Indagando el futuro

Con el consentimiento...

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 Con el consentimiento de los conectados

 Que el poder del estado sólo es justificable y legal cuando emana de las personas que conforman una sociedad, es prácticamente un axioma en las democracias modernas. Sólo se puede gobernar con el consentimiento de los gobernados.


 Cuando Facebook decide que no es aceptable la desnudez, cuando Craigslist decide que no quiere una sección para adultos, o más recientemente cuando Apple decide que una app que dibuja un mapa de los ataques con drones estadounidenses reportados en la prensa tiene "contenido objetable", están también ejerciendo poder. ¿De dónde emana este poder?


 La respuesta de que cuando los usuarios hacen un scroll-down de unos términos de servicio que requeriría horas entender, y marcan una casilla, están consintiendo a ser gobernados, puede ser legalmente semi-satisfactoria, pero es posible que no queramos que las cosas sean así para siempre.


 En su libro "Consent of the Networked" (Basic Books, 2012), Rebecca MacKinnon toma como punto de partida la historia de la legislación laboral en el último siglo.  De acuerdo a los industriales de comienzos del 1900, un trabajador que aceptaba un contrato de empleo entregaba carta blanca a su empleador a mandarle hacer lo que fuera, en las condiciones en que fuera, siendo la única alternativa del trabajador acatar, o renunciar. Evidentemente, esta situación fue cambiando paulatinamente:


 En la primera mitad del siglo XX, las corporaciones fueron forzadas a considerar la seguridad y salud de sus empleados. En los últimos 50 años, el movimiento ambientalista ha forzado a la industria a compartir la responsabilidad sobre la contaminación y más recientemente sobre el cambio climático —aunque no han llegado suficientemente lejos en ello. Hasta ahora, la mayoría de las empresas de Internet y telecomunicaciones no han aceptado la responsabilidad —más allá de los lugares comunes sobre ciber-utopías— sobre los derechos de sus clientes y usuarios, aún cuando empresas en otras industrias mucho más antiguas comenzaron hace tiempo a hacerlo con sus trabajadores, accionistas, y otras personas afectadas.
 Hoy en día una buena parte del discurso político en Internet sucede en plataformas centralizadas y de carácter comercial que son fáciles de controlar.


 Como denunciara en su momento Manuel Castells, hoy en día una buena parte del discurso político en Internet sucede en plataformas como Twitter, Youtube, Facebook, etc. lo cual favorece al poder porque estas plataformas son de carácter comercial, centralizado, y fácil de controlar. MacKinnon argumenta que si estas plataformas son el lugar donde por ejemplo la libertad de expresion puede ser coartada, entonces corresponde a los ciudadanos exigir para estas empresas la regulación apropiada para el ejercicio de este derecho.


 Más de alguien podría considerar que esto no es un gran problema, después de todo la mayoría de la expresión política en Internet no es censurada. Pero MacKinnon nos recuerda también que en tiranías la censura nunca es perfecta, y una buena cantidad de discurso disidente puede ocurrir (en Chile por ejemplo la revista APSI existía durante los 1980s). Sin embargo, la existencia de esas pequeñas burbujas de libertad puede contribuír a la legitimidad del opresor. En otras palabras, la existencia de espacios de libertad vigilada para los ciudadanos es la situación más conveniente para evitar que cambien los privilegios y balances de poder. Son estos espacios de libertad vigilada los que estamos usando ahora con más frecuencia para expresarnos.


 "Consent of the Networked" incluye montones de ejemplos sobre gobiernos autoritarios y lo que la autora denomina "deliberación autoritaria". También incluye material sobre empresas como CISCO que contribuyen la tecnología para estos gobiernos, sobre la censura de Wikileaks y sobre casos puntuales que han ocurrido plataformas como Facebook, Google, y Flickr. El libro está muy documentado y es una defensa apasionada de las libertades en Internet. Su autora es una experimentada periodista que trabajó en CNN durante años y fue co-fundadora de Global Voices Online.

Escribió: Carlos Castillo (04/09/2012) en Manzana Mecànica
http://manzanamecanica.org/2012/09/con_el_consentimiento_de_los_conectados.html
Relacionado:
http://consentofthenetworked.com/

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