Indagando el futuro

Robert Kurz

http://josepgmaynou.blogspot.es/img/muerteRKurz.jpg  

 

 

 Morreu Robert Kurz
Caros amigos, caros companheiros de luta e caros leitores da EXIT!
A redacção da EXIT! e a direcção da Verein für kritische Gesellschaftswissenschaften e.V. tomaram conhecimento com profundo desgosto e consternação de que faleceu a 18 de Julho de 2012 em Nuremberga, na sequência de várias operações, o nosso amigo e autor, o filósofo e publicista Robert Kurz.
Com a sua morte, a teoria crítica perde um pensador lutador e um crítico radical, num tempo em que mais que nunca se exige “derrubar todas as condições em que o homem surge como um ser humilhado, escravizado, abandonado, desprezível”. Bobby viveu e lutou por isso.
A crítica da dissociação e do valor e a revista teórica EXIT! perdem um teórico marcante e não será fácil preencher a sua falta.
Vamos tentar.


 http://obeco.planetaclix.pt/robertkurz.htm

 

 Comentario:

 

  Robert Kurz ha sido, a mi entender, uno de los intelectuales críticos más lúcidos de nuestro tiempo. Desde hace muchos años he leído sus ensayos con el interés y la curiosidad de un aprendiz. He traducido y reproducido en este blog varios de sus escritos y no lo he hecho con más asiduidad por mi desconocimiento de la lengua alemana y mis dificultades en la comprensión del portugués.
 Le estoy muy agradecido y tambien lo encontraré a faltar en estos momentos de confusión e incertidumbres. Nada mejor que en  reconocimiento de su trabajo intelectual adjuntar una crítica a uno de sus ensayos que hizo nuestro compañero Oriol desde las páginas de ellaberinto.net.
Josep


Kurz y el dinero: (con permiso de Marx)

 

        A veces es necesario empezar por el final para abarcar de un solo golpe el meollo del problema que se pone sobre el tapete. Se levanta un imponente edificio con bellos adornos, enormes columnas que nos dan sensación de solidez y robustez, arcos de vuelta diseñados por grandes arquitectos, puntales y contrafuertes que aguantan enormes muros… Pero por debajo de todo ello, oculto a la vista, se encuentra la piedra angular sobre la que descansa toda la estructura. Si esta es defectuosa o está mal colocada, el edificio no resistirá las primeras sacudidas de los vientos ni de los temblores con que la naturaleza, tarde o temprano, pondrá a prueba su solidez.
       

 Robert Kurz es un arquitecto brillante situado ante la tarea de diseñar los planos del nuevo edificio que albergará la sociedad humana. Las estructuras del viejo edificio se han ido deteriorando y hasta las más leves brisas lo balancean peligrosamente. Adornos, cornisas y balcones, se desprenden de su fachada cual lluvia de cascotes sobre las cabezas de los que circulan por los alrededores. Kurz es arquitecto y sabe por experiencia que los remiendos no son la solución, hay que ir a las causas, a la estructura y a los cimientos. Y como no podía ser de otra manera, acude a Marx, el mejor conocedor de las estructuras y de los cimientos sobre los que se levanta todo el edificio de la sociedad del Capital. Y con Marx llega rápidamente a un diagnostico:
       

 El Dinero, piedra angular de todo el edificio, representante absoluto de la riqueza universal, se ha separado, se ha disociado de la argamasa y queda desnudo, al descubierto. El dinero, como piedra angular pierde su valor, se desvaloriza y el edificio queda indefenso ante las sacudidas que tarde o temprano, le pondrán a prueba:


       " …El shock de la desvalorización del dinero, sin embargo, no es sólo un shock de desvalorización del pensamiento científico (bajo la forma-mercancía) existente hasta hoy, sino también un shock de desvalorización de la conciencia social en general. En el final definitivo de una fase paranoica de desarrollo en la forma irracional del valor, que duró más de 200 años, se ha llegado a una prueba decisiva para la sociedad humana: ¿será ésta capaz de ir más allá de las estructuras fetichistas de las relaciones dinero-mercancía que la impregnan, sin enloquecer completamente, o será que va a regresar a la "barbarie"? Con todo, una cosa es cierta: ella no puede continuar en su forma actual". (R.Kurz)


1.- Hablemos primero de Marx y de los marxistas.

 

        Es obvio que ante la amenaza de ruina total del sistema capitalista, se desencadene una alocada carrera para desempolvar los escritos de quien hace casi 150 años tuvo la osadía de anunciarlo. El mismo Kurz en un magnifico libro (Marx Lesen, Frankfurt am Main, Eichborn, 2001), hace referencia a este hecho "Quien fue considerado muerto está más vivo que nunca. En su calidad de teórico activo y crítico, Karl Marx fue dado ya por muerto más de una vez, pero siempre consiguió escapar de la muerte histórica y teórica. Tal hecho se debe a un motivo: la teoría marxista sólo puede morir en paz junto con su objeto, o sea, con el modo de producción capitalista."
        También en un reciente articulo aparecido en las publicaciones electrónicas, (El Varapalo), Fernando López Laso ("La sumisión en la Tecnocracia"), hace referencia a este punto, aunque ya no, desde el punto especifico del dinero, sino desde la perspectiva del trabajo, la automatización y sus repercusiones sociales:

 

" Entre las últimas páginas del cuaderno VI y las primeras del VII de los Grundrisse de Karl Marx - escritas a comienzos de marzo de 1858- se encuentran los textos más sorprendentes e impactantes para nuestro tiempo de este inagotable venero teórico. Un escrito del que se pueden decir incontables cosas salvo una de las que más se ha repetido, esto es, que son un mero borrador preparatorio para la redacción de El Capital. Y ello queda vivamente reflejado en estas páginas porque, como sucede en tantos otros lugares de los Grundrisse, su temática no es propiamente abordada en la más famosa obra de Marx. Una temática que, en nuestra época, es precisamente la crucial: la completa automatización del sistema productivo, determinada por la constante revolución tecnológica que se ejerce sobre el capital fijo, y sus posibles repercusiones sociales."(L.Laso)


        También es obvio que nadie niega que Marx fuese un gran teórico, pero aquí surge ya una primera cuestión: ¿Teórico de que? Y la respuesta es obvia y a la vez concreta. Fue el creador más completo y acabado de la Teoría del Modo de Producción Capitalista. Y en este sentido las palabras de Kurz son inapelables. Para sellar la tumba de Marx habrá que echar mano de la Ciencia, porque Marx no fue un Platónico, ni un Aristotélico, ni un idealista. Marx fue un hombre que acercó y utilizó el método científico a áreas como la Historia, La Economía y la Sociología. Marx fue en una palabra, un científico que aportó nuevos conocimientos a toda la Humanidad y como no podía ser de otra manera en un hombre de Ciencia, Marx fue un experimentador de sus hipótesis. La praxis social fue su laboratorio y la cuestión sigue aun latente: ¿Por qué ese empeño tozudo en negar al Marx de la lucha de clases donde el termino Conciencia adquiere su sentido y recluirlo al ámbito de la Teoría pura? No deja de ser chocante que quienes militan en ese empeño provengan de sectores afines a las diversas escuelas de la psicología, del psicoanálisis y de la sociología donde el término conciencia, en sus variadas acepciones, es utilizado con asiduidad. Parece, para los intelectuales marxistas modernos, como si Marx (y este es el fondo del reproche), no debiera haber salido jamás de las estanterías de las bibliotecas.


        Hay otra cuestión en torno a las teorías de Marx.
        Mientras para Marx se trata de explicar los hechos a partir de las contradicciones que se desarrollan en el seno de la sociedad capitalista, Kurz se pasea por el reino del fetichismo, de los fenómenos ilusorios. Nada responde a la realidad de las cosas, todo es psicologizado. Hasta tal punto que el dinero, sujeto principal de su disertación, aparece despojado de todo resto de materia para aparecer en su forma espiritual pura, como fetiche. Bajo esa forma es admisible que pueda verlo ascendiendo a los cielos, aunque tendrá que admitir que todo lo que sube puede bajar. Lo mismo puede decirse sobre la disparatada idea tramposamente (pues se trata de coger una frase y sacarla del contexto en que es utilizada) puesta en boca de Marx, acerca de que la producción de mercancías es considerada un fin en si misma. Porque una cosa es decir que la producción de mercancías es el medio universal de obtener riquezas (y dejaríamos la puerta abierta para los múltiples caminos en que esto se realiza) y otra muy distinta el afirmar que es un fin en si mismo. Puestos a hacer afirmaciones de este tipo nada nos impide afirmar que el comer, el beber, el viajar…, son fines en si mismo. Ni Marx, ni los más miopes de los ideólogos burgueses, ni los economistas más acérrimos defensores del modo de producción capitalista llegan a semejante desfachatez. No deja de ser chocante leer de la sólida pluma de Kurz semejante tontería.


        Quien es capaz de obviar la función del dinero como mercancía universal, la función del dinero en el proceso de circulación, el dinero como expresión de la riqueza y al dinero mismo como medida del valor y como representación del capital mismo, difícilmente, por no decir imposible, podrá abordar las contradicciones que este, a partir de sus propios roles, engendra constantemente en el metabolismo de los procesos de producción, distribución y circulación de toda clase de mercancías y de capitales. La visión del dinero como fetiche solo puede conducir a Kurz al reino de la locura y de hecho no es casualidad que termine su articulo con una pregunta premonitoria: ¿será ésta capaz de ir más allá de las estructuras fetichistas de las relaciones dinero-mercancía que la impregnan, sin enloquecer completamente, o será que va a regresar a la "barbarie"?…


        La otra cuestión de las teorías de Marx es la Dialéctica, sin ella las abstracciones que constantemente se manejan en su obra no pasarían de meras afirmaciones inventadas con más o menos fortuna. Así, nada tiene que ver el concepto de enajenación utilizado por Marx, con el de fetichismo usado por Kurz. En la cuestión del dinero Kurz llega a la conclusión de que sin la mercancía es un absurdo, pero afirma también que el dinero por si solo como mercancía es otro absurdo social. En el primer caso tiene que referirse obligatoriamente a la naturaleza del dinero en cuanto a mediador (sin la mercancía la función de mediación no puede existir), en este sentido nada puede objetarse. Pero en el segundo caso confunde la existencia del dinero como mercancía particular al lado de las demás mercancías con un absurdo. Marx ve en este hecho una contradicción que entre otras cosas origina las crisis comerciales, Marx utiliza la dialéctica, Kurz ve un absurdo, por tanto solo puede existir como ilusión.


        “…El dinero, la forma común en la que todas las mercancías como valores de cambio se transforman, la mercancía universal, debe ella misma existir como mercancía particular junto a las otras, ya que estas no deben ser medidas con él solo mentalmente, sino que deben ser cambiadas y trocadas por dinero en el cambio real. El dinero no nace de una convención, así como tampoco nace de una convención el estado. Nace naturalmente del cambio, y en el cambio es su producto.” (K.Marx: sobre la génesis del dinero)


        “…La cambiabilidad de todos los productos, actividades y relaciones por un tercer elemento, por algo que sea una cosa que pueda a su vez ser cambiada indistintamente por todo, es decir, el desarrollo de los valores de cambio (y de las relaciones monetarias) se identifica con la venalidad y corrupciones generales.” (K. Marx, Cuaderno I)


        Pero aun remarcando las diferencias en las lecturas de Marx, no podemos obviar que estamos totalmente de acuerdo con la última frase del análisis de Kurz, con su conclusión: La sociedad no puede continuar existiendo en su forma actual. Pero a diferencia de el, que llega a esa conclusión a través de intentar demostrar que las categorías económicas de valor, capital, cambio, trabajo productivo…, apenas existen en la realidad y solo existen en cuanto ficción, a diferencia de el que afirma que la irracionalidad está en la base del sistema general de producción dominante en los últimos 200 años, (por cierto habría que preguntarle a Kurz su opinión sobre la irracionalidad de los cientos de años de feudalismo y esclavismo anteriores, aunque solo fuera para despejar las lógicas dudas sobre si cualquier pasado fue mejor), llegamos a esa conclusión a partir de constatar que el modo de producción capitalista ha llegado ya, a su forma plenamente acabada. Allí donde Kurz encuentra la irracionalidad, allí donde Kurz ve aparecer enormes masas de dinero sin sustancia, es precisamente donde se encuentra toda la racionalidad del sistema. El desarrollo de la Banca, de las instituciones de crédito, del comercio, de la exportación de capitales, la creación de los mercados de futuros, de las sociedades accionariales, etc., etc. son el resultado lógico, racional, de un modo de producción basado en las premisas económicas del Valor de Cambio. Cualquiera en nuestra madurez puede añorar su infancia, aunque sepamos con certeza que jamás podremos regresar a ella, pero nadie en su sano juicio llega a la conclusión de que la madurez es irracional como resultado del proceso de la vida.


        Irracional es confundir efectos con sus causas, viejas contradicciones que se reproducen a nuevos niveles, con fenómenos de distinta naturaleza. Donde Kurz ve aparecer enormes montañas de dinero (a partir de un aumento explosivo del crédito, deuda y nuevo crédito para refinanciar la deuda, como si de repente el sistema capitalista se hubiera separado de sus "eternos" cauces acumulativos y hubiera entrado en el vértice de un remolino engullidor), donde Kurz afirma ver el capital reproduciéndose separado y ajeno al trabajo abstracto en una esquizofrenia paranoica, en realidad asiste al fenómeno contrario. Asiste a la ultima crisis cuya génesis es idéntica a las anteriores, es decir; crisis de sobreproducción con la consiguiente destrucción de capitales, pero cuyo desenlace ya no puede producirse en el marco que la origina. Kurz ve los fuegos artificiales, pero desconoce la pólvora que los eleva hacia los cielos, ve el ascenso pero desconoce la energía del movimiento. De todos modos y aunque sea de manera intuitiva, Kurz adivina que estos fuegos no son como los anteriores y lo precisa. No es el eterno juego del ave Fénix que resurge de sus cenizas, o su equivalente en el lenguaje económico del cumplimiento de los ciclos. Esta vez, el sistema ha hallado sus límites absolutos, aquellos que no pueden ser sobrepasados sin cambiar de sustancia.


        Todo lo que Kurz ve como nuevos fenómenos, son procesos repetidos una y decenas de veces en el sinuoso caminar del sistema capitalista. Eso si, fenómenos a una escala mucho mas ampliada que en periodos anteriores, aumentados en su energía interna tal como Marx definió en sus referencias a la naturaleza de las crisis. Kurz cita la gran burbuja financiera (y augura un inmediato Crack), como una huida constante hacia el futuro sin base que la sustente. Ve desaparecer el capital real que rinde beneficios y en su lugar ve aparecer el Capital que rinde intereses. No ve, y por tanto no puede comprender que el capital que rinde interés es a su vez una forma particular de existencia del que produce beneficio. Kurz ve como cada día el sol aparece en el horizonte y viaja hacia el oeste y de ello deduce que el sol se mueve, pero no percibe el movimiento de la tierra ni el conjunto del sistema solar. A partir de ahí cualquier especulación es posible, los fenómenos que constituyen momentos particulares en el desarrollo de un sistema adquieren significado por si mismos, se desvinculan del proceso general en el que nacen, se independizan y adquieren su propia autonomía (hipótesis de Kurz). Y así, no tan solo se llega a desvincular del capital real el capital que produce intereses, sino que se confunde la forma del movimiento con el movimiento mismo. Prestar dinero presupone aumentar el dinero, (aunque en la practica no sucede siempre así, ni sucede de igual manera para todo el mundo), eso Kurz lo ve bajo el prisma incuestionable de la lógica, si no fuera así, deberíamos trasladar nuestra discusión al mundo de los tontos. Eso es lo importante. El como, las condiciones, el medio, la forma como este proceso se realiza nada tiene ver. Quien presta el dinero solo tiene que ver que al final se le devuelve aumentado, (aunque obviemos el hecho de que no siempre sucede así). La Producción, La Distribución, La Circulación, son elementos ajenos al prestatario, como individuo vive independiente de la sociedad, su único vinculo real existe en la medida que se le reconoce la propiedad del dinero, (contrato jurídico) y así es como en Kurz, la desvinculación se extiende a lo largo y a lo ancho de todo el proceso y de todo hecho social. Para Kurz el dinero ya se desvinculó del trabajo, (observación empírica) trabajo que, como veremos mas adelante, a su vez se encuentra sometido a un progresivo proceso de separación de la creación de riqueza bajo la forma de trabajo improductivo, de gasto.


        Kurz consigue así levantar su edificio a base de quitar toda la argamasa que une los ladrillos y le da consistencia. Proclamemos la muerte de la diosa mercancía y anunciemos que hemos descubierto la formula magistral, la gran pócima, Dinero = + Dinero (D - D). ¿Para que la "M" (D- M -M-D), si solo es una letra más que únicamente sirve para complicar las cosas? Hasta los burgueses mas incrédulos y recalcitrantes andan restregándose los ojos y dándose palmadas para convencerse de que están despiertos. ¿Cómo no se les ocurrió a ellos primero? Podrían haberse ahorrado el enorme esfuerzo que supuso la producción de enormes cantidades de toda clase de mercancías. Con lo fácil que era: el dinero surge del dinero y con el, por fin, el Cielo. El Sr. Kurz debería de vez en cuando utilizar la máquina del tiempo para visitar Fenicia o Cartago, seguro que podría aprender algo de todo esto.


        Pero no todo en Kurz es fantasía o ensoñación, de vez en cuando la cordura se hace presente y entonces: "… Es verdad que la sociedad moderna es considerada en general como una "sociedad del trabajo" o una "sociedad del lucro", y es indiscutible que el trabajo y el rendimiento monetario son, al final de cuentas, idénticos"….." A través de las formas de mediación entre trabajo y dinero, nada fáciles de reconocer y cada vez más complejas en el transcurso de la modernización, nace la ilusión de que el dinero puede desarrollarse independientemente de su sustancia abstracta, constituida por el trabajo."


        Con todo este ir y venir de la ilusión a la realidad y viceversa, con el traqueteo del viaje, nuestros huesos acabarán blasfemando y con razón. Si Kurz, que maneja el Capital como si fuera un recetario de cocina hubiera prestado un poco de atención al capitulo de la Circulación, seguramente habría aprendido a ligar las salsas.

 

2.- El dilema de Kurz: Ilusión o Realidad.

 

        Toda la argumentación de Kurz gira constantemente en torno al concepto de "capital que rinde intereses". Es obligado, pues, detenerse en ello.


        Es necesario en primer lugar deshacer el error en que Kurz cae constantemente. El error consiste en entender por costos de producción la suma de los valores que entran en la producción. El propio interés lleva implícito que el capital surge de la producción como plusvalía, siendo el mismo, (el interés), una forma de esa plusvalía. Para el prestatario del capital, es evidente que el interés entra directamente en sus costos de producción reales, lo cual ya es una muestra de que el capital forma parte de los costos de producción. La cuestión es que el capital prestado (capital que rinde interés), se presenta bajo la forma de mercancía, aunque es cierto que no como una mercancía cualquiera, sino como una mercancía singular: capital que en la circulación deviene mercancía. El carácter especifico del capital como mercancía en la circulación es lo que determina que en el intercambio lo que recibe no es un equivalente, con el cual desaparecería ipso-facto de la circulación, sino que lo que recibe es "su ser-para-si" (Marx), recibe por tanto su relación original con su propietario, incluso cuando cae en manos de un nuevo poseedor. El Capital solo es pues, prestado, y como mercancía es Capital en la forma de dinero.


        Llegados a este punto podemos ya poner de manifiesto el error en que incurre Kurz.
        El capital prestado (capital que rinde interés), es visto solo en su forma de dinero, pero no en la forma de mediación de la circulación, sino como fin de la circulación. Kurz descubre la posibilidad del movimiento continuo: D-D. No se trata evidentemente del caso particular del comercio donde las mercancías se interponen como mediadoras para la valorización del dinero. Aquí se trata del mas puro proceso donde el dinero es principio, mediador y fin, aunque de vez en cuando tenga que recurrir forzosamente a la Producción (aunque sea como costo), para evitar que el edificio se venga a bajo a las primeras de cambio. Planteado como circulo perfecto, como movimiento eterno, es realmente fácil llegar a la conclusión de que el sistema no aguantará. Como el dinero puede reproducirse “in eternum” y el dinero es puesto como capital, Kurz debe introducir el elemento que justifica este milagroso proceso: La hipoteca del trabajo futuro, solo así puede el dinero valorizarse continuamente sin necesidad en ningún momento de salirse del círculo eterno de la Circulación. Si Kurz por un momento se hubiera detenido a considerar que el dinero como representante universal de la riqueza surge de la circulación y como tal es igualmente producto de la circulación, que de igual modo surge de la circulación como vuelve a entrar en ella, que en el dinero como capital está implícito: 1) que es tanto supuesto como resultado de la producción, 2) que su autonomía es solo relación negativa, pero siempre relación con la circulación, y 3) que él mismo es puesto como instrumento de la Producción (Marx), entonces nos habría ahorrado este absurdo Dinero llovido del Cielo. Otra cosa muy distinta es la constatación, por lo demás evidente, de la existencia de múltiples fenómenos de especulación financiera, monetaria, bursátiles y de corrupción a gran escala. Aquí estamos totalmente de acuerdo en la inevitable quiebra de grandes instituciones financieras y corporaciones de todo tipo. No seria la primera vez ni posiblemente la ultima.


        Comentario aparte, aunque breve por su contundencia, merece la afirmación curiosa de Kurz sobre las subidas de la tasa de interés. Partiendo de la "condición de posibilidad" cada vez más fuerte de que el dinero se desligue de su real sustancia de trabajo (Kurz), tal posibilidad se deriva de la dependencia cada vez mayor del capital real en relación al crédito. La lógica de Kurz a partir de esta premisa se lanza cuesta abajo sin ningún freno: "… A fin de atraer esos dineros para la financiación anticipada del proceso de acumulación, es preciso ofrecer un incentivo a sus propietarios, o sea, la tasa de interés tiene que subir, no sólo aguda y cíclicamente en el caso de escasez pasajera de capital monetario (como consecuencia de la disimulación, a través de créditos, de una crisis en la producción real de mercancías), sino también estructuralmente y a nivel secular, lo que al menos después de la Segunda Guerra Mundial es posible observar efectivamente como tendencia a largo plazo, más allá de las fuertes oscilaciones cíclicas”.(Kurz)…


        Kurz continúa castigando nuestros huesos; esta vez nos ha llevado al desierto y allí ha descubierto que el agua es una mercancía escasa y muy demandada, por tanto su precio se ve presionado al alza constante. EL shock del viaje de la civilización al desierto ha sido tan fuerte, que a la vuelta es incapaz de percibir que el agua ya no es una mercancía tan costosa. Si se tomara la molestia de consultar la evolución de los tipos de interés en USA, Japón, Alemania, etc., como mínimo durante el periodo de los últimos 10 ó 15 años, periodo en el cual su formula "D-D" tiene su supuesto esplendor, nuestros huesos le estarían muy agradecidos. En Estados Unidos su afirmación es falsa, en Japón es más que falsa, y en Alemania y por extensión en toda la Unión Europea el lo sabrá mejor que yo, no en vano tiene más a mano el Bundesbank para cualquier consulta. En cuestiones de política crediticia y política monetaria debería ponerse al día y prestar atención al periodo que va de la crisis del sudeste asiático hasta hoy.
       
3.- La Revolución Terciaria o la Teoría Kurziana del hundimiento del Modo de Producción Capitalista.
       
        En primer lugar debemos decir que debatimos esta cuestión en el terreno donde Kurz se sitúa. Aceptamos pues, que es dentro de los parámetros de la Teoría de la Circulación donde nos moveremos y dentro de estos y en concreto, a las concepciones marxistas, o si Kurz así lo prefiere, a las marxistas y a las pos-marxistas.

 
        En este contexto empecemos por establecer unas premisas generales que nos eviten mas tarde, tener que recurrir a aclaraciones y digresiones sobre conceptos que se dan a priori entre los conocedores de las teorías de Marx, como sobre entendidas.


        - Cuando se habla de Producción, nos referimos siempre a un estadio determinado del desarrollo social, nos referimos a la Producción de individuos en Sociedad.
        - Producción, Distribución, Cambio y Consumo, forman un silogismo con todas las letras. La Producción es el término universal, la Distribución y el Cambio son los términos particulares y el Consumo es el término singular con el que el círculo se completa.
        - La Producción es inmediatamente Consumo. El Consumo es inmediatamente Producción. Pero cada termino no es independiente en si mismo, el uno engendra al otro y es a la vez lo uno y lo otro. Existen pues como unidad, pero no como identidad. Por esto nunca pueden ser analizados exclusivamente desde un solo punto de partida, ya sea desde el punto de partida de la producción, del consumo, del cambio o de la distribución.
        - El Cambio es solo un momento mediador entre la producción y la distribución que ella determina por un lado, y el consumo por otro. Pero el consumo también aparece, el mismo, como un momento de la producción. De ello nace la evidencia de que el cambio está incluido en la producción como uno de sus momentos.
        - Y por ultimo, tal como lo plantea Kurz y sin salirnos del terreno donde el mismo nos sitúa, aun podríamos ceñirnos con más precisión a esta cuestión de fondo de la Teoría de la Circulación: En la medida en que la circulación trae aparejada unos costos, en la medida en que requiere plus-trabajo, no puede ser separada ella misma del proceso de producción. Los costos de circulación son y por tanto deben ser considerados como un costo de la producción fundada en el capital y tal como afirma Marx en el cuaderno VI del Capital, en todos los casos deben ser considerados como una detracción de los valores, nunca como creación de los mismos, ("faux frais de production”).


        Y hasta aquí las premisas en las que no dudo que Kurz estará de acuerdo e incluso podrá ampliar con más extensión de la que hemos utilizado. Pero inmediatamente se hace necesario enunciar la condición necesaria y general, la condición que Kurz "olvida" señalar y que Marx nunca omite en el planteamiento, en el análisis concreto: Que estos costos son, con todo, condición necesaria para la producción de Capital.


        Kurz, en su argumentación se sumerge de lleno en un terreno pantanoso. Ansioso de demostrar que los gastos improductivos acabarán por arruinar al Capital, inicia su chapoteo:
        Una definición del trabajo productivo, referida al proceso de mediación de la reproducción capitalista en su conjunto, sólo puede ser adelantada en última instancia en términos de teoría de la circulación. Es decir: en términos de la teoría de la circulación, sólo es productivo de capital aquel trabajo cuyos productos (y también cuyos costos de reproducción) refluyen en el proceso de acumulación del capital; o sea, aquel cuyo consumo es recuperado de nuevo en la reproducción ampliada. Únicamente este consumo es un "consumo productivo", no sólo inmediatamente, sino también en referencia a la reproducción. Esto ocurre cuando los bienes de consumo son consumidos por trabajadores que son a su vez productores de capital, cuyo consumo no se agota en sí, sino que retorna en la forma de energía productiva de capital, en un nuevo ciclo de producción de plusvalía. Inversamente, ninguno de los bienes de consumo que son consumidos por trabajadores improductivos o por no trabajadores (niños, presos, enfermos) retornan, como energía renovada, en la creación de plusvalía: en el plano del conjunto de la sociedad, se trata sólo de un consumo que desaparece sin dejar rastros o sin impulsar la reproducción capitalista.


        Ante esta maravillosa clarificación de las relaciones entre creación de plusvalías y trabajo productivo e improductivo tenemos todo el derecho de bromear y de utilizar un tono algo sarcástico. Se nos ocurre que a partir de este momento y para aliviar un poco el gran peso que se ven obligados a soportar los desvalidos capitalistas, con el exagerado aumento del sector terciario y el consiguiente aumento del trabajo improductivo, los productos destinados al consumo a través de la circulación, deberían llevar en su etiquetado el siguiente anuncio: "Atención, este producto solo puede ser consumido por quién y de acuerdo con el catalogo del Sr. Kurz, tenga el Carnet de Trabajador Productivo. En caso de no respetar esta recomendación debe Ud. saber que pone en peligro la salud del Sr. Capital". O quizás este otro: " Queda rigurosamente prohibido el consumo de este producto a los niños, presos y enfermos bajo pena de fuerte multa".


        Ya que hablamos de Teoría de la circulación, y debemos recordárselo al Sr. Kurz por si en el pantano la niebla le dificulta la visión, deberíamos referirnos en propiedad al valor de cambio y señalar que este, de la misma forma que entró en la circulación, en algún momento debe salir de ella. Si lo hace de manera formal se convertiría simplemente en dinero, si lo hace como mercancía se tornaría en objeto de una necesidad y perdería su determinación formal en el consumo, tal como sucede en la circulación simple. Pero no estamos ante la circulación simple donde el valor de cambio no se realiza en cuanto tal; este se realiza en el momento de su desaparición. Para alcanzar el concepto de capital es necesario partir del concepto valor de cambio, y no del trabajo. Se trata de la reproducción del valor de cambio puesto en si mismo como tal valor, en un proceso constante de auto-valorización. Solo entonces podremos establecer y afirmar que la reproducción del mismo, para que pueda recomenzar debe cumplir la condición de ser consumido como tal, por el trabajo. Es precisamente en el terreno de la circulación y en el plano del conjunto de la sociedad, (y aquí nos permitimos añadir la precisión de, sociedad basada en el valor de cambio), donde su descubrimiento del "consumo que desaparece sin dejar rastro", se demuestra falsa. ¿No será que la fetidez de las materias en descomposición del pantano en que se ha metido Kurz, le han estropeado el olfato para seguir el rastro? Porque el rastro es el objeto del discurso de Kurz. El rastro es el dinero. "…La propiedad del dinero de ser mercancía universal frente a todas las otras, corporización de su valor de cambio, lo convierte al mismo tiempo en la forma realizada y siempre realizable del capital; en la forma realizable y siempre válida del capital."(Marx: Mercancía y Dinero).


        En la teoría kurziana del hundimiento de la plusvalía, condensado en este párrafo de su articulo: " Los costos de las transacciones comerciales, monetarias o jurídicas, los costos secundarios del consumo improductivo de lujo, los costos administrativos, los costos de las infraestructuras y de los daños socio-ecológicos, los costos de las condiciones generales y de la logística de la producción real de plusvalía crecen de tal manera que esta última comienza a asfixiarse", aparte del "furor improductivo" que llega hasta el ultimo rincón de la actividad humana, (niños, ancianos, enfermos, presos, escuelas, hospitales, carreteras y vías de comunicaciones, funcionarios y policías, etc. - la lista seria interminable y con el tiempo todavía mas-), aparte de este furor perteneciente a la mentalidad burguesa que todo lo percibe como costo que disminuye sus beneficios y que ya formó parte de su visión económica desde su más temprana existencia tal como lo expuso Malthus (Ensayo sobre el principio de la población, en 1798)    :" Quién nazca en un mundo que ya ha sido objeto de apropiación privada y no tenga medios de subsistencia ni de sus padres ni de su trabajo no tiene ningún derecho a que le mantengan los demás: en realidad, es un ser inútil en este mundo. Ningún plato le está reservado en la gran mesa de la Naturaleza. La Naturaleza decreta que debe irse, y él no tarda en acatar esta orden.". Aparte de este furor, decíamos, Kurz en su interpretación ultima de los hechos nos conduce y nos obliga a volver al punto de partida de este articulo, y nada mejor que sus propias palabras, continuación de la cita que reproducimos en el Apartado 1, para poner punto y seguido a esta polémica.


        "…Este sistema social, objetivamente cínico, desborda de comportamientos tan insolentes impuestos a los seres humanos, produce junto a una riqueza obscena e insípida una pobreza en masa de tal dimensión, está marcado en su dinámica de furia ciega por la potenciación de catástrofes tan increíbles, que su simple supervivencia hace que inevitablemente, resurjan siempre temas de pensamiento y critica radical. A su vez, el punto esencial de esa crítica consiste en la teoría crítica de aquel Karl Marx que, hace casi 15 años, analizara ya, sin ser superado, la lógica destructiva del proceso de acumulación capitalista en sus fundamentos. Sin embargo, al igual que para cualquier pensamiento teórico que sobrepasa la fecha de validez de un determinado espíritu del tiempo, también para la obra marxista vale lo siguiente: siempre se hace necesaria una reaproximación periódica que descubra nuevas facetas y rechace viejas interpretaciones. Y no solo interpretaciones, sino también elementos de esa teoría ligados al tiempo. Todo teórico pensó siempre más de lo que el mismo sabía y no sería serio llamar teoría a una teoría exenta de contradicciones. Así, no solo los libros individualmente tienen su destino, sino también las grandes teorías. Entre una teoría y sus receptores, tanto adeptos como oponentes, se desarrolla siempre una relación de tensión en la que se manifiesta la contradicción interna de la teoría, a partir de la cual, y solo entonces, se generará conocimiento." (Robert Kurz: Las lecturas de Marx en el siglo XXI).
       
4.- Fundamentos de la Crisis del Modo de Producción Capitalista.
       
        Desde hace unos años se ha instaurado en el seno de la sociedad un sentimiento general que todo lo impregna. No hay parcela de la actividad humana donde ese sentimiento no se manifieste en alguna medida. Nos referimos a la percepción de una Crisis que trastoca todos los valores morales, de conducta, éticos, laborales…, en que se funda la sociedad misma. Tanto se habla de la crisis de la Religión, como de la Política. De la Ética y de la Moral, como de las Culturas. De la Tercera edad, como de la Juventud. De la delincuencia, como del Paro. Del ocio, como de la droga. De la obesidad, como del Hambre. De la Ciencia, como del Analfabetismo. De Consumismo y Subdesarrollo. De Derechos Humanos y de Genocidios…. 

 

        Nada puede ser abordado, percibido, vivido, al margen del elemento que lo configura: el elemento de la Crisis. Crisis de lo concreto, de la parte, y crisis del Todo y por tanto de Todos.


        No podemos sustraernos a la realidad, no podemos escapar a una crisis que por ser general abarca a toda la sociedad, simplemente con salirnos de la sociedad. Fuera de la sociedad no podemos existir; nuestra propia individualidad es un reflejo de la sociedad y solo con ella cobra vida propia. La crisis aparece cuando la sociedad se ve enfrentada, puesta, delante de sus propios limites; cuando los motores que siempre la empujaron a alcanzar estos limites se ven impotentes para ensancharlos y derribarlos; cuando la sociedad no puede absorber ni generar nuevas energías productoras de riquezas. Entonces aparece la crisis en todas sus dimensiones.


        La Crisis en la que estamos inmersos marca los limites de nuestra sociedad basada en la Propiedad Privada y en el Valor de Cambio. Es la Crisis del Modo de Producción Capitalista.


        Demostrar esto de manera rigurosa, sin mesianismo, sin carácter profético, sin que de ello se derive el Partido de la verdad, ni la organización revolucionaria que enterrará al "malvado Capital", es tarea esencial para el devenir social. Los sueños, las utopías, los deseos humanos, son cada uno y en si mismos eso: sueños, utopías y deseos. En la crisis del sistema económico y social, es el conocimiento el que determinará en la practica, cuales de esos sueños, utopías y deseos se convertirán en realidad. Dentro de la fría lógica de los hechos nada nos impediría soñar dentro de la sociedad del Capital, donde el dinero es amo y señor, representante y mensajero de todas las riquezas, en un lema que anunciara "¡¡¡ Dinero para todos !!!, o si algunos aun de moral mas recatada lo prefieren, ¡¡¡ Trabajo para todos !!!. Pero aparte de los que viven de escribir estos lemas, ya nadie ni siquiera sueña en ellos. Lejos quedan los tiempos en que el Capital arrancaba a los artesanos de sus talleres y los hacinaba en las manufacturas, convertía a los siervos de la tierra en obreros industriales, abría nuevos mercados y conquistaba nuevos mundos. Todo esto existió con sus grandezas y con sus miserias. Parecía que no había límites. Apenas estos aparecían en el horizonte eran alejados de nuevo, grandes convulsiones de donde el Capital resurgía, cual Ave Fénix, con energías renovadas para continuar con el eterno ciclo de expansión - recesión. Historia del Capital, historia de las crisis…


        La crisis general es el conjunto de todas esas crisis particulares, pero por encima de ellas, por encima de cada una de ellas en particular, planea la causal, la motriz, la que es fundamento de todas las demás, la que mata los sueños y destruye las ilusiones, es la crisis del Capital y del Trabajo, es la crisis de la Ley que no puede ser cumplida, la crisis de la Ley del Valor que afirma que todo se compra y todo se vende y nada existe si no es comprado ni vendido. Fuera de la ley, pero siempre a su lado, surgen la violencia, el pillaje y la barbarie. También son estos los signos de la crisis que siempre aparecen precozmente sobre el escenario donde la vida se desarrolla, también son estos los signos que hoy ya están sobre el escenario.


        Mas estos signos no son nuevos en la Historia Humana. Aparecieron ya cuando el hombre no pudo continuar viviendo como esclavo, también aparecieron cuando después de un largo periodo de encadenamiento a la tierra como siervos, esta fue incapaz de sustentarlos, y aparecen en esta cuando el Capital que otro día levantó inmensas legiones de trabajadores asalariados, se ve empujado a expulsarlos del proceso productivo. Esta es la contradicción con la que ya nació el Capital y que hoy explota con gran violencia, porque para el capital, el trabajo y la sociedad entera, siempre han sido considerados como simples medios para la obtención de sus propios fines. Ya en 1858, Karl Marx lo anunciaba de esta manera: "(…) Por un lado (el Capita) despierta a la vida todos los poderes de la Ciencia y de la Naturaleza, así como de la cooperación y del intercambio sociales, para hacer que la creación de riqueza sea relativamente independiente del tiempo de trabajo empleado en ella. Por el otro se propone medir con el tiempo de trabajo esas gigantescas fuerzas sociales creadas de esta suerte y reducirlas a los limites requeridos para que el valor ya creado se conserve como valor."


        Cuando Marx escribió estas líneas ignoraba hasta que punto el Capital podía desarrollar las fuerzas productivas, ignoraba los límites de la revolución industrial, la producción en cadena, la robotización y la automatización de la producción. Ignoraba hasta que punto podía reducirse el tiempo de trabajo necesario para producir cualquier mercancía. Pero conocía la contradicción que con el tiempo explotaría y situaría a la Humanidad ante una nueva Era. Transcurridos casi 150 años, es hora de retomar su trabajo y sacar conclusiones.


        De entrada hay que aclarar una cuestión de base que embarulla y llena de confusión todos los análisis de economistas, sociólogos y politólogos que debaten los fundamentos causales de esta crisis que avanza sin remisión hacia el colapso. Con más o menos fortuna todos coinciden en resaltar los mismos aspectos: Especulación, burbuja financiera, políticas crediticias, endeudamiento, déficit comercial de Estados Unidos, etc. Esto en el ámbito económico. En lo social se coincide en el desmontaje del Estado del bienestar desarrollado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y en la consiguiente degradación da las condiciones de trabajo, educación y salud de los llamados países periféricos. Pero esto son los efectos de la crisis, no sus fundamentos. Esa confusión conduce y conducirá a generar vanos esfuerzos de modificar el rumbo de los acontecimientos por el camino del voluntarismo y del subjetivismo más retrogrado. Este es el terreno abonado donde crecen toda clase de ONGs, organizaciones solidarias, de Comercio justo, Foros Sociales, Misiones redentoras y Cumbres del hambre, del medio ambiente y del SIDA. Todo el mundo es movilizado de Foro en Foro, Cumbre tras cumbre, decenas de miles de expertos viajan de punta a punta del planeta con sus recetas milagrosas. Todos exigen compromisos a los gobiernos, a las multinacionales, al FMI, a la OMC, al Banco Mundial, para detener la catástrofe que deviene cada vez más inevitable. Pero nadie es capaz de plantear la única alternativa real que puede posibilitar una salida a la gravedad de la situación actual. La propiedad privada de todos los recursos de la tierra ha conducido a esta situación, se hace necesario abolirla para salir de ella. Y si esta cuestión de principio no es abordada todos los esfuerzos serán inútiles.

 

 Oriol, Agosto 2002

 

 


 

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