Indagando el futuro

Mark Lynas

Escrito por josepgmaynou 17-01-2013 en General. Comentarios (0)

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Esta es la traducción del discurso de Mark Lynas del tres de enero del 2013, dado en el marco de la Conferencia Agrícola de Oxford.

 


 Quiero empezar con algunas disculpas. Para que conste, aquí y por adelantado, me disculpo por haber pasado varios años destrozando cultivos transgénicos. También lamento que ayudé a comenzar el movimiento antitransgénicos a mediados de los años 1990, y que con ello ayudé a demonizar a una importante opción tecnológica que puede utilizarse en beneficio del medio ambiente.

 

 Como ecologista, y alguien que cree que todos en este mundo tenemos derecho a una alimentación sana y nutritiva de su elección, no podría haber elegido un camino más contraproducente. Ahora me arrepiento totalmente.

 

 Así que supongo se estarán preguntando - ¿qué pasó entre 1995 y ahora que me hizo no sólo cambiar de opinión, sino venir aquí y admitirlo? Bueno, la respuesta es bastante simple: he descubierto la ciencia, y en el proceso, espero, me convertí en un mejor ambientalista.

 

 Cuando escuché por primera vez acerca de la soya transgénica de Monsanto supe exactamente lo que pensaba. Aquí había una gran corporación americana con un historial desagradable, poniendo algo nuevo y experimental en nuestros alimentos sin decirnos. Mezclar genes entre especies parecía ser tan antinatural como ustedes se puedan imaginar - aquí estaba la humanidad adquiriendo demasiado poder tecnológico; algo estaba destinado a ir muy mal. Estos genes se extenderían como una especie de contaminación viva. Era material de pesadillas.

 

 Estos temores se extendieron como reguero de pólvora, y en pocos años se prohibieron los transgénicos esencialmente en Europa, y nuestras preocupaciones fueron exportadas por ONGs como Greenpeace y Amigos de la Tierra a África, India y el resto de Asia, donde los transgénicos todavía están prohibidos en la actualidad. Esta fue la campaña más exitosa en la que jamás he estado involucrado.

 

 Este fue también un movimiento explícitamente anticiencia. Empleamos una gran cantidad de imágenes de científicos en sus laboratorios cacareando demoníacamente mientras jugaban con los ladrillos de la vida. De ahí la etiqueta de alimentos Frankenstein - esto fue absolutamente acerca de los profundos temores de que los poderes científicos fueran usados en secreto para fines antinaturales. De lo que no me di cuenta en ese momento era que el verdadero monstruo de Frankenstein no era la tecnología transgénica, sino nuestra reacción contra ella.

 

 Para mí, este ambientalismo anticiencia se hizo cada vez más incompatible con mi ambientalismo prociencia con respecto al cambio climático. Publiqué mi primer libro sobre el calentamiento global en el 2004, y estaba decidido a hacerlo científicamente creíble y no sólo una colección de anécdotas.

 

 Así que tuve que respaldar la historia de mi viaje a Alaska con datos de satélite sobre el hielo marino, y tuve que justificar mis fotos de glaciares desapareciendo en los Andes con registros a largo plazo del balance de masa de los glaciares de montaña. Eso significaba que tenía que aprender a leer artículos científicos, comprender las estadísticas básicas y alfabetizarme en campos muy diferentes desde la oceanografía al paleoclima, y para ninguno de los cuales me ayudaron mucho mi grado en política e historia moderna.

 

 Me encontré discutiendo constantemente con gente que yo consideraba incorregiblemente anticientífica, porque no querían escuchar a los climatólogos y negaban la realidad científica del cambio climático. Así que les daba lecciones sobre el valor de la revisión por pares, sobre la importancia del consenso científico y cómo los únicos hechos que importaban eran los publicados en las revistas científicas más destacadas.

 

 Mi segundo libro sobre el clima, Six Degrees, era tan científico que incluso ganó el premio a libros de la Real Sociedad de Ciencias, y los científicos del clima con los que había hecho amistad bromeaban con que yo sabía más sobre el tema que ellos. Y, sin embargo, increíblemente, en este momento en el año 2008 todavía estaba escribiendo diatribas políticas en The Guardian atacando la ciencia de los transgénicos - a pesar de que yo no había hecho ninguna investigación académica sobre el tema, y tenía un conocimiento personal bastante limitado. No creo que hubiera leído un artículo revisado por pares sobre la biotecnología o ciencia de las plantas nunca, incluso en esta etapa tardía.

 

 Obviamente esta contradicción era insostenible. Lo que realmente me tumbó fueron algunos de los comentarios tras mi último artículo antitransgénicos deThe Guardian. En particular, un crítico me dijo: así que estás contra los transgénicos sobre la base de que son comercializados por las grandes corporaciones. ¿También te opones a la rueda porque es comercializada por las grandes compañías automotrices?

 

 Así que hice algunas lecturas. Y descubrí que una por una mis queridas creencias sobre los transgénicos resultaron ser poco más que leyendas urbanas verdes.

Yo había supuesto que aumentaría el uso de productos químicos. Resultó que el algodón y el maíz resistentes a las plagas necesitan menos insecticida.

 

 Yo había asumido que los transgénicos sólo beneficiaban a las grandes empresas. Resultó que miles de millones de dólares de beneficios fueron obtenidos por los agricultores que necesitan menos insumos.

 

 Yo había supuesto que la tecnología Terminator estaba robando a los agricultores el derecho a guardar semillas. Resultó que los híbridos hicieron eso hace mucho tiempo, y  las Terminator nunca sucedieron.

 

 Yo había supuesto que nadie quería transgénicos. En realidad lo que ocurrió fue que el algodón Bt fue pirateado en la India y la soya Roundup Ready en Brasil porque los agricultores estaban muy ansiosos por usarlos.

 

 Yo había asumido que los transgénicos eran peligrosos. Resultó que eranmás seguros y más precisos que el mejoramiento convencional mediante mutagénesis por ejemplo; la ingeniería genética sólo mueve un par de genes, mientras que la cría convencional se mete con todo el genoma en un modo de juicio y error.

 

 Pero, ¿y mezclar genes entre especies no relacionadas? ¿El pescado y el tomate? Resulta que los virus hacen eso todo el tiempo, al igual que las plantas y los insectos e incluso nosotros - se llama flujo genético.

 

 Pero esto no era más que el principio. Así que en mi tercer libro, The God Species, eché a la basura toda la ortodoxia ambientalista desde el principio y traté de mirar el cuadro más grande a escala planetaria.

 

 Y este es el reto al que nos enfrentamos hoy en día: vamos a tener que alimentar a 9.500 millones de esperemos que personas mucho menos pobres para el año 2050 en aproximadamente la misma superficie que usamos hoy en día, usando fertilizantes, agua y pesticidas limitados y en el contexto de un rápido cambio climático.

 

 Desempaquetemos esto un poco. Sé que en un discurso del año anterior en esta conferencia estuvo el tema del crecimiento demográfico. Esta zona también se ve acosada por los mitos. La gente cree que las altas tasas de fecundidad del mundo en desarrollo son el gran problema - en otras palabras, las personas pobres tienen demasiados hijos, y por lo tanto necesitan ya sea de planificación familiar o incluso algo drástico como políticas masivas de un solo hijo.

 

 La realidad es que la fecundidad promedio mundial se ha reducido a alrededor de 2.5 - y si se tiene en cuenta que el reemplazo natural es 2.2, esta cifra no está muy por encima de eso. Entonces, ¿de dónde está viniendo el crecimiento masivo de la población? Viene debido a la disminución de la mortalidad infantil - más jóvenes de hoy están creciendo para tener sus propios hijos en vez de morir de enfermedades prevenibles en la infancia temprana.

 

 La rápida disminución de las tasas de mortalidad infantil es una de las mejores historias noticiosas de nuestra década y el corazón de esta gran historia de éxito es el África subsahariana. No es que haya legiones de más niños naciendo - de hecho, en palabras de Hans Rosling, ya estamos en el "niño pico". Es decir, alrededor de 2 mil millones de niños están vivos hoy en día, y nunca habrá más a causa de la disminución de la fertilidad.

 

 Pero muchos más de estos 2 mil millones de niños sobrevivirán hasta la edad adulta para tener sus propios hijos. Ellos son los padres de los jóvenes adultos de aquí al 2050. Ese es el origen de la proyección poblacional de 9.500 millones para el 2050. Ustedes no tienen que haber perdido a un hijo, Dios no lo quiera, o incluso ser padres, para saber que la disminución de la mortalidad infantil es una buena cosa.

 

 Así que ¿cuánta comida necesita toda esta gente? Según las últimas proyecciones, publicadas el año pasado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, estamos viendo un aumento de la demanda mundial de mucho más del 100% para mediados de siglo. Esto casi en su totalidad baja el crecimiento del PIB, especialmente en los países en desarrollo.

 

 En otras palabras, tenemos que producir más alimentos no sólo para mantenernos al día con la población, sino que la pobreza está siendo gradualmente erradicada, junto con la desnutrición generalizada que todavía hoy significa que cerca de 800 millones de personas se acuestan con hambre cada noche. Y yo desafío a cualquiera en un país rico a que diga que este crecimiento del PIB en los países pobres es una mala cosa.

Pero como resultado de este crecimiento tenemos desafíos ambientales muy graves que resolver. La conversión de tierras es una fuente importante de gases efecto invernadero, y tal vez la mayor fuente de pérdida de la biodiversidad. Esta es otra razón por la que la intensificación es esencial - tenemos que crecer más en una superficie limitada con el fin de salvar las selvas tropicales y los hábitats naturales restantes del arado.

 

 También tenemos que tratar con agua limitada - no sólo se están agotando los acuíferos, sino que también se espera que las sequías golpeen con mayor intensidad en los corazones agrícolas de los continentes gracias al cambio climático. Si tomamos más agua de los ríos, aceleramos la pérdida de biodiversidad en estos frágiles hábitats.

También tenemos que gestionar mejor el uso del nitrógeno: el abono artificial es esencial para alimentar a la humanidad, pero su uso ineficiente significa zonas muertas en el Golfo de México y en muchas zonas costeras de todo el mundo, así como la eutrofización de los ecosistemas de agua dulce.

 

 No basta con sentarse y esperar que la innovación tecnológica resuelva nuestros problemas. Tenemos que ser mucho más activistas y estratégicos que eso. Tenemos que asegurarnos de que la innovación tecnológica se mueva mucho más rápidamente, y en la dirección correcta para aquellos que más lo necesitan.

 

 En cierto sentido, hemos estado aquí antes. Cuando Paul Ehrlich publicóThe Population Bomb, en 1968, escribió: "La batalla por alimentar a toda la humanidad ha terminado. En la década de 1970 cientos de millones de personas morirán de hambre a pesar de cualquier programa de choque emprendido ahora". El consejo fue explícito - en países que eran casos perdidos como la India, la gente podría morir de hambre también, más temprano que tarde, y por lo tanto, la ayuda alimentaria para ellos debería ser eliminada para reducir el crecimiento de la población.

 

 No estaba destinado que Ehrlich fuera un error. De hecho, si todo el mundo hubiera hecho caso a sus consejos, cientos de millones de personas podrían haber muerto innecesariamente. Pero en este caso, la desnutrición se redujo drásticamente, y la India se convirtió en autosuficiente en alimentos, gracias a Norman Borlaug y su Revolución Verde.

 

 Es importante recordar que Borlaug estaba igualmente preocupado por el crecimiento demográfico como Ehrlich. Él sólo pensó que valía la pena tratar de hacer algo al respecto. Él era un hombre pragmático, porque creía en hacer lo que era posible, pero también era un idealista, porque creía que la gente en todas partes merece tener lo suficiente para comer.

 

 Entonces, ¿qué hizo Norman Borlaug? Se volvió hacia la ciencia y la tecnología. Los seres humanos somos una especie que toma herramientas - desde la ropa hasta los arados, la tecnología es principalmente lo que nos distingue de otros simios. Y gran parte de este trabajo se centró en el genoma de los principales cultivos domesticados - si era trigo, por ejemplo, podría ser más corto y poner más esfuerzo en hacer la semilla en lugar de los tallos, luego mejoraría el rendimiento y la pérdida de grano gracias a que el volcamiento sería minimizado.

 

 Antes de que Borlaug muriera en el 2009 pasó muchos años haciendo campaña en contra de aquellas personas que por motivos políticos e ideológicos se oponen a la innovación en la agricultura moderna. Para citar: "Si los detractores se las arreglan para detener la biotecnología agrícola, realmente podrían precipitar las hambrunas y la crisis de la biodiversidad mundial que han estado prediciendo desde hace casi 40 años".

Y, gracias a las supuestas campañas medioambientales esparcidas desde los países ricos, ahora estamos peligrosamente cerca de esta posición. La biotecnología no se ha detenido, pero se ha hecho prohibitivamente costosa para todos, menos para las grandes empresas.

 

 Ahora cuesta decenas de millones de dólares conseguir que un cultivo supere los sistemas de regulación en distintos países. De hecho, las últimas cifras que acabo de ver de CropLife sugieren que cuesta $ 139 millones de dólares estadounidenses pasar de descubrir un rasgo nuevo de cultivo a la comercialización completa, por lo que la biotecnología del sector público o de código abierto en realidad no tiene ninguna oportunidad.

 

 Existe una deprimente ironía aquí, que los activistas antibiotecnología se quejan de los cultivos transgénicos que se comercializan sólo por las grandes empresas cuando se trata de una situación por la cual ellos han hecho más que nadie para ayudar a consesguir.

 

 En la UE, el sistema se encuentra en un punto muerto, y muchos de los cultivos transgénicos han estado esperando más de una década para su aprobación, pero son detenidos permanentemente por la retorcida política nacional de lucha contra la biotecnología en países como Francia y Austria. En todo el mundo el retraso regulatorio ha aumentado a más de 5 años y medio ahora, de 3,7 años en el 2002. La carga burocrática está empeorando.

 

 Francia, recordemos, por mucho tiempo se negó a aceptar la papa porque era una importación americana. Como lo expresó un comentarista recientemente, Europa está al borde de convertirse en un museo de alimentos. Nosotros, los consumidores bien alimentados, estamos cegados por la nostalgia romántica por la agricultura tradicional del pasado. Debido a que tenemos suficiente para comer, podemos darnos el lujo de disfrutar de nuestras ilusiones estéticas.

 

 Pero, al mismo tiempo, el crecimiento de los rendimientos a nivel mundial se ha estancado para muchos cultivos alimentarios importantes, como mostró la investigación publicada el mes pasado por Jonathan Foley y otros en la revista Nature Communications. Si no conseguimos poner el aumento del rendimiento de nuevo en marcha realmente vamos a tener problemas para mantener el ritmo de crecimiento de la población y la demanda resultante, y los precios subirán, así como más tierra se converitrá de natural a la agricultura.

 

 Citando a Norman Borlaug otra vez: "Ahora digo que el mundo tiene la tecnología -ya sea que esté disponible o bien avanzada en la fase de investigación- para alimentar de manera sostenible una población de 10 mil millones de personas. La pregunta más pertinente hoy en día es si a los agricultores y ganaderos se les permitirá el uso de esta nueva tecnología. Mientras que las naciones ricas sin duda pueden permitirse adoptar posiciones de riesgo ultra bajo y pagar más por alimentos producidos por los llamados métodos "orgánicos", las naciones de las mil millones de personas que sufren de desnutrición crónica y tienen bajos ingresos y déficit de alimentos no pueden".

Como Borlaug estaba diciendo, tal vez el más pernicioso mito de todos es que la producción orgánica es mejor, ya sea para las personas o el medio ambiente. La idea de que es más saludable ha sido desmentida repetidamente en la literatura científica. También sabemos por muchos estudios que lo orgánico es mucho menos productivo, con rendimientos de hasta un 40-50% inferiores en términos de superficie. La Soil Associationhizo todo lo posible en un informe reciente sobre alimentar al mundo con orgánicos sin mencionar esta brecha de productividad.

 

 Tampoco se menciona que, en general, si se tiene en cuenta los efectos de desplazamiento de la tierra, lo orgánico también es probablemente peor para la biodiversidad. En cambio, hablan de un mundo ideal donde la gente en Occidente coma menos carne y menos calorías en general para que las personas en los países en desarrollo puedan tener más. Esto es un disparate simplista.

 

 Si lo piensan bien, el movimiento orgánico es en su núcleo uno de rechazo. No acepta muchas de las tecnologías modernas en principio. Al igual que los amish en Pensilvania, que congelaron su tecnología con el caballo y el carro en el año 1850, el movimiento orgánico esencialmente congela su tecnología en algún lugar alrededor de 1950, y sin ninguna buena razón.

 

 Sin embargo, ni siquiera se aplica esta idea consistentemente. Estaba leyendo en una revista reciente de la Soil Association que está bien destruir las malezas con lanzallamas o freírlas con corrientes eléctricas, pero herbicidas benignos como el glifosato siguen siendo un no-no, ya que son "productos químicos artificiales".

 

 En realidad no hay ninguna razón en absoluto por la que evitar los productos químicos debería ser mejor para el medio ambiente - todo lo contrario, de hecho. La reciente investigación de Jesse Ausubel y sus colegas de la Universidad Rockefeller miró cuánta tierra de labranza adicional tendrían que cultivar los agricultores indios hoy en día con las tecnologías de 1961 para obtener el rendimiento total de hoy. La respuesta es de 65 millones de hectáreas, un área del tamaño de Francia.

 

 En China, los productores de maíz se ahorraron 120 millones de hectáreas, un área dos veces el tamaño de Francia, gracias a las tecnologías modernas para conseguir un mayor rendimiento. En una escala global, entre 1961 y el 2010, la superficie cultivada creció sólo un 12%, mientras que las kilocalorías por persona aumentaron desde 2200 hasta 2800. Así que incluso con tres mil millones de personas más, todo el mundo todavía tendría más que comer gracias a un aumento de la producción del 300% en el mismo período.

 

 Entonces, ¿cuánta tierra en todo el mundo se ahorró en el proceso gracias a estas espectaculares mejoras en los rendimientos, en las que los insumos químicos jugaron un papel crucial? La respuesta es de 3 mil millones de hectáreas, o el equivalente a dos Américas del Sur. No habría quedado ninguna selva amazónica hoy sin esta mejora en los rendimientos. Tampoco habría ningún tigre en la India u orangutanes en Indonesia. Es por eso que no sé por qué muchos de los que se oponen al uso de la tecnología en la agricultura se autodenominan ambientalistas.

 

 Entonces, ¿de dónde viene esta oposición? Parece existir una creencia generalizada de que la tecnología moderna equivale a más riesgo. En realidad hay muchas maneras naturales y orgánicas para hacer frente a la enfermedad y la muerte prematura, como demostró la debacle con los productos orgánicos de Alemania en el 2011. Esta fue una catástrofe de salud pública, con el mismo número de muertes y lesiones causadas por Chernóbil, porque la E.-coli, probablemente procedente de estiércol animal, infectó granos orgánicos importados de Egipto.

 

 En total, 53 personas murieron y 3.500 sufrieron insuficiencia renal grave. ¿Y por qué estaban eligiendo orgánico estos consumidores? Porque pensaron que era más seguro y más sano, y estaban más asustados de los riesgos enteramente triviales de los pesticidas y fertilizantes químicos altamente regulados.

 

 Si nos fijamos en la situación sin prejuicios, gran parte del debate, tanto en términos de antibiotecnología y orgánicos, se basa simplemente en la falacia naturalista - la creencia de que lo natural es bueno, y lo artificial es malo. Esto es una falacia porque hay un montón de venenos y maneras de morir totalmente naturales, como se lo dirían familiares de los que murieron de envenenamiento por E.-coli.

 

 En cuanto a los orgánicos, la falacia naturalista es elevada a principio rector esencial para todo un movimiento. Esto es irracional y le debemos a la Tierra y a nuestros hijos el corregirlo.

 

 Esto no quiere decir que la agricultura ecológica no tenga nada que ofrecer - hay muchas buenas técnicas que se han desarrollado, como los cultivos intercalados y la plantación de compañero, que pueden ser ambientalmente muy eficaces, incluso, tienden a ser altamente intensivos en trabajo. Los principios de la agroecología como el reciclaje de nutrientes y la promoción de la diversidad en la finca también se deben tomar más en serio en todas partes.

 

 Pero lo orgánico se interpone en el camino del progreso cuando se niega a permitir la innovación. Usando de nuevo los transgénicos como el ejemplo más obvio, muchos cultivos transgénicos de tercera generación nos permiten no utilizar productos químicos que dañan el medio ambiente debido a que el genoma de los cultivos en cuestión ha sido alterado para que la planta pueda protegerse de las plagas. ¿Por qué es que eso no es orgánico?

 

 Lo orgánico se interpone también en el camino cuando se utiliza para quitarle la elección a los demás. Uno de los argumentos más comunes en contra de los transgénicos es que los agricultores orgánicos serán "contaminados" con polen transgénico, y por lo tanto no se debe permitir que nadie los use. De modo que los derechos de una minoría adinerada, que se reducen en última instancia, a la preferencia de los consumidores basada en la estética, acaba con los derechos de todos los demás a utilizar cultivos mejorados que podrían beneficiar al medio ambiente.

 

 Estoy a favor de un mundo de diversidad, pero eso significa que un sistema agrícola no puede pretender tener el monopolio de la virtud y apuntarle a excluir todas las demás opciones. ¿Por qué no podemos tener una coexistencia pacífica? Este es particularmente el caso cuando nos encadena a tecnologías viejas que tienen mayores riesgos inherentes que las nuevas.

 

 Parece como si todo el mundo tuviera que rendirle homenaje a lo "orgánico" y cuestionar esta ortodoxia fuera impensable. Bueno, yo estoy hoy aquí para cuestionarla.

 

 El riesgo más grande de todos es que no tomemos ventaja de los todos los tipos de oportunidades para la innovación por lo que es en realidad poco más que un prejuicio ciego. Les voy a dar dos ejemplos, ambos implican lamentablemente a Greenpeace.

El año pasado Greenpeace destruyó una cosecha de trigo transgénico en Australia, por todas las razones tradicionales, con las que estoy muy familiarizado habiéndolo hecho yo mismo. Esta era una investigación financiada con fondos públicos realizada por el Instituto de Investigación Científica de la Commonwealth, pero no importó. Ellos estaban en contra porque era transgénica y antinatural.

 

 Lo que pocos han escuchado desde entonces, es que uno de los otros ensayos siendo llevado a cabo, que los activistas de Greenpeace con susstrimmers por suerte no lograron destruir, accidentalmente encontró un aumento en el rendimiento de trigo de un extraordinario 30%. Sólo piensen. Este conocimiento podría no haber sido producido nunca en absoluto, siGreenpeace hubiera tenido éxito en la destrucción de esta innovación. Como recientemente sugirió Peter Kendall, presidente de la NFU, esto es análogo a la quema de libros en una biblioteca antes de que nadie haya podido leerlos.

 

 El segundo ejemplo proviene de China, donde Greenpeace logró desencadenar un pánico nacional en los medios de comunicación afirmando que dos docenas de niños habían sido utilizados como conejillos de indias humanos en un ensayo de arroz dorado transgénico. Ellos no consideraron el hecho de que este arroz es más sano, y podría ahorrarle a miles de niños la ceguera relacionada con la deficiencia de vitamina A y la muerte cada año.

 

 Lo que sucedió fue que los tres científicos chinos mencionados en el comunicado de prensa de Greenpeace fueron perseguidos públicamente y desde entonces han perdido sus puestos de trabajo, y en un país autocrático como China ellos corren riesgo personal grave. A nivel internacional debido a un exceso de regulación, el arroz dorado ya ha estado en el estante durante más de una década, y gracias a las actividades de grupos como Greenpeace podría nunca estar disponible para las personas pobres deficientes en vitamina.

 

 Esto, en mi opinión, es inmoral e inhumano; privar a los necesitados de algo que podría ayudarles a ellos y a sus hijos debido a las preferencias estéticas de gente rica de muy lejos que no están en peligro por la escasez de vitamina A. Greenpeace es una multinacional de $ 100 millones de dólares al año, y como tal, tiene responsabilidades morales al igual que cualquier otra gran empresa.

 

 El hecho de que el arroz dorado fue desarrollado en el sector público para el beneficio público no le importa a los antis. Tomen Rothamsted Research, cuyo director Maurice Moloney está hablando mañana. El año pasado,Rothamsted inició un ensayo de un trigo transgénico resistente a los áfidos que no necesitaría pesticidas para combatir esta seria plaga.

 

 Debido a que es transgénico, los antis estaban decididos a destruirlo. Ellos fallaron debido a la valentía del profesor John Pickett y su equipo, que recurrieron a YouTube y los medios de comunicación para contar la importante historia de por qué su investigación era importante y por qué no debía ser destrozada. Ellos reunieron miles de firmas en una petición cuando los antis sólo pudieron gestionar un par de cientos, y el intento de destrucción fue un fiasco.

 

 Sin embargo, un intruso logró escalar la valla, resultando ser el perfecto manifestante estereotípico antitransgénico - un viejo aristócrata etoniano cuyo colorido pasado hace que nuestro Marques Blandford local de Oxford se vea como un modelo de ciudadanía responsable.

 

 Este activista de alta cuna esparció semillas orgánicas de trigo en todo el sitio, en lo que fue probablemente una declaración simbólica de naturalidad. El equipo del profesor Pickett me dice que tuvieron una solución de muy baja tecnología para deshacerse de ellas - dieron vueltas con una aspiradora portátil inalámbrica para limpiarlas.

 

 Este año, además de repetir el ensayo de trigo, Rothamsted está trabajando en una semilla oleaginosa omega 3 que podría reemplazar a los peces silvestres en los alimentos para el salmón de piscifactoría. Así que esto podría ayudar a reducir la sobrepesca, al permitir que se utilicen materias primas terrestres en la acuicultura. Sí, es transgénico, así que esperen que los antis se opongan a éste también, a pesar de los evidentes beneficios ambientales potenciales en términos de biodiversidad marina.

 

 No sé ustedes, pero yo he tenido suficiente. Así que mi conclusión aquí hoy es muy clara: el debate sobre los transgénicos ha terminado. Está finalizado. Ya no necesitamos discutir si son seguros o no - más de una década y media con tres millones de millones de comidas transgénicas consumidas nunca ha habido un solo caso confirmado de daño. Tienen más probabilidades de ser golpeados por un asteroide que ser lastimados por los alimentos transgénicos. Más concretamente, personas han muerto por la elección orgánica, pero nadie se ha muerto por comer transgénicos.

 

 Tal como yo lo hice hace 10 años, Greenpeace y la Soil Association afirman ser guiados por el consenso científico, como con el cambio climático. Sin embargo, en cuanto a transgénicos hay un consenso científico sólido, respaldado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, laRoyal Society, los institutos nacionales de salud y las academias de ciencia de todo el mundo. Sin embargo, esta verdad incómoda es ignorada porque entra en conflicto con su ideología.

 

 Un último ejemplo es la triste historia de la papa transgénica resistente al tizón tardío. Esta fue desarrollada tanto por el Laboratorio Sainsbury como por Teagasc, un instituto financiado con fondos públicos en Irlanda - pero el Partido Verde irlandés, cuyo líder a menudo asiste a esta conferencia, se opuso de tal manera que incluso llevaron propiciaron un proceso judicial en su contra.

 

 Esto a pesar del hecho de que la papa resistente al tizón tardío ahorraría a los agricultores hacer 15 vaporizaciones de fungicidas por temporada, ese asunto de la transferencia del polen no es un problema porque las papas se propagan clonalmente y el gen ofensivo vino de un pariente silvestre de la papa.

 

 Habría habido una agradable resonancia histórica tener una papa resistente al tizón tardío desarrollada en Irlanda, dado el millón o más personas, que murieron a causa de la hambruna de la papa a mediados del siglo 19. Habría sido una cosa maravillosa para Irlanda ser el país que derrotó al tizón. Sin embargo, gracias al Partido Verde irlandés, esto no va a pasar.

 

 Y desafortunadamente los antis tienen ahora burócratas de su lado. Gales y Escocia son oficialmente libres de transgénicos, tomando una superstición medieval como un imperativo estratégico para los gobiernos descentralizados supuestamente guiados por la ciencia.

 

 Por desgracia, es muy similar en gran parte de África y Asia. India ha rechazado la berenjena Bt, a pesar de que podría reducir las aplicaciones de insecticidas en el campo, y los residuos en la fruta. El gobierno de la India es cada vez más cautivado por retrógrados ideólogos como Vandana Shiva, que idealizan la agricultura preindustrial de aldea a pesar del hecho histórico de que fue una época de hambrunas repetidas e inseguridad estructural.

 

 En África, 'no transgénicos' sigue siendo el lema de muchos gobiernos. Kenia, por ejemplo, ha prohibido los alimentos transgénicos debido a los supuestos "riesgos para la salud" a pesar del hecho de que podrían ayudar a reducir la desnutrición que todavía es rampante en el país - y la malnutrición es por cierto un riesgo demostrado para la salud, sin evidencia adicional necesaria . En Kenia, si desarrollas un cultivo modificado genéticamente que ofrece una mejor nutrición o un mayor rendimiento para ayudar a los agricultores más pobres, entonces irás a la cárcel por 10 años.

 

 Así, la innovación desesperadamente necesitada agrícola está siendo estrangulada por una avalancha de regulaciones asfixiantes que no se basan en una evaluación racional científica del riesgo. El riesgo hoy no es que alguien se verá perjudicado por los alimentos modificados genéticamente, sino que millones se verán perjudicados por no tener suficiente comida, porque una minoría de personas en los países ricos quieren que sus comidas sean lo que ellos consideran natural.

 

 Espero que ahora las cosas estén cambiando. La maravillosa Fundación Bill y Melinda Gates recientemente donó $ 10 millones para el Centro John Innespara comenzar los esfuerzos para integrar las capacidades de fijación de nitrógeno en los cultivos alimentarios más importantes, empezando con el maíz. Sí, Greenpeace, este será transgénico. Supérenlo. Si vamos a reducir el problema a escala global de la contaminación por nitrógeno, entences tener grandes plantas de cultivos que fijan su propio nitrógeno es una meta digna.

 

 Sé que es políticamente incorrecto decir esto, pero necesitamos una gran dosis internacional tanto de desenmascarar mitos como de desregulación. Los científicos de plantas que conozco sostienen sus cabezas en sus manos cuando hablo de esto con ellos porque los gobiernos y muchas personas han salido con su sensación de riesgo totalmente equivocada, y están excluyendo una tecnología vital necesaria.

 

 Norman Borlaug ha muerto, pero creo que honramos su memoria y su visión cuando nos negamos a ceder a las ortodoxias políticamente correctas cuando sabemos que son incorrectas. Hay mucho en juego. Si seguimos mal en esto, las perspectivas de vida de miles de millones de personas se verán perjudicadas.

 

 Así que los reto a todos ustedes hoy a cuestionar sus creencias en esta área y a ver si aguantan un examen racional. Siempre pidan pruebas, como aconseja el grupo activista Sense About Science y asegúrese de ir más allá de los informes auto-referenciales de las ONGs que hacen campaña.

 

 Pero lo más importante de todo, los agricultores deben tener libertad para elegir qué tipo de tecnologías quieren adoptar. Si ustedes creen que las viejas costumbres son las mejores, eso está bien. Tienen ese derecho.

 

 El derecho que no tienen es el de interponerse en el camino de otros que esperan y luchan por formas de hacer las cosas de manera diferente, y espero que mejor. Agricultores que entienden las presiones de una población creciente y un mundo que se calienta. Quienes entienden que los rendimientos por hectárea son la métrica ambiental más importante. Y quienes entienden que la tecnología nunca deja de desarrollarse, y que incluso la nevera y la humilde papa fueron, alguna vez, nuevas y aterradoras.

 

 Así que mi mensaje al lobby antitransgénicos, de las filas de la aristocracia británica y de chefs famosos a los estadounidenses amantes de la cocina, a los grupos campesinos de la India es el siguiente. Tienen derecho a su opinión. Pero usted deben saber a estas alturas que no es apoyada por la ciencia. Estamos llegando a un punto de crisis, y por el bien de las personas y el planeta, ahora es el momento para que ustedes puedan quitarse de en medio y dejar que el resto de nosotros siga adelante alimentando al mundo sosteniblemente.

 

Gracias.

 

Fuente: http://de-avanzada.blogspot.co.uk/2013/01/discurso-de-mark-lynas-en-conferencia.html

Descomposición.

Escrito por josepgmaynou 30-12-2012 en General. Comentarios (0)

http://josepgmaynou.blogspot.es/img/descomposicion1.jpg 

 

 La descomposición es un proceso en el que los grupos privilegiados por rentas acaban socavando al mismo tiempo la competencia, el estado y el comunal. Se manifiesta como tendencia histórica desde los años 80.


 Los primeros síntomas fueron entonces la crisis europea, la del bloque soviético, el derrumbe del estado somalí, la aparición de las primeras redes criminales transnacionales y del capitalismo autoritario de amigotes, así como los primeros fenómenos de destrucción masiva y casi simultánea de la cohesión social básica en grandes regiones de Europa, América, Africa y Asia.


Existen dos líneas explicativas que confluyen para explicar la descomposición:
* La reacción frente la disipación de rentas de los sectores que viéndose perjudicados por ella, mantienen sin embargo el control sobre el aún formidable poder del estado nacional intentando paralizar o cuando menos supeditar el proceso a la conservación de las rentas derivadas de su peso político.
* El resultado del exceso de escala de las estructuras del capitalismo de postguerra frente a la reducción progresiva de la escala óptima, que se materializa primero como una reacción política -las políticas de «capitalismo de amigotes» llamadas neoliberales-, despue? mediante la «financiarización» de un número creciente de sectores a pesar incluso de su productividad] y finalmente como crisis financiera, con particularidades según los estados y países.

 

 En el proceso, el estado les asegurará la captura de las rentas pero no conseguirá más que parcialmente (como por ejemplo con la recentralización de la web 2.0) que se apropien de una innovación que apunta a escalas demasiado pequeñas para ocupar a las grandes masas de capital que cada vez tienen más difícil ocuparse.


 Por ello, los rentistas y el capital financiero verán -y con razón- en el mercado global, en la emigración, en la ebullición de las redes distribuidas y en los primeros síntomas de la transición hacia el modo de producción p2p, el voraz fantasma de la disipación de rentas e intentarán poner a trabajar contra ellas al estado… pero estancar las «fuerzas productivas», parar a propósito la innovación, es a las finales cercenar la base de las propias rentas que sostienen la recaudación. Entonces vendrá la fuga en dos movimientos. Primero el endeudamiento. Y cuando esta se torna impagable el desmontaje de las bases de la cohesión social.


 El resultado hará la lucha por capturar el estado de formas extramercado o incluso extralegales aún más duras. A este proceso en el que los grupos privilegiados por rentas acaban socavando al mismo tiempo la competencia y el estado es a lo que llamamos descomposición.


Primeros síntomas
* Desarrollo de las tendencias neonacionalistas y disciplinarias en el estado y el intento de imposición de una sociedad de control al servicio de las industrias que ya no pueden mantener sus modelos y modos de preponderancia económica y social.
* La limitación del ámbito del mercado y el incremento de la corrupción al cerrarse los viejos estratos dominantes alrededor del estado y el capitalismo de amigotes.
* La aparición de sectores económicos parasitarios, desde la piratería naval a la aparición de una verdadera industria de la captura sistemática de rentas estatales.
* El pesimismo social generalizado con su secuela de neonacionalismo e ideologías reaccionarias

 

Consecuencias a medio plazo
* El abandono del papel cohesionador del estado nacional ya hipertrofiado (identidad, seguridad social, seguridad física, identidad...), cuyo horizonte último es su desplome y conversión en estado fallido
* La destrucción del mercado a todos los niveles
* La destrucción de la base productiva
* La aparición de paraestados, filés negras, bandas criminales, terrorismo transcional y otras formas aberrantes y autoritarias de alcanzar una cohesión social básica.


 En los últimos veinte años la descomposición ha arrasado la institucionalidad y practicamente borrado estados enteros del mapa. Los más evidentes fueron países periféricos como Somalia, Afganistán o Guinea Bissau. Pero la descomposición ha azotado duramente a estados y economías mucho más sólidas como las de Argentina, Colombia y México y apunta síntomas preocupantes ya en EEUU y la Unión Europea.


Publicado en:
http://lasindias.net/indianopedia/Descomposici%C3%B3n

 

Leer más:

http://bitacora.lasindias.com/el-estado-y-la-descomposicion/

 

Está por venir...

Escrito por josepgmaynou 29-12-2012 en General. Comentarios (0)

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El crash que está por venir, y que destruirá la economía mundial
 
  “Los derivados son un arma financiera de destrucción masiva”, así los definió Warren Buffet hace tiempo. Y es que de todos los desequilibrios que se han intentado corregir en estos más de 10 años de sucesivas recesiones y burbujas, el problema de los derivados es en el que menos se ha avanzado ¿Y por qué afirmo que es un problema? El analista de Market Oracle Michael Snyder lo explica perfectamente: Cuando se produzca un crash en los mercados financieros de EE.UU., también se producirá en la economía del país, y por consiguiente en la economía de todo el mundo. Recuerden lo que pasó en 2008. Los mercados financieros se estrellaron, el crédito se congeló, y de repente la economía sufrió un paro cardiaco.
 
 Hay pocas cosas que puedan provocar que los mercados financieros se bloqueen de una manera más grave que un colapso en los mercados de derivados. A diferencia de las acciones y los bonos, un derivado no es una inversión real. Un derivado es una apuesta legal sobre el valor a futuro o cumplimiento de alguna cosa. Al igual que usted puede ir a una casa de apuestas a apostar sobre quién ganará los partidos de esta semana, los banqueros de Wall Street invierten miles de millones de dólares en apuestas sobre como estarán los tipos de interés en el futuro, o sobre qué instrumentos de crédito entrarán en suspensión de pagos. Wall Street se ha transformado en un gigantesco casino donde la gente apuesta a cualquier cosa que te puedas imaginar.


 Esto funciona bien siempre y cuando no haya cambios bruscos en la economía, y el riesgo se maneje con estricta disciplina, pero como hemos visto, esto no ha sido siempre así en los últimos años.

 

 La razón de que la compañía de seguros más grande el mundo, AIG, fuera rescatada por el gobierno fue los derivados. Las operaciones de derivados también causaron la caída de MF Global, y la pérdida de 6.000 millones de dólares de JP Morgan Chase. Pero todos esos incidentes fueron pecata minuta comparado con el pánico en el mercado de derivados que es seguro que se produzca. Las consecuencias económicas de ese crash van a ser absolutamente horribles.

 

 En realidad nadie sabe cuál es el valor total de los derivados en el mercado mundial, pero tiene que estar en alguna parte entre los 600 billones de dólares y los 1,5 trillones de dólares. Para tomar estas cifras como referencia destacar que el PIB mundial es de alrededor 70 billones de dólares. Es decir, en el mejor de los casos, ¡el mercado de derivados es más de 8 veces mayor que el PIB mundial!

 

 Los grades operadores de este mercado son los cuatro grandes bancos de EE.UU. Han entrado dentro de la categoría de “demasiado grandes para caer”, pero si finalmente caen, será difícil rescatarlos, se quiera o no. Lo malo es que estos bancos son tan importantes para nuestro sistema económico, que su destrucción también destruiría la economía de EE.UU. Es algo así como cuando el cáncer se vuelve tan avanzado que eliminar el cáncer también implicaría matar al paciente.

 

 Para que vean que no exageramos con la situación, vamos a dar algunos números:
JP Morgan Chase:
- Activos totales: 1,8 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 69 billones de dólares.
 
CITIBANK:
- Activos totales: 1,3 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 52 billones de dólares.


Bank of America
- Activos totales: 1,4 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 44 billones de dólares.


Goldman Sachs
- Activos totales: 114.000 millones de dólares.
- Exposición total a derivados: 41 billones de dólares
 
 Esto significa que la exposición total que Goldman Sachs tiene contratos de derivados por más de 362 veces que sus activos totales.

 

 Se está incrementando la reglamentación en EE.UU. para controlar este mercado, pero no es suficiente. Hay formas para desviar estas operaciones a filiales internacionales que no tengan que sufrir el endurecimiento de las normas.

 

 Michael Snyder afirma de forma premonitoria: “Sin lugar a dudas, en el futuro se producirá un pánico en el mercado de derivados. Eso hará que los mercados financieros se bloqueen. Varios de los bancos ‘demasiado grandes para quebrar’ se caerán y exigirán rescates. Los mercados de crédito se paralizarán por el miedo y se congelarán. La economía de EE.UU. y de todo el mundo entrará en paro cardiaco, sólo que esta vez no será tan fácil de arreglar”.

 

 Escribió Carlos Montero (29/12/2012) en la Carta de la Bolsa
http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/el_crash_que_esta_por_venir_y_que_destruira_la_economia_mundial


 Comentario:

 

 Del capitalismo productivo (productor de mercancías) al capitalismo financiero (especulador de humo cuando su reproducción ya no puede ser realiza produciendo mercancías)

 

  Pregunta:

 

 ¿Porque su reproducción ya no puede ser realizada produciendo mercancías?

La fuerza de trabajo

Escrito por josepgmaynou 26-12-2012 en General. Comentarios (0)

 http://josepgmaynou.blogspot.es/img/fuerzatrabajo1.jpg

 

 Cuesta encontrar hoy en uso el concepto que figura en el título de estas líneas, pero ahí está porque siempre estuvo; lo que sucede es que hoy es un concepto feo lo que lo hace políticamente incorrecto, máxime cuando ha cambiado bastante, sobre todo en los países desarrollados, su finalidad.

 

 La OIT acaba de publicar el informe de salarios 2012 / 2013: aquí y vayan mirando: http://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-wage-report/2012/WCMS_195244/lang--es/index.htm. Resumen del resumen: el poder adquisitivo de los salarios está disminuyendo, más en los países desarrollados,  y,  paralelamente, está disminuyendo su peso en el PIB. ¿Por qué está sucediendo esto?

Desde la noche de los tiempos, y salvo momentos muy, muy concretos, el factor trabajo se ha encontrado en un segundo término. Desde 1820, desde que comenzó el Capitalismo, el primer término lo ocupa el capital, pero antes lo ocupó la clase comerciante-manufacturera, antes la nobleza terrateniente, antes la oligarquía militar.

 

 En términos políticos la representatividad del factor trabajo es muy, muy reciente y muy, muy limitada; cierto: antes era nula. El ‘una persona un voto’ fue inventado cuando el pleno empleo del factor trabajo garantizaba una reposición continuada y al alza del PIB generado, todo ello muy bien engrasado por un modelo de protección social que se financiaba así mismo, es decir, la democracia fue necesaria para que el trabajador: el generador de PIB, se sintiese partícipe en ausencia de tensiones: al otro lado del Elba no se votaba. Antes, los votos se compraban y masantes no se votaba porque se asumía e imponía que quienes ostentaban el poder lo recibían de Dios o lo habían obtenido a sangre y fuego.

 

 ¿Qué sucede hoy?, pues que 1) cada vez hace falta menos factor trabajo para fabricar lo que haga falta en las cantidades que hagan falta, por lo que 2) la oferta de trabajo es superior a la demanda, máxime teniendo en cuenta 3) que la tecnología productiva cada vez es más barata, más  sofisticada, y más sencilla de utilizar, y que 4) en el planeta existe un exceso de liquidez que permite pagar por ella lo que sea necesario, ya que 5) lo importante va a ser contar con los elementos precisos para moverse en un entorno de escasez.

 

 Que el precio del trabajo haya perdido poder adquisitivo lo que indica es que ese factor es necesario en una medida cada vez menor y cada vez más especializada y en momentos más concretos; por lo que pienso que no es cierto que la caída de los salarios medios sea temporal: es una tendencia que no tiene marcha atrás, ni en España ni en ninguna parte, incluso suponiendo una caída enorme de la población activa.

 

 ¿Que eso tiene unas consecuencias sociales enormes?, ya. Esto, de hecho, ya no correspondería sólo a un cambio de modelo, que también, naturalmente, sino que iría mucho más allá, entroncando con un nuevo sistema económico en el que los planteamientos estructurales serían totalmente nuevos.

 

 De momento, pienso, el poder adquisitivo de los salarios medios continuará cayendo. Y lo sucedido en España en relación a la filtración sobre una teórica y no confirmada propuesta de una entidad financiera para reducir hasta el 50% de los salarios, no es más que penúltima manifestación de lo dicho.

 

  Escribió Santiago Niño Becerra (21/12/2012) en La Carta de la Bolsa
 http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/fuerza_de_trabajo

 

  Comentario:


  Siempre me sorprende Santiago Niño Becerra. Unas veces positivamente por su capacidad de situar en el centro de la crisis el problema fundamental: la crisis del trabajo asalariado. Otras, negativamente por su catastrofismo histórico: la crisis del trabajo es irreversible.


 Pero situar en nuestra andadura histórica,  lo que llama factor trabajo, en el segundo término, es sencillamente una aberración. Tanto como confundir trabajo con “trabajo asalariado”.


 Cada vez que un ser humano emerge a la vida, nace con él, una fuerza creadora y transformadora inaudita. Es intrínsica a su condición humana y la desarrolla manual e intelectualmente por medio de su fuerza de trabajo. Es la primera fuente de todo quehacer. Y lo será mucho más en el futuro, libre de toda sociedad depredadora. Otra cuestión son las relaciones sociales en las que se ha desarrollado, hasta ahora, esta fuerza de trabajo.


 Sí, la crisis del trabajo bajo su forma asalariada es irreversible. Pero la sociedad transformadora continua situando “el factor trabajo” en el primer término de la sociedad que emerge de las ruinas de la sociedad de la mercancía y del dinero.
 
 La “crisis sistémica” de la que Ud hace mucho tiempo analiza tiene otra salida menos catastrofista que probablemente escapa a su comprensión…  “es preciso que hablemos de talento global, de pensar diferente, de pensar compartiendo, de conectar cerebros, de cuenta de resultados de las ideas, del efecto contagio de la colaboración, de la garantía de la exclusividad como valor del compartir, del caudal de pensar conjuntamente y no tanto en equipo, de cambios inevitables, de gestión del conocimiento en las organizaciones del futuro, de modelos y razones de las comunidades virtuales, de alianzas de éxito como valor democrático de las empresas más débiles, de sociedades dinámicas, de las ventajas de esta crisis, de los negocios transparentes y de la recesión permeable” … 

 

(Marc Vidal:  http://marcvidal.net/2012/12/eresemprendedor.html)

 

 En la sociedad del conocimiento (del procomún), sr Santiago, la fuerza de trabajo seguirá estando en el primer término, en los cimientos de la sociedad. 


 

Lo individual y lo colectivo

Escrito por josepgmaynou 26-12-2012 en General. Comentarios (0)

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De Daniel Defoe a Karl Marx. Lo individual y lo colectivo

 

 Daniel Defoe inspirado en la voluntad de aislamiento de un marinero, Alexander Selkirk, escribe su obra cumbre: Robinson Crusoe. El éxito lo empujó a publicar una segunda parte, Las aventuras ulteriores de Robinson Crusoe, con lo que se diluye el hecho sustantivo de su obra maestra. Tuvo que ser Emilio de Rousseau quien volviera a fijar la atención en el mito robinsoniano. Defoe, construye en la soledad –de su héroe– una sociedad ideal totalmente al margen del mundo. Una “colectividad” de un solo miembro.

 

 Sabedor que sólo sobrevivirá estableciendo relaciones sociales, Robinson se obliga cada día a hablar consigo mismo representando varios personajes para no volverse loco. Robinson sabe que del monologo interior al monologo exterior, de la reflexión al disparate, del hombre sensato al loco de remate, sólo lo separa el delgado hilo de circunstancias que quiebran la sensatez del más sensato. El soliloquio forma parte de los síntomas de la locura. Como el hombre no viene al mundo provisto de un espejo. El hombre se ve reflejado sólo en otro hombre. Es a través del otro como percibe su corporeidad, la forma que reviste el género humano. De allí que la personalidad sea materia imposible en el hombre aislado.


 En la sociedad contemporánea, la vorágine de los mercados y las nuevas tecnologías (p.e. Internet), acentúan la soledad del hombre social. Y la autoestima, como problema social, se ha convertido en un verdadero flagelo del siglo XXI. La impotencia social y política del individuo genera impotencia personal que se expresa bajo la forma de pérdida de la autoestima, de trastornos sexuales y de inversión de la rabia hacia el interior, lo cual da lugar a un comportamiento autodestructivo. Esto se explica porque la personalidad es el resultado de una cultura específica estructurada a través de las relaciones sociales: los rasgos genéticos y las aptitudes individuales se desarrollan y vuelven significativas sólo a través de la experiencia en un medio social y cultural. La despersonalización del hombre actual es un subproducto del hombre pieza que el régimen económico y la educación burguesa promueven como estándares para el mercado globalizado.


 A partir del siglo XVII los filósofos concedieron una atención cada vez mayor a la “libertad individual” en la misma medida que el capitalismo se transformaba en la economía dominante. Antes de eso, el concepto aristotélico: el hombre es por naturaleza un animal social («zoon politikon»), había adquirido la santidad de un dogma, porque las condiciones sociales de vida los inducían a hacerlo así.


 Hasta finales de la edad media, la opinión predominante era la idea aristotélica como subraya Burckhart: “El hombre era conciente de sí mismo sólo como miembro de una raza, pueblo, partido, familia o corporación: sólo a través de alguna categoría general”. (1) Cuando este dogma perdió paulatinamente su fuerza en los siglos XIX y XX es sustituido por la creencia que la libertad es inherente al individuo aislado, como si fuera un “derecho natural”. La libertad individual deviene en dogma conforme el desarrollo de las relaciones capitalistas de producción lo exigían de manera que cada individuo pudiera mantener relaciones contractuales libres con otros individuos, a fin de comprar o vender todo cuanto le pertenece, incluyendo su propia fuerza de trabajo.


 Johann Goethe en Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister anota a ese respecto:”No aislado y solitario, sino junto con sus iguales hace frente al mundo” (2). Y es que el individuo que sólo lucha por sí mismo existe, exclusivamente, en la imaginación de economistas o guionistas de películas, en el “soplo inspirador” de filósofos burgueses o en las inocentes víctimas de sus locuras. El individuo aislado es una ficción filosófica, señala categórico el sociólogo Ely Chinoy. Y la antítesis entre el individuo y el grupo es una antítesis falsa, añaden Rumney y Maier. Por eso, Marx satiriza, la “producción realizada fuera de la sociedad por el individuo aislado” como “algo tan absurdo como lo sería el desarrollo del lenguaje sin la presencia de individuos vivos y hablando juntos.” (3) Y es que los hombres sólo producen colectivamente. La vida productiva es una vida genérica. Es la vida que crea vida. La vida misma aparece sólo como medio de vida.


 La individualidad contra toda creencia es menos individual de lo que supone el sentido común del hombre común. Por eso, nada extraño es que, la lente del tiempo (ciencia histórica), descubra que la producción social es el punto de partida en el repensar la aventura humana. No en vano, con Marx se ha descubierto, la clave, para comprender toda la historia de la sociedad, en la historia de la evolución del trabajo. Vida productiva sin trabajo es un contrasentido como absurda es la fantasía humana en el hombre solitario. La vida del hombre es el trabajo. Sin el trabajo los seres humanos no son nada, se sienten disminuidos inclusive mucho menos que el guardián ladrador de la casa. Y no puede ser de otro modo porque el trabajo crea al hombre, lo hace sentirse parte de una colectividad y, por tanto, un ser importante como factor productivo.


 De allí nace la moral de productores que Mariátegui tenía en tan alta estima. Asimismo, el concepto hombre sólo se entiende vinculado al conjunto hombres. Ese es el sentido de la precisión leninista: “Lo individual existe sólo en la conexión que conduce a lo universal. Lo universal existe sólo en lo individual y a través de lo individual.” (4) En modo alguno, como es notorio, el factor individual, permite por sí sólo explicar el desarrollo del conjunto. Pero, la economía política burguesa, que gusta tanto de robinsonadas, pretende explicar la sociedad a partir del sujeto individual desdeñando al conjunto social, motor de toda transformación histórico-social.


 Marx no se equivoca al sentenciar que “el cazador y el pescador individuales y aislados, por los cuales comienzan Smith y Ricardo, forman parte de las chatas ficciones del siglo XVIII.” (5) Una manera de ver simplista y fragmentaria considera la evolución a partir de individuos aislados. Y no individualizándose, en el proceso histórico, donde la mercancía y el comercio son factores esenciales en el proceso de individualización.


 El proceso de individualización de la humanidad tiene su punto de partida en la emancipación del hombre respecto a sus condiciones naturales y primitivas de producción. Los antiguos organismos sociales de producción se fundaban en la inmadurez del hombre individual, aún no liberado del cordón umbilical que lo ataba a otros seres de la misma especie.


 Los hombres entran en la historia –dice Marx– tal como primitivamente salen del reino animal en sentido estricto: aún semi animales. La economía de subsistencia sostiene su colectivismo, su carácter gregario, en la dependencia de unos en los otros. Pero, el intercambio de mercancías comienza allí donde termina la comunidad y la existencia de mercancías tiene como precondición el desarrollo de la división social del trabajo. A la economía de subsistencia le sigue una economía de abundancia, una época de abundancia creciente pero miserable y egoísta. La civilización nos trae progreso. Superabundancia para unos y miseria para las mayorías.


 Marx tenía toda la razón al señalar que a medida que se incrementa la productividad la desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. A ésta época le corresponde la escisión del producto laboral en cosa útil y cosa de valor (6) . Es decir, cuando un objeto útil rebasa las necesidades inmediatas del poseedor potencialmente se desdobla o convierte en valor de cambio. Este desdoblamiento sólo se materializa en el intercambio donde se realiza como mercancía.


 Con el aumento de la productividad del trabajo se propaga la propiedad privada y el cambio, la diferencia de fortuna, la posibilidad de emplear fuerza de trabajo ajena y, con ello, la base de los antagonismos de clase. La propiedad privada sobre la tierra, los rebaños y los objetos de lujo, lleva al intercambio (del trueque a la compra-venta), a la transformación de los productos en mercancías. Son usos de guerra que las conquistas incluyen a la apropiación de tierras sus componentes, esto es, los hombres que las fructifican y sus bienes. Inventado el comercio aparecen las mercancías y el hombre cosa. (7)


 En los Manuscritos Parisinos de 1844 Marx comenta el abismo entre género e individuo:
“el trabajo enajenado convierte a la naturaleza en algo ajeno al hombre, lo hace ajeno de sí mismo, de su propia función activa, de su actividad vital, también hace del género algo ajeno al hombre; hace que para él la vida genérica se convierta en medio de vida individual (…) hace extrañas entre sí la vida genérica y la vida individual. (…) Pero la vida productiva es la vida de la especie. Es la vida engendradora de vida.”(8)
La sociedad humana tuvo que alcanzar un alto grado de desarrollo para que percibiera el conflicto y sus orígenes. El hombre cosa aparece en la historia varios milenios atrás. Del esclavo y el amo pasa por el señor y el siervo hasta el patrón y el obrero, que cierra el ciclo del proceso de individualización del hombre social. Sin embargo, el hombre cosa moderno sólo puede ser superado en la vida genérica como un ser genérico, la mercancía humana es superada por un ser humano socialmente natural en la vida productiva basada en la cooperación de individuos distintos pero universales.


 Escribió: Edgar Bolaños Marín

 Tacna, 28 setiembre 2010


Notas:
[1] Jacob Burckhart, The Civilization of the Renaissance in Italy, Editorial Phaidon Press, Londres, 1965, p. 81
[2] Johann Wolfgang von Goethe, citado en La Teoría de la enajenación de Marx, de István Mészáros, Ediciones Era, 1978, México, Pág. 297.
[3] Karl Marx, Contribución a la crítica de la económica política, ediciones Estudio, Bs.As., 1973, Pág.194
[4] V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, Ob. Comp., Tomo XLII, editorial Cartago, Bs. As., 1972, Segunda edición, Pág. 329
[5] Karl Marx, Contribución a la crítica de la económica política, ediciones Estudio, Bs. As., 1973, Pág. 193. En una carta de Engels a Marx del 19/11/1869 le dice: “…todo ello se puede excusar hasta cierto punto entre los antiguos economistas, incluyendo a Ricardo: ellos no quieren saber nada de la historia. En toda su concepción, no tienen más sentido de la historia que los autores del siglo de las luces, entre los cuales las digresiones supuestamente históricas no son más que maneras de hablar o un recurso literario, que permiten representarse de modo racional el nacimiento de tal o cual noción.”
[6] La mercancía aparece cuando el hombre supera productivamente los tres necesarios: trabajo, tiempo y producto. Dando origen a los tres complementarios: trabajo, tiempo y producto, que posibilitan la escisión del resultado laboral. Ver Crecimiento, desarrollo y progreso de Ramón García Rodríguez, edición electrónica, del 12 de noviembre 2006.
[7] La guerra es tan antigua como la existencia simultánea de varios grupos sociales en contacto. Hasta entonces no se había sabido qué hacer con los prisioneros de guerra; se les había matado simplemente, y antes habían sido comidos. Pero, se inventó la esclavitud. La forma más simple y espontánea de esa gran división del trabajo fue precisamente la esclavitud. Hasta para el esclavo se trató de un progreso; los prisioneros de guerra que suministraban los esclavos conservaron al menos la vida, mientras que antes no podían contar más que con ser muertos e incluso asados. Sin embargo, la antropofagia, vieja costumbre de cenarse a los prisioneros no desaparece del modus operandi del homo economicus. En la barbarie, hacían útiles a los vencidos convirtiéndolos en pasto para sus mondongos. En la civilización es sustituida por la ley económica: el pez grande devora al chico, ley natural que justifica “matar al mundo”, alevoso asesinato para que unos vivan mejor: “Quizás no esté equivocado Linguet, en su Théorie des lois civiles, cuando afirma que la caza es la primera forma de la cooperación y la caza de hombres (la guerra) una de las primeras formas de la caza.” (Marx)
[8] Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos, 1844, en Escritos económicos varios, Editorial Grijalbo, S.A., México, 1962, Pág. 67.

 

Fuente: Tacna Comunitaria: http://tacnacomunitaria.blogspot.com/2010/10/de-daniel-defoe-karl-marx.html