
       
        Desde hace unos años se ha instaurado en el seno de la sociedad un sentimiento general que todo lo impregna. No hay parcela de la actividad humana donde ese sentimiento no se manifieste en alguna medida. Nos referimos a la percepción de una Crisis que trastoca todos los valores morales, de conducta, éticos, laborales…, en que se funda la sociedad misma. Tanto se habla de la crisis de la Religión, como de la Política. De la Ética y de la Moral, como de las Culturas. De la Tercera edad, como de la Juventud. De la delincuencia, como del Paro. Del ocio, como de la droga. De la obesidad, como del Hambre. De la Ciencia, como del Analfabetismo. De Consumismo y Subdesarrollo. De Derechos Humanos y de Genocidios…. 

 

        Nada puede ser abordado, percibido, vivido, al margen del elemento que lo configura: el elemento de la Crisis. Crisis de lo concreto, de la parte, y crisis del Todo y por tanto de Todos.


        No podemos sustraernos a la realidad, no podemos escapar a una crisis que por ser general abarca a toda la sociedad, simplemente con salirnos de la sociedad. Fuera de la sociedad no podemos existir; nuestra propia individualidad es un reflejo de la sociedad y solo con ella cobra vida propia. La crisis aparece cuando la sociedad se ve enfrentada, puesta, delante de sus propios limites; cuando los motores que siempre la empujaron a alcanzar estos limites se ven impotentes para ensancharlos y derribarlos; cuando la sociedad no puede absorber ni generar nuevas energías productoras de riquezas. Entonces aparece la crisis en todas sus dimensiones.


        La Crisis en la que estamos inmersos marca los limites de nuestra sociedad basada en la Propiedad Privada y en el Valor de Cambio. Es la Crisis del Modo de Producción Capitalista.


        Demostrar esto de manera rigurosa, sin mesianismo, sin carácter profético, sin que de ello se derive el Partido de la verdad, ni la organización revolucionaria que enterrará al "malvado Capital", es tarea esencial para el devenir social. Los sueños, las utopías, los deseos humanos, son cada uno y en si mismos eso: sueños, utopías y deseos. En la crisis del sistema económico y social, es el conocimiento el que determinará en la practica, cuales de esos sueños, utopías y deseos se convertirán en realidad. Dentro de la fría lógica de los hechos nada nos impediría soñar dentro de la sociedad del Capital, donde el dinero es amo y señor, representante y mensajero de todas las riquezas, en un lema que anunciara "¡¡¡ Dinero para todos !!!, o si algunos aun de moral mas recatada lo prefieren, ¡¡¡ Trabajo para todos !!!. Pero aparte de los que viven de escribir estos lemas, ya nadie ni siquiera sueña en ellos. Lejos quedan los tiempos en que el Capital arrancaba a los artesanos de sus talleres y los hacinaba en las manufacturas, convertía a los siervos de la tierra en obreros industriales, abría nuevos mercados y conquistaba nuevos mundos. Todo esto existió con sus grandezas y con sus miserias. Parecía que no había límites. Apenas estos aparecían en el horizonte eran alejados de nuevo, grandes convulsiones de donde el Capital resurgía, cual Ave Fénix, con energías renovadas para continuar con el eterno ciclo de expansión - recesión. Historia del Capital, historia de las crisis…


        La crisis general es el conjunto de todas esas crisis particulares, pero por encima de ellas, por encima de cada una de ellas en particular, planea la causal, la motriz, la que es fundamento de todas las demás, la que mata los sueños y destruye las ilusiones, es la crisis del Capital y del Trabajo, es la crisis de la Ley que no puede ser cumplida, la crisis de la Ley del Valor que afirma que todo se compra y todo se vende y nada existe si no es comprado ni vendido. Fuera de la ley, pero siempre a su lado, surgen la violencia, el pillaje y la barbarie. También son estos los signos de la crisis que siempre aparecen precozmente sobre el escenario donde la vida se desarrolla, también son estos los signos que hoy ya están sobre el escenario.


        Mas estos signos no son nuevos en la Historia Humana. Aparecieron ya cuando el hombre no pudo continuar viviendo como esclavo, también aparecieron cuando después de un largo periodo de encadenamiento a la tierra como siervos, esta fue incapaz de sustentarlos, y aparecen en esta cuando el Capital que otro día levantó inmensas legiones de trabajadores asalariados, se ve empujado a expulsarlos del proceso productivo. Esta es la contradicción con la que ya nació el Capital y que hoy explota con gran violencia, porque para el capital, el trabajo y la sociedad entera, siempre han sido considerados como simples medios para la obtención de sus propios fines. Ya en 1858, Karl Marx lo anunciaba de esta manera: "(…) Por un lado (el Capita) despierta a la vida todos los poderes de la Ciencia y de la Naturaleza, así como de la cooperación y del intercambio sociales, para hacer que la creación de riqueza sea relativamente independiente del tiempo de trabajo empleado en ella. Por el otro se propone medir con el tiempo de trabajo esas gigantescas fuerzas sociales creadas de esta suerte y reducirlas a los limites requeridos para que el valor ya creado se conserve como valor."


        Cuando Marx escribió estas líneas ignoraba hasta que punto el Capital podía desarrollar las fuerzas productivas, ignoraba los límites de la revolución industrial, la producción en cadena, la robotización y la automatización de la producción. Ignoraba hasta que punto podía reducirse el tiempo de trabajo necesario para producir cualquier mercancía. Pero conocía la contradicción que con el tiempo explotaría y situaría a la Humanidad ante una nueva Era. Transcurridos casi 150 años, es hora de retomar su trabajo y sacar conclusiones.


        De entrada hay que aclarar una cuestión de base que embarulla y llena de confusión todos los análisis de economistas, sociólogos y politólogos que debaten los fundamentos causales de esta crisis que avanza sin remisión hacia el colapso. Con más o menos fortuna todos coinciden en resaltar los mismos aspectos: Especulación, burbuja financiera, políticas crediticias, endeudamiento, déficit comercial de Estados Unidos, etc. Esto en el ámbito económico. En lo social se coincide en el desmontaje del Estado del bienestar desarrollado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y en la consiguiente degradación da las condiciones de trabajo, educación y salud de los llamados países periféricos. Pero esto son los efectos de la crisis, no sus fundamentos. Esa confusión conduce y conducirá a generar vanos esfuerzos de modificar el rumbo de los acontecimientos por el camino del voluntarismo y del subjetivismo más retrogrado. Este es el terreno abonado donde crecen toda clase de ONGs, organizaciones solidarias, de Comercio justo, Foros Sociales, Misiones redentoras y Cumbres del hambre, del medio ambiente y del SIDA. Todo el mundo es movilizado de Foro en Foro, Cumbre tras cumbre, decenas de miles de expertos viajan de punta a punta del planeta con sus recetas milagrosas. Todos exigen compromisos a los gobiernos, a las multinacionales, al FMI, a la OMC, al Banco Mundial, para detener la catástrofe que deviene cada vez más inevitable. Pero nadie es capaz de plantear la única alternativa real que puede posibilitar una salida a la gravedad de la situación actual. La propiedad privada de todos los recursos de la tierra ha conducido a esta situación, se hace necesario abolirla para salir de ella. Y si esta cuestión de principio no es abordada todos los esfuerzos serán inútiles.

 

 Oriol, Agosto 2002

 

 


 

Revista P2P

Escrito por josepgmaynou 30-07-2012 en General. Comentarios (0)

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 Ya está en línea la primera revista académica sobre la producción P2P


 El “journal of peer production” ya está disponible, colgando en su sitio Web sus dos primeras ediciones. Bajo el lema “nuevas perspectivas sobre las implicancias de la producción entre pares para el cambio social” se agrupan distintos artículos que intentan poner en relieve la discusión entre las nuevas tecnologías y un nuevo modo de producción.


 La idea general de esta publicación es situarse en un lugar intermedio entre la academia y el mundo de la acción. En la primera editorial se desliza una crítica frente al estado apolítico del mundo académico actual, que ha sido derrotado por la hegemonía del sistema dominante y ha dejado de lado una posición crítica proactiva. Si bien entienden que como publicación están muy cerca del mundo científico, intentarán retocar las prácticas de publicación y debate tradicionales.


Desde la primera editorial nos dan la bienvenida en estos términos:

 

 “Bienvenido al primer número de la Revista de producción entre pares (JOPP). La revista ha sido creada para promover el estudio y la discusión crítica del concepto de peer-to-peer. Qué se entiende por ese término es precisamente una de las preguntas que deseamos investigar aquí. Provisionalmente, se define la producción de "pares" o "colaborativa" como un modo de producción basado y orientado en lo común, donde la participación es voluntaria y sustentada en la auto-selección de tareas. A partir de este tipo ideal, nos dispusimos a examinar las inconsistencias y contradicciones de la producción entre pares. Nuestro objetivo es agregar un nuevo tipo de foro para debatir las inquietudes, aspiraciones y temores que han estado fermentando en Internet por cerca de una década.”


 El primer número, llamado "negación productiva", está enfocado en la reflexión del modo de producción P2P como una fuerza crítica en la sociedad capitalista. Desde un enfoque práctico, la producción P2P niega las bases del sistema, apostando por la distribución y la colaboración. Se trata de una visión política que queda claramente establecida en el siguiente párrafo:

 

 “El Journal of Peer Production alienta el debate más amplio posible, incluyendo la mayor cantidad de diferentes posiciones como sea posible. No hay otra alternativa para comprender la totalidad de la complejidad de la vida social y la pluralidad de economías, modos de producción, mercados y redes; situación que, al final del día, es un requisito previo para el desarrollo de una visión política concreta de la producción entre pares.”


 La segunda publicación de la revista ("Bio/hardware hacking") está enfocada en el movimiento “DIY” (hazlo tú mismo), con artículos relacionados a las comunidades de desarrollo de hardware abierto y de “hackeo biológico”. Se señala que el objetivo de este número es proveer con “un primer intento de entender la complejidad y heterogeneidad de las prácticas hackers en los campos del hardware y la biología”


 Continúan contándonos que:


 "Estas nuevas prácticas prometen traer cambios radicales en el desarrollo de hardware y de la investigación biológica. La esperanza es que los mismos principios de la creatividad distribuida y libre cooperación en que se basa el desarrollo del software libre también llegarán a definir la producción material. Queda por ver si este entusiasmo se traducirá en el desarrollo de innovaciones tecnológicas y científicas de punta.  Independiente de lo anterior, lo que parece estar ocurriendo es que el aumento de desarrollo de hardware abierto y el biohacking están transformando la cultura hacker actual."


 Estas nuevas prácticas prometen traer cambios radicales en el desarrollo de hardware y de la investigación biológica.


 Una de las ideas generales detrás de este número trata sobre el paso del hacker enfocado en el mundo virtual, vinculado sólo al software, al mundo real, a la reapropiación del espacio de la producción material de la vida cotidiana. Para quienes nos interesa la reflexión científica sobre las nuevas formas de producción posibilitadas por Internet, esta revista se configura como un lugar de consulta obligado.
Demás esta señalar que los contenidos de la revista han sido entregados al dominio público para su libre uso y distribución.


 Escribió Pablo Carcomo (31/07/2012) en Manzana Mecánica
http://manzanamecanica.org/2012/07/ya_esta_en_linea_la_primera_revista_academica_sobre_la_produccion_p2p.html

 Relacionado:
http://peerproduction.net/


 

Juramento

Escrito por josepgmaynou 24-07-2012 en General. Comentarios (0)

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 Un "juramento hipocrático" para computines


 Max Senges trabaja en el equipo de políticas de Google y está circulando una propuesta de juramento hipocrático para tecnologistas y gente de políticas públicas sobre tecnología. La versión actual, que transcribimos más abajo, se encuentra en un Google Doc donde está siendo activamente discutida.

 

 Preámbulo
 Yo reconozco la tecnología como un producto del esfuerzo humano, un producto que no sirve ningún otro propósito que el de beneficiar a la humanidad en general, no solamente a algunas personas; a los humanos en la totalidad de su humanidad, abarcando todos sus múltiples intereses y necesidades, no solamente algunas en particular.


 Vista humanísticamente, la tecnología no es un fin en sí misma sino un medio para un fin, siendo el fin determinado por la gente. Por lo tanto promuevo una concepción humanística de la tecnología en el cual el deseo de obtener los máximos beneficios está subordinado a la obligación de no hacer daño a los seres humanos o a la sociedad en su conjunto.


 Por lo tanto los siguientes principios gobernarán sobre mi modo de pensar, mi proceso de toma de decisiones y mis prácticas:


 Código de Conducta
1) No hacer daño:
 Sostengo una concepción humanística de Internet y por lo tanto no simplemente comparo costos y beneficios de cualquier código particular o prácticas, sino que sigo una aproximación basada en derechos tal como está formulada en los 10 derechos y principios de Internet.
 Cuando evalúe código, prácticas y propuestas de políticas buscaré entender las dimensiones tecnológicas, económicas, socio-culturales y éticas y las interdependencias del ecosistema online, siempre buscando no afectar al desarrollo e innovación centrada en los usuarios sino que avanzar en la destrucción creativa y la competencia abierta.


2) Participar en la deliberación:
 Reconociendo que la gobernanza de Internet debe ser un proceso que involucre múltiples actores, participaré en el discurso organizacional interno como también en la deliberación pública con la meta de colaborativamente generar conocimiento y contribuir a un proceso sólido de toma de decisiones.
 Tomaré las críticas seriamente. La gobernanza es sobre el diálogo constructivo más que sobre la representación.


3) Actuar responsablemente:
 Contribuiré al discurso sobre gobernanza de Internet a mi mejor entender. Si una obligación para con una institución contradice mi perspectiva me abstendré de estar en desacuerdo públicamente pero tomaré como mi responsabilidad el argumentar mi acceso internamente.
 Si observo un error o fechoría (por ejemplo, una violación de derechos humanos) primero me dirigiré e intentaré remediarlo con el individuo responsable o dentro de la organización responsable. Sin embargo si resultara imposible resolver un asunto serio directamente, llevaré el caso a una instancia jurídica.


4) Promover la apertura y contribuir al procomún:
 Cada vez que sea posible contribuiré al procomún y al dominio público.   Subsecuentemente siempre tendré un fuerte sesgo hacia la innovación abierta y los estándares abiertos.
 Siempre reconoceré de quién o de qué texto he aprendido sobre una cierta idea o concepto y si es apropiado incluiré enlaces directos (u otra referencia bibliográfica relevante).
 Seré transparente sobre mis redes sociales y mi motivación para elegir asociados en las colaboraciones.

 

5) Respetar la privacidad y la confidencialidad:
 Honraré los acuerdos contextuales sobre el uso y compartir de información y datos a los que tengo acceso. Esto significa que usaré y discutiré la información sólo dentro de una cierta institución (confidencial) o entre ciertos individuos (privada). Para hacerlo siempre intentaré entender el acuerdo contextual y lo haré explícito cuando tenga dudas.
 Dados los fuertes beneficios socio-políticos y económicos de la información y datos que están en el procomún (o dominio público), intentaré hacer transparente y público tantos quehaceres como prácticas en los que esté involucrado como me sea posible.


 Escribió Carlos Castillo (23/07/2012) en Manzana Mecánica


http://manzanamecanica.org/2012/07/un_juramento_hipocratico_para_computines.html

 Relacionado:
http://maxsenges.com/?p=402
http://irpcharter.org/site/wp-content/uploads/2011/09/pdf/spanish.pdf

 

El comunal

Escrito por josepgmaynou 20-07-2012 en General. Comentarios (0)

http://josepgmaynou.blogspot.es/img/elcomunal1.jpg 

 

 El comunal es la forma más antigua y universal de propiedad

 

 Los comunales agrarios y forestales son la forma original de propiedad y trabajo, aparecidos mucho antes de la propiedad estatal y de la propiedad privada, todas las lenguas tienen palabras para designar sus instituciones, del mumi polinésico al ubuntu hoxa pasando por el potlatch norteamericano.


 Recibimos el otro día en el repositorio indiano un enlace de Querolusa un post de Bernardo Sampa titulado «El pasado 2.0 de la América prehispánica». Bernardo recuerda cómo algunas palabras del castellano, como procomún (commons), existen desde el primer diccionario de Antonio Nebrija (1494) y la primera referencia escrita data de 1477


 Luego se centra en los nombres de las instituciones del comunal de los pueblos y civilizaciones americanas, desde nuestro muy referido potlatch al mutirão. Un bonito paseo que nos recuerda que las instituciones del comunal son universales y mucho más antiguas que la Modernidad, por eso hay palabras en casi todas las lenguas.

 

 Como escribía hace poco María:
 En español, siguiendo al asturiano le llamamos andecha, en portugués mutirão, en euskera auzolan, en ruso toloka, en finés talkoot, en noruego dugnad… casi todas las lenguas tienen una palabra para el trabajo comunitario. También para los bienes comunes: el «comunal» tradicional de campesinos y cofradías de pescadores, el procomún, el «iriai» en japonés, los «commons» en inglés, son la forma básica de un bien público no estatal

 

 ¿Por qué este rastro universal del mumi polinésico al ubuntu sudafricano pasando por el potlatch norteamericano? Porque los comunales agrarios y de caza son la forma original de propiedad y trabajo antes de la propiedad estatal y de la propiedad privada. Instituciones que se mantuvieron vigorosas en todo el mundo incluso en la Edad Media y que resistirían a la Modernidad con relativa fuerza hasta que las «amortizaciones» del primer liberalismo en el poder les obligara a evolucionar hacia… el cooperativismo moderno.

 

 Y hoy resulta claro que recuperar los fundamentos y poner en valor el antiguo comunal agrario es fundamental para no repetir los errores del cooperativismo en el emergente modo de producción P2P.

 

 Escribió Natalia Fernandez (18/07/2012) en El Correo de las Indias
http://bitacora.lasindias.com/el-comunal-es-la-forma-mas-antigua-y-universal-de-propiedad/